Hide/show left column Hide/show left column Hide/show left column
Hide/show right column
Hemeroteca
Sitios Asociados
Visitantes
Varios:  
Autor minimum
Publicado: 31/5/2003
Leídas 7548 veces
Tamaño 10.07 KB
Página de impresion amigable Avisar a un amigo
PASALO A TU RED SOCIAL: Bookmark and Share
 

¿Instinto de caza? Errores conceptuales del adiestramiento

por Enrique César Lerena de la Serna



Error común de muchos instructores caninos, al referirse a la enseñanza de la Defensa y el Ataque, es decir que su sistema se estructura en el "instinto de caza".

No sólo he oído la expresión en célebres adiestradores, sino que la leeremos en la mayoría de los libros, incluso recientemente editados, como si las bases ethológicas excluyeran a los perros y las leyes de conducta exceptuaran al animal de trabajo y compañía o a los ejemplares de exhibición.

Aquí en Argentina o en China, los EE.UU. y Europa, no existe el instinto de caza. Se trata de una conducta que debe ser aprendida o, en calificación de los ethólogos, de un imprinting o troquelado. No ha de confundirse imprinting con impronta (otro vocablo de la Ethología y que nombra exclusivamente a las conductas adquiridas durante la etapa juvenil, o sea, al temprano y pronto comportamiento), aunque por lo general ambas conductas las recibe el cachorro del modelo troquelar, su madre. La palabra inglesa imprinting significa impresión, "marca o señal que deja una cosa o ejemplo". Troquelado, en castellano y exacta traducción, alude al troquel, "molde de acuñar, matriz para hacer copias, cuchilla de imprenta que permite el recorte según una figura deseada".

La caza nunca es instintiva. Ni los órganos y soluciones morfológicas (garras, colmillos, músculos) hacen al cazador. Del mismo modo que las aves, cuando pichones deben aprender a volar, las especies carniceras deben aprender como se caza. La predisposición, la memoria genética y las características corporales, solamente facilitarán la conducta (Sin alas, las aves no volarían; sin uñas y colmillos, tigres y lobos serían ineficaces en la caza).

Pero ni el hambre ni el tener colmillos filosos dan cazadores...

El gato no relaciona, instintivamente, captura de un ratón y comida. Si un modelo -su madre o un congénere- no le ha enseñado cómo cazar y el vínculo entre ese acto y el alimento, podría morir de hambre en un mundo de ratones. El perro, o el lobo o cualquier especie "cazadora", precisa del troquelado. O del azar, porque la visión de la sangre sí desencadena los instintos, pero los adiestradores -que sepamos- no ponen sangre en las mangas ...


Segundo error



A esta altura, nadie dudará que los cánidos, ethológicamente grupales, se asocian con jerarquías y roles comunitarios rigurosos.

La jauría está compuesta por líderes (modelos de la especie), que los ethólogos denominan alfas, y por los auxiliares del grupo, betas (líderes alternativos) y epsilones (sirvientes de la sociedad canina). En los lobos -primos salvajes del perro-, ni un beta ni un epsilon son fértiles, y también cazando, según el rol de interés de la jauría, la manera y el lugar de morder corresponde al grado en el escalafón de la comunidad y su proyecto de Destino.

Los ejemplares líderes, simplemente guían y proyectan la caza, observando sin intervenir, o -en pequeñas jaurías-, por su dignidad, se ocupan de las agresiones mortales. Un perro o un lobo alfa morderá únicamente la yugular de su presa, o tratándose de mastines, al bulbo raquídeo de las víctimas. Los betas, propio de los auxiliares, a los miembros anteriores y los flancos. Un epsilon, lo hace a los cuartos traseros y cola.

Algunos mordiscos son provisorios, para sujetar: Los alfas, al morro o a belfos y orejas; los betas a las orejas y demás zonas de su jerarquía (pues todos están signados a la retención); los epsilones, a la grupa y partes ya mencionadas (de captura por detrás y mero auxilio de los cánidos dominantes). Otros bocados de caza, si bien frecuentes, responden al mal cálculo o, ante la escatimación del cuerpo, a morder donde se pudiera: En las patas, del codo hacia abajo, en la cruz y lomo. Las agresiones dirigidas a los genitales o, con evidente intención, al pecho o a la pata anterior izquierda no son mordeduras de caza y pertenecen al combate para reafirmar u obtener jerarquía y por razones amorosas o invasión de territorio (sólo entre caninos).

El aferrarse a la manga del figurante, entonces, corresponde únicamente al cazador beta. Un perro líder, como se dijo, mordería el rostro o el cuello de la presa; un epsilon, jamás el manguín del figurante y, en vez, lo sujetaría por un muslo, las piernas o, no menos propio, cintura y nalgas.

Cierto es que la caza, al no ser instintiva, debe aprenderse. Y por lo tanto, como cualquier troquelado, el adiestrador determina la conducta a enseñar. Pero, de tal modo, la lógica del canino, la de la jauría (y los perros son rigurosamente sociales), se altera. Aun las conductas que deben adquirirse han de coincidir con el rol jerárquico de los neófitos. A los cachorros y jóvenes alfa, las madres y líderes solamente los educarán según su grado; y un epsilon nunca realizará comportamientos de alfas o betas. Cuánto más en función tan importante para la jauría -y la especie- como el puesto y actitud al cazar.

