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Publicado: 31/5/2003
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Definir una base común

por Melissa Alexander, 2002


Titulo Original: Defining Common Ground
Original en : http://www.clickersolutions.com/

El artículo que se incluye a continuación apareció publicado en la revista Teaching Dogs ¿Qué significa el término “adiestramiento positivo”? Si hiciera esta pregunta a cincuenta adiestradores profesionales, seguro que me darían cincuenta respuestas distintas Estamos hablando de cincuenta miembros activos de la comunidad de adiestradores de perros, y lo más probable es que casi todos, sino todos, asegurarían que practican este adiestramiento.

¿Entonces? Siempre que cada uno tenga su propia definición, ¿acaso importa que no coincida exactamente con la de otro? Sí. Sí que importa, ya que la comunicación entre adiestradores no es posible mientras no haya una definición estándar y aceptada por todos, y también importa porque no hemos dado ninguna pista clara a nuestros clientes para que especifiquen o pidan lo que quieran.

Una comunicación sencilla


Todas las palabras deben estar dotadas de significado y de denotaciones precisas. Las palabras no son ideas. Las palabras son bloques de edificios hechos de hormigón que se emplean para expresar ideas. Incluso cuando una misma palabra tiene distintos significados, su uso es muy específico y restringido cuando queremos transmitir un uno en concreto.

La definición de una palabra no puede variar por capricho de quien la utiliza. Si no hay una definición clara, como poco se dificulta la comunicación y como mucho se producirán malentendidos y confusiones.

Según varios investigadores, aproximadamente el 85% de la comunicación cara a cara se realiza a través de elementos no verbales como gestos, expresiones y tono de voz. Estos elementos no verbales pueden mediar en la mala comunicación causada por el uso impreciso de la lengua, y ayudar a reducir la confusión.

No obstante, en la era de Internet la comunicación se establece cada vez más por escrito. Al no disponer de elementos no verbales, sólo disponemos de las palabras para comunicar ideas, significados y sensaciones. Es una tarea complicada incluso para un buen escritor, y casi imposible si el lector y el escritor poseen distintas definiciones para las palabras que utilizan.

Muchos adiestradores han mantenido innumerables debates acalorados en distintos foros y han terminado diciendo “¡Ah!, ya te entiendo. Lo que pasa es que yo uso ese término de otra forma”. ¿Cuántas veces al final de una conversación los adiestradores creen que sus puntos de vista son totalmente opuestos y nosotros podemos ver claramente que han estado defendiendo posturas muy similares?

Quienes participan en el foro se han reunido para aprender técnicas sobre el adiestramiento de perros. Pero, ¿cómo es posible hablar de educación si no hay comunicación? El primer paso de la comunicación es hablar un idioma común.

Miedo a la jerga


Algunos adiestradores evitan utilizar ciertos términos para no usar jerga. Se quejan de que la jerga asusta a los propietarios de animales de compañía y de que como es tan técnica, los adiestradores medios no siempre la utilizan correctamente.

Todos los campos de estudio tienen su propio léxico. Lo primero que se aprende en una clase de iniciación a la informática, de economía o de carpintería es el vocabulario del campo. Se da una definición simple pero específica de los términos y luego se utilizan consecuentemente. Es probable que “cierra la ventana” tenga significados distintos en una clase de carpintería y en una clase de informática, pero nadie se disculpa por utilizar el término y nadie se preocupa por explicar de otra forma menos confusa lo que quiere.

La falta de precisión provoca la confusión. Por ejemplo muchos adiestradores utilizan el término “premio” en lugar de “reforzamiento”, más técnico y preciso. ¿Un premio es un premio de comida? No se puede recriminar a un usuario que haga esa deducción. ¿Y qué pasa con aquellas veces que un premio de comida no está reforzando al perro? Eso nos lleva a afirmaciones del tipo “cuando vamos de paseo, mi perro se desentiende por completo de la comida. ¡Este método no funciona ante auténticas distracciones!” Por otra parte, el refuerzo abarca mucho más que premios de comida, y por definición sirve para mejorar un comportamiento. Si un determinado premio no logra esa mejoría, entonces no se trataba de un refuerzo. El resultado es que el intento de evitar la jerga no sólo fue impreciso, sino que el fondo fue erróneo.

Hay un miedo infundado a que los adiestradores de perros se pierdan en un abrumador mar de complicadas explicaciones científicas si adoptan los términos usados por los psicólogos y los conductistas. No obstante, cada campo define sus términos según sus propias necesidades. Si el campo del adiestramiento de perros requiere una definición extremadamente precisa y compleja de un término, es su opción hacerlo. Si no, puede optar por una definición más sencilla, sin tener en cuenta cómo se usa el término en otras especialidades.

