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Raza: El Presa Canario su funcionalidad  
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Publicado: 31/5/2003
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El Presa Canario su funcionalidad

por Manuel Curtó


Original en : http://www.irema-curto.com

El Presa Canario su funcionalidad ( I / III )


Todas las razas caninas existentes en el planeta tierra fueron creadas por el hombre para cumplir una determinada función, o varias. Este es un hecho incuestionable. El lobo es domesticado y convertido en perro cazador, pastor, guardián del poblado y pertenecías de los humanos con los que convive. Mediante la selección, con el tiempo van apareciendo lo que hoy entendemos como razas. Los perros de pastor, los perros rastreadores, los galgos, capaces de alcanzar en un mínimo de tiempo al animal al que se pretende dar caza, los perros de madriguera, los perros de presa, robustos, poderosos, utilizados en la caza mayor desde tiempos ancestrales, y en la guerra, etc.

En el pasado lo supérfluo, la inutilidad, no se aceptaba en ningún can. La diversidad de tipos y tamaños no era un producto del azar. El hombre hace a los perros grandes o pequeños, veloces o potentes, temperamentales, aptos para la guarda y la defensa, según sus necesidades. Quiere ello decir que los canes (con toda su diversidad racial) son la consecuencia de una necesidad vital: la supervivencia de la especie humana. No es concebible la evolución del hombre como animal inteligente, su diversidad cultural, sus grandezas y sus miserias, sin el perro.

Claro que con la llegada de la era industrial todo, absolutamente todo cuanto el hombre proyecta, planifica, sueña, adquiere otros visos, muy distintos a los tradicionales. La caza, la ganadería, la propiedad privada de la tierra (cada vez más individualista) son sometidas a un cambio drástico. Y todo en nombre del desarrollo, del progreso, de la igualdad, de la justicia social, de las libertades públicas, etc. etc.

En cierto modo, y sólo hasta cierto punto, esta evolución, positiva en algunos aspectos y negativa en otros, ha afectado a los canes en general, especialmente en la sociedad llamada de consumo. El Perro de Presa Canario actual, descendiente directo en gran medida de los perros de presa de diverso origen, no puede sustraerse a semejantes condicionantes.

En las filas de la cinofilia moderna militan con demasiada frecuencia individuos de planteamientos e intereses francamente sospechosos. La producción de perros de todas las razas para la pura apariencia y la ostentación de la afición insulsa y vanidosa ha ido en aumento. Las exposiciones, en las que los perros no tienen más que mostrar sus contoneos y sus acicalados pelos (los que los tienen), son moneda corriente de fin de semana en todo el mundo desarrollado. Afortunadamente esa no es la única cinofilia. También existe la cinofilia de la utilidad, que es la que realmente le conviene al Perro de Presa Canario. Lamentablemente el club oficial de la raza hasta la fecha sólo se ha movido en el terreno de la cinofilia de la pura apariencia (la inútil), la fácil. Esperemos que las personas que rigen los destinos oficiales del Presa Canario cambien de planteamientos lo antes posible para bien del mismo.

De cara al futuro


Aportaciones muy positivas de la cinofilia moderna es la fijación genética de las cualidades más interesantes desde el aspecto funcional en aquellas razas llamadas de trabajo. El Presa Canario es un perro de trabajo, y en la medida que sea útil al hombre tiene el futuro asegurado, de lo contrario se quedará en lo que se han quedado muchas otras razas caninas, que en un momento se pusieron de moda y luego en un dos por tres han pasado a un segundo, tercer o cuarto plano de la cinofilia real.

De los molosos en general -vamos a dejar de lado el resto de las razas caninas- dicen, los que escriben sobre ellas, que son unos excelentes e insobornables guardianes, muy desconfiados con los extraños, inteligentes, equilibrados, y muy cariñosos y tolerantes con los niños. Esa es la literatura, claro está, después en la realidad con excesiva frecuencia se comprueba que semejantes aseveraciones no se ajustan a la realidad. La mayoría de ellos son aparatosos, pesados, mansurrones, dormilones, faltos de instinto de guarda, cargados de arrugas en su pellejo algunos, con exceso de belfos, que en cuanto se ven obligados a moverse y los rayos solares se hacen notar babean sin cesar, inseguros, displásicos en su mayoría, y con mucho volumen y peso, demasiado para ser funcionales. Pero claro está, los perros se crían para ser vendidos, y el ignorante-vanidoso confunde tamaño con calidad, volumen con funcionalidad, por aquello de que el burro cuanto más grande mejor, ande o no ande, y los compra convencido de que todo cuanto ha leído sobre ellos es verdad.

