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Publicado: 14/6/2004
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Diplomado Internacional K-Sar 2002
Mantenimiento del Adiestramiento K-Sar Urbano y Rural de Área

por Engels Germán Cortés Trujillo, 2002



Se explica la estrategia para mantener el adiestramiento específico K-SAR, una vez obtenido, hacia el sostenimiento de un óptimo nivel técnico y operativo durante toda la vida útil de las parejas cinófilas.

1. INTRODUCCIÓN:>


Aún cuando un Equipo K-SAR ya haya logrado su nivel operativo, haya sido evaluado y certificado para trabajar en emergencias reales, e incluso ya cuente con experiencia en eventos reales, todavía necesita seguir un plan de trabajo diseñado justamente para mantener el nivel alcanzado. Estamos hablando de la etapa de mantenimiento, la última en el orden cronológico del Adiestramiento K-SAR.

2. BASE TEORICA:


“El mantenimiento de una (conducta) operante o instrumental es la fase subsiguiente a la adquisición (de esa conducta), en el cual se controla un nivel de ejecución estable mediante los estímulos antecedentes y consecuentes, aplicados de manera adecuada según un programa regular...Esta fase puede ser corta o prolongada, según lo determine el diseño de investigación. Pero en la vida ordinaria de un organismo, una conducta puede permanecer en la fase de mantenimiento y perfeccionamiento. Esto ocurre, por ejemplo, respecto al lenguaje que, luego de adquirirse se mantiene y se mejora con el uso” (Pérez, 1.994).

Estas palabras definen el objetivo de la etapa de mantenimiento. Sencillamente, se trata de que el aprendizaje adquirido se preserve en el tiempo durante la vida útil del Equipo K-SAR, con un nivel de calidad constante o creciente por experiencia. Para esto basta una sesión mensual de práctica, alterando las condiciones urbanas y las rurales.

El mantenimiento se hace también sobre las conductas aprendidas en las etapas de preparación y educación. Pero si la cotidianidad del animal contiene la socialización ordinaria intra e interespecífica, y la observación regular de las normas de convivencia en el medio humano, la ejecución de sesiones específicas de obediencia puede no ser necesaria.

3. CONTENIDOS DE LA ETAPA DE MANTENIMIENTO:


Todos los ya conocidos (búsqueda, señalamiento, ejercicio y habilidades físicas, habituación a medios de presión), se continúan en la presente etapa. Se trata de mantener la forma física y psicológica del Equipo K-SAR para el desempeño óptimo en cualquier momento. Sobra anotar que las habilidades adquiridas deben ser practicadas regularmente para que no se pierdan.

Las situaciones de práctica deben ser muy diversas, evitando la repetición y la saturación en el animal. El hacerlas novedosas (cambiando siempre los lugares, las condiciones, los figurantes), las convierte en más interesantes y da más opciones de conocimiento del sujeto y diversificación de su repertorio. Ahora bien, por lo general la realidad de las intervenciones operativas conlleva un ambiente lo suficientemente rico en novedad y variedad, que al tiempo que proporciona la razón de ser del Adiestramiento, sirve como instancia de aprendizaje.

Una evidencia clara en todos los países en donde se adiestran perros para búsqueda y rescate indica que los equipos K-SAR con mayor experiencia son definitivamente los primeros a ser tendidos en cuenta para una operación, especialmente cuando su complejidad es extraordinaria, porque sus probabilidades de éxito son mayores. Y esa experiencia se adquiere con las ejecuciones reales y un plan de mantenimiento. Sin embargo, puede ocurrir que una pareja se separe temporalmente del Programa (incluso hasta por 2 o 3 años), lapso en el cual no intervino en emergencias ni mantuvo el entrenamiento. Si las circunstancias son normales (no ha habido enfermedades, accidentes o alteraciones que impidan retornar al desempeño anterior), es viable su reintroducción; no es ideal pero sí es posible: eso sí, recuperando la periodicidad de práctica de la etapa de entrenamiento.

4. VIDA ÚTIL DE LOS PERROS K-SAR:


En varias oportunidades he mencionado la edad de 10 años como límite para el trabajo real en emergencias, lo cual da un promedio de 8 años de vida útil. Esta cifra es más o menos un acuerdo compartido en el mundo, por ser considerada como el momento a partir del cual las capacidades físicas del animal evidentemente comienzan a decaer. El deterioro por envejecimiento comienza antes, pero si las condiciones de vida y salud del sujeto son las adecuadas, el proceso se puede atenuar y retardar. Además , algo que sí ha aumentado es la experiencia de la pareja, que puede superar en muchos casos la vitalidad y el apresuramiento de un perro y un Guía recién entrenados.