La desnaturalización de esta lógica, error de los instructores caninos, puede darse precisamente porque la caza es una conducta adquirida. Y, en este caso, violando la norma social (excepto en los ejemplares beta) y las predisposiciones de los aprendices.

De haber un "instinto de caza", no sería posible a los adiestradores que un perro alfa mordiera contranatura. Tampoco se necesitaría enseñarle a cazar, porque los instintos surgen de por sí, no requieren de maestros, están o faltan, son conductas prenatales, en tanto órdenes y actitudes preconcebidas, genéticas.


Tercer error



O se acepta que los perros son simples depredadores -y hay personas capaces de afirmarlo-, o la caza en la visión de los caninos tiene una finalidad distinta a la de procurarles alimento.

Los absurdos que anteceden resultan de suponer "instinto de caza" en el sistema de adiestramiento: el logro del Ataque con un manguín insulso o indigerible. La arpillera, que sepamos, le gusta sólo a las polillas y, el perro no come la manga del adiestrador, la muerde y motivado por los gritos y movimientos incitadores del figurante (Único caso en que la presa de caza pide ser mordida; más antinatural, imposible. Tan asombroso como el instinto de conservación de tan masoquista pieza de morral).

Si los manguines invocasen a las conductas de caza de los caninos, los ethólogos equivocaron en sus observaciones; escribe Félix Rodríguez de la Fuente: "El perro, al igual que todas las especies de cazadores grupales, reparte el producto capturado de acuerdo al escalafón de jauría; los mejores trozos al líder, luego a los alfas y hembras preñadas, después comen las hembras alfas, posteriormente los machos y hembras betas y, por último, los epsilon".

El ethólogo español acota: "Los cachorros comen al cabo de las hembras alfas; para asegurarse que los betas no le disputen a los cachorritos los trozos, el líder orina la carne advirtiendo pertenencia, y al turno de los inferiores, éstos eliminarán el olor de las feromonas arrastrando los pedazos por la tierra y sacudiéndolos".

Concluye: "Orinar la carne es un símbolo de caza entre los perros de jauría, los lobos, chacales y licaones. Como, también, es un signo ceremonial de caza el moverse en absoluto silencio, las orejas gachas, evitando hacerse visibles. Recién en el momento final atacarán con ladridos o gruñes, con roles invariables, cada quien sobre un sector de la presa y según la jerarquía en el grupo".

Creo que al "instinto de caza" mencionado por los adiestradores le está faltando el pis de las mangas, y a sus perros, para conducta de ceremonia "de caza", les sobran ladridos, orejas erguidas y visibilidad.

La Defensa y el Ataque no provienen de ninguna "caza instintiva"; ya son, en sí, expresiones de un instinto: el de defensa y ataque. La intervención del instructor consiste en activarlo, mejorar la confianza y el método de mordedura, pues conforma, lidera, y por eso el nombre de guía canino.


AUTOR


Enrique César Lerena de la Serna es Dr. En Ethología, único sudamericano citado por el premio Nobel Konrad Lorenz, autor de más de 2.500 notas y ensayos acerca de diversas especies animales, publicados en revistas y periódicos argentinos y extranjeros.

Socio honorario de la Fundación Argentina de Ecología Científica. http://mitosyfraudes.8k.com/about.html

Nota facilitada por Sergio Grodsinsky


 
Volver a Sección | Volver al Indice principal

voraus.com es un web de carácter personal, independiente y sin publicidad, cuyo origen se remonta a finales del 1997, es un proyecto sin fines comerciales, todos los contenidos publicados se ofrece de forma libre y gratuita. Nuestros colaboradores contribuyen sin remuneración ni ánimo de lucro, y la posibilidad de colaborar está abierta permanentemente a todos sus lectores.
voraus.com no es una sociedad mercantil ni desempeña labor remunerada alguna, y los gastos que genera esta publicación son soportados por su editor, que no cuenta para ello con ningún tipo de ayuda económica o patrocinio. Tampoco cuenta con ningún tipo de staff profesional.
Esta web es editada y mantenida por Rafael Sánchez-Garrido, desde Málaga (España). Su editor no se responsabiliza en absoluto de las opiniones vertidas por sus colaboradores en esta publicación, ni de los comentarios públicos realizados por los lectores en el web de la publicación, ni del uso que sus lectores puedan hacer de las mismas, ni de las consecuencias que puedan derivarse de dicho uso, ni de los posibles errores de traducción o mecanización, ni de la calidad o veracidad de los documentos que se referencien.
Esta publicación se suministra gratis y sin garantía, y su editor no se proclama experto en las materias tratadas.Toda información publicada en este sitio debe ser verificada antes de su uso.
Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Powered by XOOPS 2.0.5.2 © 2001-2007 The XOOPS Project
www.voraus.com - www.vorausmedia.com - www.wusv.net - www.mercadog.com