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Inicio > Preg. y Respuestas > ¿Qué no es un PERRO? Preg. y Respuestas

[267] - ¿Por qué algunos perros comen a sus hijos? [¿Qué no es un PERRO?]
Preguntado y Respondido por Minimum el 06-Dec-2004 03:24 (8441 lecturas)
[267] - ¿Por qué algunos perros comen a sus hijos?
S G: En contra de la creencia de un instinto maternal, los estudios –fundamentalmente de la ethología- demostraron que el comportamiento materno no está estrictamente definido por el patrimonio genético y necesita de aprendizaje para poder refinarse. El apego a los cachorros no es automático, requiere que la madre no haya tenido trastornos de socialización y sobre todo durante la impronta (período en el cual el cachorrito aprende a relacionarse y comunicarse, reconociendo a los de su especie y a las jerarquías de rango).

Como todo vertebrado de sangre caliente –aves y mamíferos-, el cachorro viene al mundo sin saber a que especie pertenece. Este es un aprendizaje particular, casi irreversible, que permite al perrito adquirir dicha información; para que ello se realice será preciso el tejer lazos afectivos con el individuo a cuyo cargo y protección estuviera (la madre, generalmente). Se ha comprobado que muchas perras criadas artificialmente, o separadas a los pocos días de vida de su progenitora, luego resultan muy "malas" madres e inclusive llegan a matar y a comerse a sus hijos. También en hembras con alimentación deficiente, desnutridas, se comprueba esta conducta atípica. Hay perras que al parir comienzan a realizar el comportamiento natural de ingerir la placenta, quitar la bolsa que cubre al cachorro, cortar el cordón y –parecería fallar el bloqueo instintivo- continúan el accionar de los mordiscos y culminan comiéndose a la cría (No siempre repiten esta conducta). Otras, luego de unos días de atención normal, inesperadamente comen a sus hijos (Comportamiento patológico que suelen reiterar en las lechigadas venideras).

L de la S: La Ethología llama cronismo (de Cronos, dios que comía a sus hijos) a esta conducta patológica, recurrente, muy difícil de curar, denominando cronoide al comportamiento fagocitatorio que ocurre una sola vez, o –ya hablándose de tendencia cronoide- de suceder varias veces pero a lo largo de la vida de la hembra; una tercera forma, originada en el stress sin abreacción, consiste en licuefacciones fetales –parciales o completas-, que se denominan recesit genésico (Los veterinarios, al cotejar el número de fetos de la ecografía con los después nacidos, suponen erróneamente que hubo un aborto.

El cuadro del cronismo describe la acción infanticida de la lechigada saludable, sin razones que justifiquen la eugenesia, para luego ingerir a los cachorros (o sólo los cuerpos, o las patas, o las cabezas, o los vientres), no importa el número de ejemplares devorados, pues la locura incurre en propia estereotipia y, quizá, caprichosamente perdone –también sin motivo- a algunos de la camada. Los hijos, reitero, deben ser sanos, con temperaturas normales, y la actitud fagocitatoria repetirse en la totalidad o en la mayoría de las pariciones y hasta la octava semana posterior al nacimiento. Existe un cronismo literal tratándose de conducta paterna (Como el dios de la mitología, el padre devora hijos que en futuro pueden convertirse en rivales jerárquicos); este encuadramiento nomina aun sin reiteración.

Si bien un comportamiento anormal, no se inscribe en lo patoethológico a las madres que ultiman y comen a sus cachorritos malformados, débiles (con temperatura inferior a la media) o enfermos; este caso no constituye psiquismo sino un proceder natural –eugenesia piadosa-, y es puro aprovechamiento de la Naturaleza el nutrirse de lo improspero. Tampoco hay cronismo en la ingesta de las criaturas fallecidas por sí solas; se convierten en carne, pero además en factor de riesgo (los hedores podrían atraer a un enemigo).

No se considera cronismo –admitiéndose como canibalismo propio y natural de los cánidos- el que los padres engullan a su cría putrefacta; lo corrupto "carece de parientes", y de feromonas de bloqueo: Los animales viven en estado de gracia perpetua, su moral y costumbres se limitan a obtener devenir.

En cambio, será cronoide la crisis de la madre que, por miedo, protectora, hace desaparecer literalmente a sus cachorros; solución equívoca inspirada en el stress (cuya lógica de sobrevivencia individual o compasiones mortales no tiene terceros caninos). Los cachorritos manoseados y aun observados por personas extrañas concluyen, más de una vez, en materno y valiente festín.

Una conducta de madres cómplices, llamada sibilismo (de Sibila, mujer a quien los antiguos relacionaban con la erudición profética), normal y muy común en lobos, cimarrones y razas de riña, remite nuevamente a mitológicas verdades y a la ética de Natura: El hermano mayor, a gusto, convierte en manduque al pequeño de la lechigada. Ninguna madre castiga el sibilismo e, inclusive, quizá se sume al banquete platónico.

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