Del Presa Canario se han dicho tantas maravillas (el móvil no ha sido otro que el afán de vender), siguiendo el ejemplo de otros criadores de otras razas, se le ha idealizado tanto -la cinofilia moderna tiene estas cosas- que es multitudinaria la afición que de cuatro días para acá en torno a él se ha despertado. Visto el fracaso desde el punto de vista funcional (relativo claro está, en este mundo todo es relativo)del resto de las razas molosoides se recurre al Presa Canario como si fuera el no va más y lo nunca visto en cuanto se refiere a rusticidad, fortaleza física, instinto de guarda, insobornabilidad, fiereza sin igual en el ataque, y así se pregona a los cuatro vientos. Y se cría ya, como no podía ser de otra manera, en la mayor parte de los países europeos y americanos, las más de las veces con malos ejemplares, escasos conocimientos y poco deseo de información. Así vemos en Internet fotografías de supuestos presas canarios con aspecto de American Pit Bull Terrier, de Mastino Napoletano, de Bull Mastiff, etc. etc., y en las muestras que aquí y allá se organizan con sobrado entusiasmo y más que excesivo afán de vender al incauto presas canarios que nunca fueron tales, y en el mejor de los casos presas canarios producto de una muy deficiente selección.

Sin duda que la afición es imprescindible para iniciarse en la cría de cualquier raza canina, pero el desconocimiento y el afán de ganar fama y dinero desde el primer momento, impide a la mayoría elaborar un plan de cría basado en los conocimientos genéticos aplicados a la producción animal (en nuestro caso al Presa Canario), y lo más importante, hacerse con ejemplares de auténtica calidad, con los mejores orígenes, que sirvan de base para producir presas homogéneos, fuertes, con buena estructura, temperamentales, y con el mínimo de defectos, TÍPICOS, etc.

Con excesiva frecuencia se compran cachorros (machos y hembras) para destinarlos a la reproducción sin más, y ese es un gravísimo error, porque no todos los cachorros nacidos de padres excelentes sirven para la cría. Generación tras generación tenemos que seleccionar los mejores para ese fin, y éstos son los de estructura robusta y fuerte, fenotipo el que se describe en el Standard, fuerte temperamento e instinto de guarda, y sin displacía de cadera.

El criador está moralmente obligado a criar con hembras y sementales de verdadera calidad y con el mínimo posible de defectos. Y quien se inicia en la recría (del Presa Canario) tiene que pensar que los cachorros que ha adquirido para tal fin tienen que pasar la criba de la selección de la que venimos hablando, a no ser que se compren hembras y machos adultos confirmados, libres de displacía de cadera, de correcto fenotipo, etc. etc.

Es un error, repito, pensar que todo cachorro, por muy buen origen que tenga, una vez adulto servirá para la recría.

Publicada en la Revista "Canidapresa". Nº 3 - Mayo - Junio, 1998



El Presa Canario su funcionalidad ( II / III )


