Hide/show left column Hide/show left column Hide/show left column
Hide/show right column
Hemeroteca
Sitios Asociados
Visitantes
:  
Autor minimum
Publicado: 31/5/2003
Leídas 2897 veces
Tamaño 14.49 KB
Página de impresion amigable Avisar a un amigo
PASALO A TU RED SOCIAL: Bookmark and Share
 

016. ¡Estoy en forma!

por Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros, agosto de 2002



Estamos ahora, en un momento de la vida de Truco en el que recolectamos todo lo que durante tiempo, hemos ido sembrando. Nuestro perro es ahora, nuestro amigo y compañero incondicional. Aguantará todo lo que nosotros le exijamos sin rechistar incluso, nuestro mal humor. Acepta nuestra compañía aún en esos días en que nuestro estrés o problemas laborales hacen que ni nosotros mismos nos aguantemos. He oído, muchas veces, la célebre frase: "mi perro es el único que se alegra de mi llegada a casa y además, el único que me hace caso". El Hombre, como especie altamente gregaria, necesita paz y alegría al volver al territorio y, muchas veces, se encuentran con que los demás miembros de la manada, sufren el mismo problema que él. Truco o Kika siempre mostrarán una inmensa satisfacción de volver a ver a alguien de la manada aunque se haya ausentado tan solo veinte minutos del territorio. Están elevando nuestra aptitud contribuyendo, con su conducta, a satisfacer nuestras necesidades gregarias.

Decía, en los primeros artículos, que el Perro nos necesita para solucionar mejor sus problemas de supervivencia y reproducción pero, nosotros a él, también. Evidentemente descarto la reproducción como un problema a solucionar por otro individuo de especie distinta pero, en lo tocante a la supervivencia, quiero hacer hincapié en que sí nos la facilita. Si el lector no ha asistido nunca a una sesión de terapia asistida con perros, no sabrá hasta que lo haga, la alegría que se refleja en las caras de los ancianos enfermos de Alzheimer o en la de los niños autistas, al ver aparecer a su compañero de juegos y caricias. Es una experiencia muy gratificante en la que, tanto el perro como el dueño, dan algo de sí mismos a otros individuos que lo necesitan.

Nuestro amigo está siempre dispuesto a elevar nuestra tasa de aptitud porque, de esa forma, él consigue lo mismo. Pero así como nosotros necesitamos unas condiciones vitales para encontrarnos bien, el precisa que su dueño se ocupe de satisfacer las necesidades que se derivan de su propia biología.

Truco y Kika son depredadores


No podemos tratar de que nuestro perro olvide su función en la Naturaleza. Él fue creado para cazar y, de esta forma, obtener el recurso para su supervivencia. Ahora, este recurso viene envasado en sacos de 20 Kg y se completa con el agua que sale del grifo. ¿Le gustaría a Truco matar herbívoros para sobrevivir?. Por supuesto que sí pero, ¿podemos favorecer las condiciones que harían posible esa clase de conductas?.

Supongo que, en la mayoría de los casos, no. Ahora bien, eso no impide que lo apoyemos en el desarrollo de casi todas las pautas de acción que van unidas a esa conducta de predación. Él es un corredor de fondo, un trotador incansable, un rastreador nato y un apresador experto aunque nosotros no tengamos nada que ver con este aprendizaje. Quiero decir que podemos facilitarle casi todas las conductas de caza menos la última, la de matar e ingerir.

Tengo un amigo de 55 años que posee un excelente ejemplar de Pastor alemán. Durante los dos primeros años de la vida de su perro, el hombre agobiado por su trabajo y sin tiempo disponible ni para su familia, permitió que su amigo engordase y se convirtiera casi en un objeto ornamental de los muchos que pueblan su chalet.

Hace unos meses se le detectó una afección cardiovascular para la que, en su rehabilitación, se le recomendaban largos paseos por el bosque y parajes sin contaminación. Inmediatamente buscó, entre los amigos, a otros que por necesidad o hobby, tuviesen que hacer el recorrido diario. Al principio nos reunimos en nuestro "mini maratón" seis corredores. Curiosamente, yo era el único que llevaba a mi viejo compañero en mis paseos matinales. Roco portaba un arnés del que enganchábamos una pequeña mochila con agua, fruta y alguna golosina para los que no teníamos problemas de Colesterol.

