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Publicado: 31/5/2003
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Un estudio sobre los Collares tipo Cabestro (Haltis o Gentle Leaders)

por Melissa Alexander


Titulo Original: A Case for GLs
Original en : http://www.clickersolutions.com/

Me encanta Suzanne Clothier, acabo de comprar su nuevo libro, pero ella escribió un articulo acerca de los cabestros para perros y estoy en desacuerdo con ella. Pienso que los cabestros son una herramienta maravillosa para el manejo, seguridad y para conseguir una conducta reforzable en aquellos perros jaladores y tercos. ¿Los usaría en cualquier perro? No. Prefiero enseñarle a un perro a caminar con un collar simple, plano o un arnés desde el principio. Mis perros nunca lo han usado (el cabestro), pero tengo uno y si “Pax” pasa por un periodo partícula de descontrol adolescente no dudaría en condicionarlo y usarlo temporalmente.

Tomemos nota de algunos de los puntos al respecto del uso de los cabestros:

  • Manejo. El cabestro por si mismo no enseña al perro nada. Puede ser usado, sin embargo, para prevenir que el perro lo arrastre por todos lados (malogrando su entrenamiento básico) hasta que usted le haya enseñado a caminar en base a una traílla o correa suelta.
  • Un cabestro no es una cura magia para un perro que jala de la correa. Los perros puede y de hecho lo hacen, aprender a jalar aun con el cabestro puesto, así como también aprenden a jalar con un collar de ahorque o un collar de pinchos o púas. El cabestro debe ser usado en conjunto con un programa de entrenamiento, reforzando la conducta deseada, aun cuando usted no piense retirar el cabestro al perro en un futuro.
  • Seguridad. Si la persona es joven, pequeña, o anciana y frágil, o discapacitado, un cabestro puede algunas veces dar un grado adicional de seguridad, y hacer la diferencia entre tener y no tener un perro. Inclusive un perro calmado puede explotar en energía inesperadamente, trayendo al piso a la persona que lo tiene en ese momento. Nunca olvidare cuando mi “Newf” vio a mi esposo y explotó; su correa estaba atada a uno de los pasadores de correa en mis pantalones jean. Afortunadamente el lazo se rompió. Si hubiera tenido la correa atada a mi cintura creo que me hubiese roto la espalda o por lo menos causado un daño serio.
  • El cabestro puede ayudarnos a tener éxito. Para poder entrenar a un perro a que camine usando la traílla o correa suelta, sin tensiones, uno tiene que ser capaz de reforzar la conducta correcta, y uno tiene que mantener un alto grado de refuerzos (cantidad). Fallar en este punto es probablemente el error mas común que yo observo, sea con o sin cabestro. ¿Como puedo reforzar la conducta con un perro distraído o con un jalador convicto y confeso? Con el cabestro puedo hacer círculos con el perro para recuperar su atención. Además los perros tienden a seguirnos mas cuando usan el cabestro y de ese modo nos dan mayor oportunidad para reforzarlos.
  • “Guiar al perro de las narices”. No estamos haciendo eso. Al menos no mas que cuando lo guiamos en base a un collar normal que ejerce presión sobre el cuello. Idealmente, una correa o traílla, no importa a que este unida, es un medio de seguridad y el perro aprende a caminar cerca de uno mas que a “no jalar”. Si el perro esta frenéticamente jalando de la correa está aprendiendo exactamente lo opuesto a lo que queremos. El cabestro facilita que el perro no olvide o retroceda en su entrenamiento. No se usa el cabestro para mantener al perro en posición pues puede ser que, inclusive, el perro recién esté aprendiendo a caminar en base a una correa distendida o suelta..
  • No he escuchado de estudios científicos que comparen los resultados de usar collares de púas versus usar los cabestros. Se que las compañías que usan cabestros hace un intenso seguimiento de los rumores sobre daños causados por el uso de los cabestros. Los miedos acerca de daños potenciales por el uso de cabestros no han sido comprobados. Si usted usa un cabestro en una correa retráctil y el perro llega al final de la correa repentinamente, de seguro que hay riesgo de un daño físico. No haga eso. Use el cabestro correctamente con una traílla o correa corta y si usted necesita retomar la atención del perro jale hacia los lados, circulando al perro, y no hacia arriba y hacia abajo.
  • Y porque fue traído al debate, hablemos acerca de si los cabestros son aversivos. Hay 2 temas diferentes al respecto y no están para nada relacionados. Uno es “El cabestro es aversivo porque a los perros no les gusta usarlo y son mas sumisos cuado lo están usando”. El otro es que “el cabestro es aversivo porque disminuye los jalones del perro al caminar”.
    Primero revisemos el “… mi perro odia usarlo…”. La mayoría de perros se revuelven cuando lo usan al principio. Pero lo mismo hacen al usar por primera vez un collar normal y una correa. ¿Les gustan los cabestros? Pienso que no. Y desde ese punto de vista probablemente son aversivos.