El Presa Canario no es un perro de pelea, con alguna frecuencia se le ha utilizado para la pelea, que es distinto, por su fuerte temperamento y su capacidad sin igual para hacer presa en otro animal o congénere. Este comportamiento lo hereda nuestro moloso de sus ancestros que en siglos pasados fueron seleccionados para la caza mayor básicamente, como ya se dijo en la primera parte. En la actualidad todavía hay quien echa a pelear a estos perros por pura diversión; la misma suerte han corrido ejemplares de otras razas de todos conocidas, quiere ello decir que no es la única víctima del desvarío humano a través de los tiempos. Pero esa no es ni ha sido la verdadera razón de ser del Perro de Presa Canario. Este can es un perro de guarda y defensa, equilibrado, afectivo y cariñoso con adultos y niños (me refiero a los buenos ejemplares). En Canarias, los aficionados a las peleas de perros han sido y son minoría insignificante. En realidad esta práctica data de 1910 o 20 hasta mediados de los 40 que es cuando se prohibe terminantemente en todo el archipiélago canario. A partir de esta fecha las riñas de perros han sido escasas y revestidas de una penosa marginalidad. Ciertamente que en estos últimos años ha habido un resurgir de este fenómeno a todas luces denigrante que nada positivo aporta a la evolución cultural de los pueblos. Para ser más explícitos y refiriéndonos a los días que corren puedo afirmar que las peleas de perros en Canarias ( centradas en Las Palmas de Gran Canaria especialmente) poco se practican con la raza autóctona sino con American Pit Bull Terrier y de forma completamente clandestina, ya digo, y van a menos. En estos momentos, y desde hace varias décadas, criamos y seleccionamos a nuestros presas canarios pensando en el servicio que van a prestarle al hombre. De paso conviene dejar claro que hay dos grupos de criadores netamente diferenciados, uno, mayoritario, que cría pensando en los premios que puede ganar en las exposiciones caninas para después hacerlos constar en sus anuncios publicitarios para que el incauto deseoso de comprar un perro "pique" sin más averiguaciones y satisfecho diga: "He comprado un cachorro hijo de campeones". Yo a éstos les digo siempre: "¿Campeones de qué?". Luego está el grupo minoritario, el que realmente piensa, cría, selecciona, etc. el perro útil en el más amplio sentido de la palabra. La primera es la cría fácil que está al alcance de todos, la segunda es la especializada, que sólo pueden llevarla a cabo personas con verdaderos conocimientos cinófilos, de genética, de adiestramiento canino. Para las exposiciones con frecuencia creciente se tiende a criar presas grandes (en ocasiones demasiado grandes), para que entren por los ojos de los profanos, quienes aspiran a que sus enormes perros disimulen, suplan, llenen... sus complejos de inferioridad. Hace pocos días (escribo ésto el 18 de junio de 1998), un juez especialista de la raza y hasta hace poco presidente del Club Oficial con la mayor naturalidad del mundo me dijo que tenía perras de 70 kilogramos. Yo, al oír semejante barbaridad, me quedé estupefacto. El Perro de Presa Canario no es eso. El standard de la raza nos habla de 61 a 66 centímetros a la cruz y de 45 a 57 kilogramos en los machos, y de 57 a 62 centímetros a la cruz y de 40 a 50 kilogramos en las hembras. Está claro que semejante peso sólo puede lograrse mediante cruces con mastines ingleses o napolitanos. Huelga decir que las razas caninas pueden llegar a ser lo que los humanos queramos, claro que la naturaleza siempre impone sus límites.

El exceso de tamaño y peso están reñidos con la funcionalidad, al margen de que semejantes proporciones nada tengan que ver con nuestro moloso. Los que trabajamos con los perros sabemos algo o mucho de eso. No hay que olvidar que el Presa Canario ha sido tradicionalmente un perro de agarre y de alcance. Quiero decir que nuestro can de presa ha tenido que correr tras la res (en el pasado) y dominarla con su potente presa. Ciertamente que hoy la realidad ya no es la misma, en parte. Al Presa Canario ya no se le usa como perro de matadero, ni para guardar o reducir a las reses en el campo, pero sí que tiene que seguir guardando y defendiendo de los potenciales depredadores humanos las propiedades de sus amos. La práctica diaria nos ha demostrado que los presas pesados están en franca desventaja en el adiestramiento; en los ataques a distancia, en la búsqueda del simulado delincuente se cansan enseguida. En cambio eso no ocurre con los presas de dimensiones y peso standard. Está claro que juega un papel muy importante el temperamento del presa, que en todo caso tiene que ser fuerte y decidido, y sus condiciones físicas y su correcta morfología. Es oportuno decir aquí que la displacía de cadera limita mucho el trabajo del presa. La correcta morfología del can es, evidentemente, a todas luces fundamental. Con demasiada frecuencia vemos presas rechonchos, con extremidades cortas y desviadas, debido a los cruces sin sentido de Bullmastiff, Bulldog Inglés, Dogo de Burdeaux básicamente. El costillar amplio y profundo es el adecuado en el Presa Canario, no de barril, ni plano, y el pecho ancho; las extremidades gruesas, fuertes, de longitud media y sin desviaciones, y las angulaciones pronunciadas delante y medias en los cuartos traseros. Con frecuencia vemos presas con angulaciones apenas perceptibles en la parte trasera del presa, producto del mestizaje con Bulldog Inglés , y lo mismo cabe decir de las angulaciones delanteras, debido a los cruces con Bullmastiff..