Al cabo de dos semanas todos habíamos abandonado tan saludable práctica. Unos por motivo de horario, otros por necesidades familiares y algunos porque preferían el Colesterol a la sacrificada marcha diaria. Se quedó solo ante el peligro y comenzó a insistirme para que no lo abandonase. ¿Por qué no llevas a tu perro contigo?. ¿No ves que lo está deseando?.

Le ayudé a socializar al excelente animal que no conocía mas mundo, que el que observaba a través de los barrotes de la verja de su casa.

Ahora, ya no quiere venir conmigo porque, según él, yo marcho a menos velocidad que la que Tarot y él desarrollan. ¡La semana pasada vimos cabras montesas, Antonio!. ¡En el vértice Atalaya, mi perro levantó mas de diez conejos!. ¡Deberías ver a Tarot rastreando una piara de jabalíes!.

El buen animal porta ahora, una mochila como la de mi viejo Roco. En ella llevan comida, agua, material de primeros auxilios y hasta un teléfono móvil para prevenir una urgencia. Pero lo más importante que han conseguido es la elevación de la tasa de aptitud del hombre enfermo y la de su buen perro. Ahora, acompaña a su amigo humano a hacer lo que más le gusta, correr y "cazar".

Una nariz unida a un cuerpo


Así definía Tagore a nuestro buen Truco. Llevaba razón ya que los perros tienen aproximadamente veinte veces más neuronas olfativas que nosotros. Decía Fetko, que nuestros instrumentos más sensibles son capaces de detectar una billonésima de gramo de una sustancia química pero, que un sabueso, puede percibir a distancia, lo que el instrumento no percibiría en la misma fuente del olor. Esto es, tienen lo que podríamos llamar "una visión olfativa" del mundo que los rodea. Su oído es excelente, su visión mediocre pero su olfato, es un don especial de la Naturaleza. Debemos colaborar en su mantenimiento estableciendo juegos, trabajos y utilidades prácticas para nosotros y para su aptitud.

Yo, como todos los mortales, tengo predilección por extraviar o no encontrar nunca un determinado objeto. Concretamente, lo que nunca encuentro, a la hora de salir, es mi billetera. Tengo la costumbre de llevarla siempre en el bolsillo trasero del pantalón por lo que su olor a mí, es extraordinariamente marcado. Como yo no voy a curarme de mi contumaz despiste decidí que, por lo menos en casa, mi perro sepa en cualquier momento, donde se halla el escurridizo adminículo. Tres repeticiones bastaron para que mi viejo Roco aprendiera otra palabrita más: "Cartera".

Al cabo de cuatro meses de eliminar mi problema con la billetera y, en uno de esos días que tienes que salir corriendo porque llegas tarde a una cita importante, le ordené a mi perro que la buscara. Observé estupefacto como daba vueltas a mí alrededor sin hacerme caso en absoluto. ¡Desgraciado, tengo prisa y tu te pones a jugar!. El buen animal me miraba y ladraba en tono nervioso. Yo no lo entendía y me daba a los diablos. En un momento determinado, Roco me rodeó y empujó mi trasero con la trufa. La billetera estaba, por primera vez, donde debía estar, en el bolsillo del pantalón. Por cierto, no le di ni las gracias.

La habilidad de Truco para rastrear es algo que debe potenciársele ya que, el animal, disfruta cuando la consecuencia del rastreo agrada a su dueño.
Tengo un buen amigo que, además de presentar cierta dureza auditiva, es manifiestamente vago. Sus máximas favoritas son: "lo que se puede hacer sentado, no hay que hacerlo de pié" y "si mi perro come gratis, puede hacer por lo menos, que yo no me levante".

Su perro está totalmente de acuerdo con él y disfruta como un loco, cuando el teléfono móvil suena. El buen Doberman está condicionado, desde pequeño, para llevar el chisme a su dueño a cualquier sitio en el que se encuentre. Tan solo mi amigo tuvo que romper su habitual vagancia al enseñar a su perro a coger el móvil sin destrozarlo. El entonces cachorro rompió dos teléfonos hasta que lo consiguió pero, a su dueño, le compensó el precio del destrozo con el beneficio que ha obtenido desde entonces. Ahora el perro, con más años y habilidad, está aprendiendo a abrir la tapa que responde a la llamada y los que tratamos de comunicar con su dueño, ya no sabemos si es el animal o él quién decide si la conversación se establece o no.