    UN MOMENTO. ¿Que pasa si usted condiciona a su perro a que asocie el cabestro con cosas buenas? Mucha gente hace eso y sus perros dejan de odiar el cabestro. Obviamente aquí el cabestro no es aversivo. ¿Es erróneo “engañar” al perro mediante “contra-estímulos” positivos y hacer que acepte de buen grado y con gusto una herramienta aversiva? Si fuera así, también estaría erróneo cuando lo condicionamos a usar correa y collar, o cortarse las uñas o bañarlo o quedarse en su sitio o manejarlo pegado a nosotros.

    Otro punto. Hace algún tiempo alguien reportó el resumen de un estudio que examinó la respuesta sicológica a el uso de cabestros en los perros. El estudio mostró que aun los perros que rodaban y trataban de quitárselo con las patas no mostraban las respuestas sicológicas asociadas al estrés creciente. Tampoco mostraron esos signos los perros aparentemente calmados cuando se les coloco el cabestro. (Conclusión: el “pataleo” por quitárselo no es estrés y el calmarse no es sumisión total).

    Segundo punto. El cabestro reduce el jaloneo del perro. Como ya mencione el cabestro por si solo no reduce el jaloneo del perro. Lo que hace es volverlo más difícil porque el perro ha perdido equilibrio y balance. Es mas difícil para un animal jalar en contra de la presión en su cabeza que si tuviera la presión en su cuello y hombros. (Es por eso que los caballos son manejados con cabestros y no con collares). Existe la presión cuando el perro con cabestro jala pero realmente yo la calificaría de igual a la presión ejercida con un collar estándar.

Finalmente, en mi opinión, el cabestro, es una herramienta que puede ser usada bien o usada mal, tal como cualquier otra herramienta. Lo asemejo mas a un collar normal que a un collar de ahorque o de púas, que trabaja más sobre el causar desequilibrio y pérdida de balance que sobre el causar dolor. Sin importar lo que hagamos, es tan buena o mala herramienta para enseñar a un perro a caminar junto como lo es un collar de ahorque o uno de pinchos. Y, si no se usa refuerzos positivos para premiar la conducta deseada, muchos perros aprenden a jalar aun con el cabestro puesto, tal como aprenden a jalar muchos perros que usan ahorque o púas.

Mi recomendación inicial para que la gente enseñe a caminar a sus perros es usar un collar plano o un arnés. Si embargo si eso no es lo que usted quiere, o si el perro es muy grande y sobrepasa en fuerza y capacidad de manejo a quien lo lleva, o es usted entrado en años o físicamente discapacitado, o puede usted resultar dañado por un tirón repentino, le recomiendo el cabestro usado junto con una técnica de refuerzo positivo. El cabestro puede ser asociado con cosas buenas de manera que al perro no le disguste usarlo. El cabestro no daña al perro y no tiene el potencial de re-enfocar erróneamente la agresión (como el caso de los collares de púas o pinchos) y hace el caminar con su perro una actividad mas segura.

Melissa Alexander
mcalex@clickersolutions.com
copyright 2002 Melissa Alexander

Traducido por Javier Rodríguez. Lima, Perú. consultas@losperros.com


Notas del traductor:



Cabestro: Cuerda que se ata a la cabeza , cuello o pescuezo del caballo para llevarlo, conducirlo caminando, asegurarlo o sujetarlo. Podríamos usar también el término “jáquima” que proviene del arabe clásico šakimah, y que significa “cabezada de cordel, que suple por el cabestro, para atar las bestias y llevarlas” o “cabezada” que significa “Correaje que ciñe y sujeta la cabeza de una caballería”.

Refuerzo Positivo. Cuando la autora habla de asociar “refuerzos” o “reforzadores” positivos al uso del cabestro se está refiriendo a usar comida, juguetes, llamadores de atención, premio verbal u otros elementos similares que se entregan al perro o se le muestran de forma constante mientras este está realizando la acción que deseamos. La diferencia con un “premio” es que el premio se entrega cuando el perro ha realizado ya la acción y lo premiamos. El refuerzo se entrega mientras el perro está realizando la acción deseada.

AUTOR


Melissa Alexander
E-Mail: mcalex@clickersolutions.com
Web: Clicker Solutions

Traducido por : Javier Rodriguez
E-Mail: consultas@losperros.com
Web: Los Perros


 
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