Llegados a este punto reina la confusión dado que no existen definiciones estándares en el campo del adiestramiento. El resultado es que cada adiestrador es libre de elegir la definición que más le conviene. Unos optan por una definición simple, otros por una compleja y otros por una definición basada en una lengua vernácula común, en contraposición a un área científica en concreto. Todos tienen razón y todos están equivocados, y la mala comunicación y los malentendidos están a la orden del día

Crear un léxico


El primer paso para crear un vocabulario específico de un campo es identificar los términos utilizados en dicho campo. El segundo paso es crear definiciones precisas, completas y objetivas de cada término. Esta tarea puede resultar bastante más complicada de lo que parece.

“El adiestramiento con el clicker” es un ejemplo muy claro. ¿En qué consiste el adiestramiento con el clicker? ¿Se trata de usar el clicker para cualquier cosa o de usarlo para marcar un comportamiento? ¿Qué pasa si el adiestrador combina el clicker con las correcciones? Al definir un término no sólo se define lo que es, sino también lo que no es. Puede que llegado este momento sientas la necesidad de crear un término nuevo, de llenar el vacío que ha quedado tras especificar la definición de otra palabra.

Partamos por ejemplo de la siguiente definición: “adiestramiento con el clicker: término acuñado por Karen Prior y definido como un subconjunto del condicionamiento operante que utiliza el reforzamiento positivo, la extinción, el castigo negativo y el marcador de evento para modificar el comportamiento”. ¿Qué pasa con las personas que usan el clicker y las correcciones? Podríamos creamos un nuevo término: “Adiestramiento combinado: tipo de adiestramiento que utiliza los cinco principios del condicionamiento operante y el marcador de señal (clicker) para modificar el comportamiento”.

Llegado este momento, el adiestramiento con el clicker es lo que cada uno quiere que sea. Desgraciadamente, esto no sólo crea roces entre adiestradores, sino que confunde enormemente a los usuarios que buscan un determinado servicio. Es posible que un cliente que adiestra con una “adiestradora de clicker”en una determinada ciudad se sienta desconcertado al saber que esa adiestradora usaba antes un método completamente distinto.

A palabras necias


Sería posible establecer una base común a través de un idioma común si se creara un léxico sobre el adiestramiento de perros. No obstante, las palabras no son siempre neutras.

“Adiestramiento a tirones”
“Nazi del clicker”

Ambos términos se crearon expresamente para herir. Términos como “aversivo” pueden describir algo desagradable por sí mismo, y otros como “adiestramiento tradicional” pueden tener connotaciones negativas para algunas personas.

Puede que no sea factible elegir términos totalmente neutros, y obviamente no podemos desechar un término simplemente porque describe algo que no nos gusta. No podemos omitir “castigo” sólo porque algunos adiestradores no lo apliquen.

No obstante, cuando creamos y definimos nuestro vocabulario, podemos (y debemos) optar por definiciones neutras y no sentenciosas. La diferencia es abismal entre “la consecuencia de un comportamiento en el que se añade o se quita algo a una situación para reducir la probabilidad de que dicho comportamiento se repita en el futuro” y “el sufrimiento, dolor o pérdida que sirve de justo castigo”.

La comunicación empieza por hablar un idioma común, y un idioma común se basa en el respeto.

Conclusión


A pesar de que quienes definen el vocabulario de un determinado campo son las personas, si dicho vocabulario no recibe el respaldo de una organización respetada dentro de ese campo, estas definiciones serán prácticamente inútiles.

En mi libro Click for Joy se incluye un extenso glosario de términos sobre adiestramiento de perros y sus definiciones, según el uso de dichos términos a lo largo del libro. La mayoría de los libros incluye glosarios similares sobre adiestramiento. No obstante, es probable que varíen las definiciones puesto que todos los autores han tenido que reinventar la rueda.

Es ridículo que un lector tenga que consultar el glosario de términos de todos los libros que lee simplemente para ver cómo utiliza el autor un término. No obstante, mientras no se establezcan definiciones estándar dentro de este campo, estarán obligados a hacerlo.

Las palabras tienen fuerza, y de no ser necias pueden servir para levantar muros o para derribarlos. Si se desarrollan definiciones estándar para los términos comunes que manejamos continuamente, es posible que los adiestradores de perros acerquen sus distintas posturas y que la comunicación y, probablemente, el entendimiento sean más factibles.

Melissa Alexander
mcalex@clickersolutions.com


AUTOR


Melissa Alexander
E-Mail: mcalex@clickersolutions.com
Web: Clicker Solutions

Traducido por : Marcos Randulfe Sanchez
marcosrandulfe@hotmail.com
Licenciado en Traducción e Interpretación (Universidad de Salamanca) y Máster en Traducción e Interpretación (Universidad de Bradford, Inglaterra). Especializado en traducción de textos sobre adiestramiento de perros, colaborador ocasional de AEPA y traductor del libro The Culture Clash de Jean Donaldson para KNS Ediciones. Experiencia nacional e internacional como intérprete freelance.


 
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