Visitas al Veterinario, las justas


Comprendo que, los profesionales de la medicina veterinaria, tienen las mismas necesidades de obtención de recurso que todos los demás mortales. Nuestro perro debe acudir periódicamente a su consulta al igual que nosotros vemos a nuestro médico para que nos haga un chequeo o nos vacune contra la gripe.

El problema aparece cuando nos empeñamos en que el profesional arregle los desastres sanitarios que provocamos en nuestro perro por acción o por omisión.

Hace siete años, vino a mi casa un buen hombre para que le vendiera un cachorro hijo de Roco. Como yo no vivo de la cría, aunque la practique, me puedo permitir el lujo de elegir al dueño que va a convivir con un perrito nacido en mi casa e hijo de mi buen amigo.

Me contó que su familia estaba desolada porque acababa de morir su perro. El animal entregó el equipo el mismo día de Navidad y esto me hizo sospechar que su prematura muerte pudiese estar relacionada con una desintencionada pero mala conducta del dueño. Después de interrogarlo con habilidad, me confesó que, en la Nochebuena, el perro había comido hasta hartarse, mantecados, polvorones, roscos, turrón y caramelos. Antes, tragó pavo relleno y cóctel de mariscos. Con la cena se le sirvió una buena copita de Rioja y, en los postres, de anís. Esta buena gente había decidido que también su perro era una criatura de Dios y si lo que se celebraba era su nacimiento, también el animal debía acompañarlos.

Supongo que el pavo le sentó bien ya que el pobre perro era un mamífero carnicero pero, lo demás, le provocó una muerte que para sí la quisieran muchos humanos sin recurso. Además, entregó el equipo en un estado de gloria absoluto, borracho perdido. No obstante, le vendí una perrita llamada Aida de Pácemvis. ¡Solo come pienso!.

El mantener un perro en un estado aceptable de salud, es tan fácil como hacerlo con nosotros mismos. Un ejercicio adecuado a su morfología, una sola comida diaria desde que termina su periodo juvenil, un elemental conocimiento de sus necesidades fisiológicas y, por supuesto, una visita periódica al Veterinario, nos asegura una docena de años de vida saludable de nuestro buen amigo.


AUTOR


Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros E-mail : pacemvis@gmail.com
Web : www.etologiacanina.net , AEPE: Asociacion para el Estudio del Perro y su Entorno

Libros del Autor


 
Volver a Sección | Volver al Indice principal

voraus.com es un web de carácter personal, independiente y sin publicidad, cuyo origen se remonta a finales del 1997, es un proyecto sin fines comerciales, todos los contenidos publicados se ofrece de forma libre y gratuita. Nuestros colaboradores contribuyen sin remuneración ni ánimo de lucro, y la posibilidad de colaborar está abierta permanentemente a todos sus lectores.
voraus.com no es una sociedad mercantil ni desempeña labor remunerada alguna, y los gastos que genera esta publicación son soportados por su editor, que no cuenta para ello con ningún tipo de ayuda económica o patrocinio. Tampoco cuenta con ningún tipo de staff profesional.
Esta web es editada y mantenida por Rafael Sánchez-Garrido, desde Málaga (España). Su editor no se responsabiliza en absoluto de las opiniones vertidas por sus colaboradores en esta publicación, ni de los comentarios públicos realizados por los lectores en el web de la publicación, ni del uso que sus lectores puedan hacer de las mismas, ni de las consecuencias que puedan derivarse de dicho uso, ni de los posibles errores de traducción o mecanización, ni de la calidad o veracidad de los documentos que se referencien.
Esta publicación se suministra gratis y sin garantía, y su editor no se proclama experto en las materias tratadas.Toda información publicada en este sitio debe ser verificada antes de su uso.
Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Powered by XOOPS 2.0.5.2 © 2001-2007 The XOOPS Project
www.voraus.com - www.vorausmedia.com - www.wusv.net - www.mercadog.com