Pero después de los 8 años los sentidos de los cánidos domésticos comienzan a perder sensibilidad (de hecho en estado natural, bajo las exigentes condiciones de la selección natural, es difícil que uno de ellos pase de los 7. También es cierto que la domesticación brinda comodidades que permiten un menor desgaste fisiológico). Y que un perro K-SAR disminuya su capacidad olfativa es muy grave, por lo que es retirado del servicio por confiabilidad operativa y seguridad para los pacientes potenciales. También decaen las habilidades motrices y la recuperación posterior a lesiones y grandes esfuerzos. Eventualmente, siguen siendo utilizados como modelos para el entrenamiento de los ejemplares jóvenes y, en caso de extrema necesidad y no disponibilidad de otros equipos, en operaciones reales, sin que esto último sea lo ideal.

Como siempre, hay excepciones: Graham (1.991), relata un conmovedor episodio en el que una niña de 3 años se alejó de su casa y se extravió en un bosque al atardecer, acompañada de un viejo pastor alemán de 14 años, tuerto y casi sordo, y otro perro, un pequeño mestizo, ambos sin entrenamiento reconocido. Fue buscada por tierra y aire (un helicóptero con potentes reflectores y 200 policías, bomberos, infantes de marina y voluntarios), durante toda la noche, sin éxito, hasta que poco antes del amanecer y a un kilómetro y medio de la casa de donde partieron, el viejo pastor detectó a uno de los socorristas en la distancia, fue hasta él y llamó su atención, llevándolo hasta la niña, que había quedado en compañía del otro perro. Es evidente que ambos animales la mantuvieron caliente y viva durante la noche, y el hallazgo fue reconocido al “anciano severamente impedido, que en términos humanos tendría 98 años.”

Durante las operaciones de búsqueda en los escombros de las Torres Gemelas y otras construcciones colapsadas el 11 de noviembre de 1991 en Nueva York, se usaron perros entre el año y los 12 años de edad (Te Scoop, Dogs in the News, 1992). Del cachorro, en realidad no comprendo el nivel técnico y operativo que podía alcanzar en ese momento de vida, teniendo en cuenta además la altísima complejidad de la situación. Me asaltan dudas sobre la evaluación y certificación de los Equipos K-SAR. Pero refiriéndome al animal de 12 años, Worf, un pastor alemán, me llama la atención que tuvo que ser retirado tempranamente de la operación, luego de señalar 2 cadáveres, dado que literalmente se derrumbó, tanto que su Guía y dueño decidió que esa era el fin de su carrera operativa. No es extraño: esa es una edad muy avanzada para cualquier perro, y esa raza en particular se deteriora más que otras con los años.

De mi experiencia, he mantenido 2 animales de hasta 9 años en operación, con resultados aceptables. El primero (Ahmed, galgo afgano, mi primer perro K-SAR), fue retirado por alguna irregularidad en sus señalamientos exitosos (no atribuible a la edad, sino más bien una constante a lo largo de su vida útil). El segundo (Bruno, pastor alemán, mi tercer perro K-SAR), fue aquejado por una displasia de cadera de aparición tardía, que afectó significativamente tanto su desempeño como su calidad de vida, lo que a la larga causó su retiro. Aunque no viene al caso de este artículo, me enorgullece contar que Ahmed disfrutó de la buena vida hogareña hasta su muerte a los 14 años, igual que ahora está haciendo Bruno, en este momento cercano a los 12.

5. CONCLUSIONES:


No basta con llegar a la operatividad: es preciso mantenerla, y hasta mejorarla, por medio de un plan de mantenimiento de las habilidades adquiridas en el Adiestramiento.

Ese plan de mantenimiento ya no exige la misma periodicidad que las etapas previas: basta con una buena práctica mensual, siempre que el programa de prácticas involucre la novedad y la complejidad necesarias para que el Equipo K-SAR mantenga el interés y las habilidades en plena condición.

Si un Equipo K-SAR ha suspendido la práctica regular de sus habilidades, puede reintroducirse en la Especialidad regresando a la periodicidad de sesiones de trabajo propia de la etapa de entrenamiento, hasta tanto recupere y certifique nuevamente su nivel operativo.

Otro fin del mantenimiento es el de detectar los bajones de nivel de un Equipo K-SAR experto, con el fin de corregirlos antes de participar en un próximo evento real.

La madurez en un perro puede significar deterioro en sus capacidades físicas, pero también más experiencia si ha participado regularmente en prácticas bien diseñadas y la atención de emergencias reales. Entre ambas condiciones, la experiencia pesa más que el descenso natural de las capacidades físicas.

La vida útil de un perro K-SAR ronda en torno a los 10 años de edad, pero ésta no es la única variable a considerar, ni la más importante: la decisión de su permanencia o retiro depende del nivel demostrado en las prácticas de mantenimiento, y éste su vez del estado general de salud y ánimo del animal. Por eso el mantenimiento se refiere igualmente al sostenimiento de ambas variables en el perro, nivel técnico y salud.

Bogotá, D.C., Colombia, 5 de agosto de 2002



AUTOR


Engels Germán Cortés Trujillo [más sobre el Autor]
E-Mail: egcortes@gestiondelriesgo.org
Web: Fundación para la Gestión del Riesgo

 
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