Los defectos, o excesos, enumerados limitan sobremanera las cualidades funcionales, psíquicas y físicas, del can de presa canario. Muy importante, como todo criador que se interesa en el aspecto funcional de nuestro moloso de presa sabe, es la selección de las hembras de cría y de los sementales. Es de lamentar que la gran mayoría de los criadores no adiestren mínimamente en obediencia, guarda y defensa a los ejemplares que van a destinar a la reproducción.Eso es trabajar a ciegas. Como adiestrador en civil me atrevo a decir que, como en otras razas, muchos presas canarios, machos y hembras, no son lo que aparentan, y que sólo mediante el adiestramiento (aunque sea mínimo) podemos conocer el verdadero talante del can, su coraje o su inseguridad en el momento del ataque, la guarda o defensa de su territorio.

No estoy en contra de las exposiciones caninas como principio, simplemente digo (voy a limitarme a los presas Canarios) que a esos certámenes acuden presas de todo tipo y lo que en ellos se valora las más de las veces el perro útil, y no hablemos de los juicios impregnados de amiguismo. Concretamente en España, cuando juzgan los jueces especialistas del Club de la Raza, los premios han sido convenidos a priori en un porcentaje altísimo de los casos (eso es de dominio público), y se premian, dicho sea de paso, ejemplares que tienen que ver directamente con la cría de los jueces del referido club o sus directivos. Esta es la triste realidad y que redunda en perjuicio de lo que considero la verdadera selección del Presa canario útil. Por otro lado es un hecho rotundamente cierto que la displacía de cadera la padece un número muy elevado de los presas canarios que crían, y por más que se insiste en esta cuestión no se deciden a radiografiar y desechar todos aquellos ejemplares que padecen semejante tara genética.

Los partidarios del perro sano y útil sabemos que las cuestiones que expongo afectan, por las mismas razones, a otras razas de molosos y no molosos, pero eso no puede servirnos de excusa a la hora de criar y seleccionar a nuestros presas. Queda claro que la cría y selección del Presa Canario no es tarea fácil, si queremos, de verdad, evolucionar positivamente en la mejora de la raza.

Publicada en la Revista "Canidapresa". Nº 4 - Julio, 1998




El Presa Canario su funcionalidad ( III / III )


Allá por los años ochenta, una amiga mía se fue de vacaciones a Alemania con su marido, y como el perro (mestizo) de la casa se estaba poniendo viejo se decidieron a ir a un afamado criadero de pastores alemanes para comprar un cachorro. El criador, con muchos años de experiencia en la cría, viendo que el matrimonio canario poco o nada sabía de perros, les preguntó: ¿Qué tipo de perro quieren? Un pastor alemán macho, contestó mi amiga. ¿Pero qué tipo de pastor alemán?, insistió el criador. Mi amiga (que era la que cortaba el bacalao), algo contrariada, le preguntó al criador: ¿Es que hay más de un tipo? A lo que, comprensivo, el criador le contestó: Sí, señora, para simplificar un poco le diré que existen los perros de exposición, y los de trabajo. ¿Y cuál me recomienda usted?, le preguntó mi amiga. Depende, le contestó el criador.

Numerosísimos son los aficionados al Presa Canario que vienen a mi criadero, o que llaman por teléfono, o que me escriben, o que me envían e-mails con la intención de comprar algún cachorro de presa, o simplemente con el fin de recabar información acerca de la raza, y sus planteamientos poco difieren (grosso modo) de los de mi amiga canaria. Y ante mi pregunta, ¿qué tipo de Presa Canario quiere?, la respuesta suele ser siempre poco más o menos la misma: Un buen Perro de Presa Canario. Pero claro, cada cual tiene su peculiar idea de lo que es o debe ser un buen Presa Canario. Para unos un buen Presa Canario es aquél que lo gana todo en las exposiciones caninas, para otros el que mejor resulta en la caza del jabalí, o el que mejor guarda y defiende la casa del amo, o el que más aguanta y vence en la pelea, para otros el que no destroza las plantas del jardín, que obedece (¿que entienden por obedecer?), que juega con los niños, y que sea tan inteligente que no le falte más que hablar.

Como criador, siempre digo que los presas canarios no se fabrican en serie, ni a la medida de cada cual. Tenemos, eso sí, un estándar de la raza en el que, de una forma muy general, se describe un modelo (idealizado) de nuestro can. Claro que ese estándar puede (de hecho es) ser interpretado de muchas maneras. Eso en el supuesto de que el criador de presas canarios se preocupe de la uniformidad racial y de la selección de los mejores ejemplares (macho y hembras), para la reproducción.

Y ya que he traído a colación la uniformidad racial no estará de más desarrollar ese concepto, en absoluto simple.

Una cosa es la apariencia del Presa Canario, y otra muy distinta su comportamiento. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de uniformidad racial, a la simple apariencia externa, al comportamiento, a ambas cosas? En el estándar de la raza leemos: ..., especialmente dotado para la función de guarda y defensa,...De temperamento impetuoso,...

Todo perro grande infunde temor con sólo mirarlo; con el Presa Canario ocurre lo mismo. Su apariencia es imponente si es típico, pero, ¿y su carácter? Yo diría que mucho más importante que su homogeneidad fenotípica, sin duda muy importante en cualquier raza, a los criadores nos debe preocupar sobre cualquier otra consideración, su homogeneidad en el comportamiento. Por consiguiente para la reproducción tenemos que seleccionar a los machos y hembras más dotados para la guarda y la defensa, a los de temperamento impetuoso, a los que aprenden naturalmente, sin adiestramientos especiales.

En España, cinofilia oficial equivale a decir cinofilia comercial. En España la cinofilia oficial está al margen de la cinofilia que aboga por el perro útil ( el resto de los países en gran parte caminan por la misma senda). La cinofilia que se vive (sálvense las siempre loables excepciones) es la del mero trámite de papeles (sin control de cubriciones y nacimientos) y la de las exposiciones, en las que el can nada va a tener que demostrar (como ya se ha dicho en anteriores escritos).

El criador serio de presas canarios, dejando de lado la cinofilia engañosa expuesta, además del fenotipo del presa debe tener especialmente en cuenta la uniformidad de comportamiento. No importa que el que can de presa canario sea más grande o más pequeño, bardino o negro, leonado o arena, si está dentro del estándar. Lo realmente importante es su instinto de guarda, su temperamento, su firme carácter, su capacidad para el aprendizaje. Porque en la práctica diaria comprobamos (los criadores-adiestradores) que un índice muy elevado de presas atractivos para las exposiciones dejan mucho que desear cuando comparamos su trabajo con el de otros ejemplares mucho más despiertos, atentos, ágiles, temperamentales, firmes en el ataque, en la búsqueda del supuesto delincuente, etc. etc., aunque en ocasiones estos últimos no sean los preferidos por la cinofilia de la pura apariencia.

El criador, o aspirante a tal, de presas canarios debe tener muy en cuenta que es un mal negocio para la mejora de la raza aparear una hembra excelente en el amplio sentido de la palabra con un macho cuya única cualidad es su masividad, o a la inversa. La masividad en el Presa Canario es deseable, no olvidemos que es un moloso de presa, pero cuidado con los excesos. Podemos considerar excesiva la masividad de un ejemplar cuando ésta va en detrimento de su funcionalidad. Diría más, en ocasiones no se trata de exceso de masividad sino de desproporción morfológica. Un Presa canario medianamente masivo (45-50 kgs.) con patas cortas, o más cortas de lo normal, a la hora de funcionar su rendimiento será muy inferior al de cualquier ejemplar de su raza de características morfológicas correctas.

Uno de los mayores errores que se ha cometido a la hora de examinar y calificar la morfología del Presa Canario ha sido el pasar por alto la medición (con cinómetro) y el pesado de todos aquellos ejemplares que han aspirado al Reconocimiento Inicial o a la Confirmación de Raza. Todo lo han hecho (los jueces) a ojímetro. Ya sabemos que pesar y medir a los presas canarios es más engorroso que darles una calificación basada en su simple apariencia. Lo mismo que es mucho más sencillo no someterlos a test de carácter alguno ni exigirles el certificado de libre de displacía de cadera a los machos y a las hembras que se vayan a destinar a la reproducción.

Aún a riesgo de caer en la reiteración, no me canso de decir que ésta es la cinofilia fácil, que conduce al perro inútil, y en nuestro caso a embargarle el futuro al Perro de Presa Canario.

Publicada en la Revista "Canidapresa". Nº 5 - Septiembre, 1998


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