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Publicado: 3/8/2004
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El Desplazamiento en Altura de los Equipos Caninos de Rescate en Catástrofes

por David Rodríguez Carrasco, 2004


El Equipo Canino de Rescate en Catástrofes, es aquel binomio que se encuentra conformado por un Guía y un perro especializados en este tipo de Salvamento. Debido a los entornos de trabajo en el que deben desarrollar sus actuaciones, a veces se encuentran ante determinadas circunstancias o accidentes en el terreno, que les obliga a la utilización de materiales y diversas técnicas para poder acceder a la zona de intervención, debiendo realizar descensos, ascensos, subidas por pendientes muy inclinadas, etc…

Este determinado tipo de circunstancia conlleva el que ninguno de los integrantes del Equipo puede presentar síntomas de hipersensibilidad ( sensibilidad muy acentuada, superior a la normal, frente a ciertos estímulos de baja carga aversiva que originan reacciones desmesuradas; puede ser congénita o adquirida ) al desplazamiento en altura. La existencia de probabilidades de que sucedan siniestros de esta índole, hacen descartar a miembros que sufran de hipersensibilidad congénita ( no solucionable ), o adquirida que llegan a causar trastornos permanentes en la conducta, frente a este determinado tipo de situaciones. Este especial grado de sensibilidad sólo es solucionable en su condición de adquirida, y no en todos los casos, ya que algunos llegan a hacerse patentes durante toda la vida. Puntualizar que cualquier actitud de hipersensibilidad, en grado no solucionable, ya sea ante las alturas, espacios confinados, ruidos, entornos nuevos, etc… es causa indiscutible de exclusión en un ejemplar perteneciente a un Equipo Canino. Es muy importante el no confundir la hipersensibilidad, con la reacción de prudencia ante estímulos nuevos, siendo esta una actitud de supervivencia, la cual aplica cualquier individuo de cualquier especie.

Una Unidad Canina de Rescate en Catástrofes ( en adelante U.C.R. ) no puede poseer Equipos que estén limitados a la hora de desarrollar una búsqueda, sino que todos y cada uno de ellos deben poder trabajar en cualquier tipo de situación y lugar, condición obligatoria que impone la aleatoriedad de la ubicación donde pueden quedar personas sepultadas con vida.

Independientemente de la metodología aplicada para la formación de las U.C.R., todas se encuentran basadas en principios básicos de aprendizaje y de conducta. La habituación es un proceso de aprendizaje, en el cual se produce una disminución progresiva en la fuerza de la conducta provocada, que puede darse al presentar de forma repetida el estímulo provocador. Gracias a esta forma de aprendizaje comenzaremos el inicio de la formación para el desplazamiento en altura.

Me gustaría hacer una breve reseña, pero de carácter extremadamente importante, ya que después de haber estudiado con detalle multitud de metodologías, tuve conocimiento de la existencia del Método Arcón, un sistema para la formación e intervención de Equipos Caninos de Salvamento en Catástrofes, Método en el cual me conforme como instructor después de la realización de numerosos cursos formativos, en los que junto a otros compañeros nos encargamos de las prácticas de desplazamientos en altura, hasta el día de hoy, en donde ayudo como instructor auxiliar, al autor del Método, el Señor Jaime Parejo García en la impartición de Cursos Arcón, sobre todo en las prácticas relacionadas con la temática de este artículo. Lo importante y novedoso de este nuevo Sistema es que posee un conjunto de Técnicas Conductuales estrictamente fieles al protocolo científico convencional, habiendo sido reiteradamente sometidas al pertinente proceso de experimentación y verificación, hasta su consecución después de muchos años de arduo trabajo. Este Método ha demostrado con creces en la formación e intervención de sus Equipos Caninos, unos niveles excepcionales de rapidez y eficacia en la detección de personas sepultadas con vida. Como avales caben destacar:
- Primer Premio a la Investigación de la Real Sociedad Canina de España en el año 1998.

- Intervenciones de diversas Unidades formadas con éste Método desde el año 1999, han constatado los niveles de rapidez y eficacia definidos anteriormente, en terremotos sucedidos en Colombia, Turquía, Taiwán, India, etc…

- Reconocimiento Internacional al Método, en Mayo de 2002, por la prestigiosa Comunidad Internacional Veterinaria.org.

- Reconocimiento Oficial del Método Arcón, en Septiembre de 2003, por el Comité Español del Programa MAB y de la Red IberoMAB de la UNESCO.


Volviendo a retomar el tema central del artículo, en relación a los Equipos Caninos sólo haremos referencia a las aptitudes y formación de los canes, ya que consideramos que los Guías reúnen los necesarios conocimientos y cualidades a priori, que habrían sido evaluados en el proceso selectivo para ser miembros pertenecientes a la U.C.R.

Una vez el ejemplar se encuentra consolidado al realizar búsquedas en zonas de superficie, se podría pasar a incrementarle situaciones adversas, tales como lugares de intervención confinados, personas sepultadas ubicadas en zonas superiores al plano rasante del suelo, desplazamientos en altura, entrenamientos discriminativos extremos, habituación a estímulos perturbadores ( odoríferos, visuales y auditivos ), operaciones de alta intensidad, etc… Todo proceso formativo ha de seguir unas fases progresivas de aprendizaje, en las que poco a poco se van instaurando las conductas prefijadas al ritmo necesario que exige cada individuo.

Tras esta breve ubicación temática e introducción pasamos a comentar con detalle las fases a desarrollar para poder desplazarse en altura ( el Equipo Canino ), sin ninguna consecuencia negativa que pueda desvirtuar la conducta de búsqueda del can. Dividiremos las fases en tres, siendo formación, entrenamiento e intervención.

LA FORMACIÓN


Comenzaremos por la correcta elección del material a utilizar. Debido a que ni en España, ni en la Comunidad Europea existen normativas homologadoras específicas que determinen el material concreto y sus características, para este tipo de actividad de Rescate; y dado que la única preceptiva más afín, la de trabajos en altura, no responde a las necesidades exigidas; procederemos a la definición del material más idóneo y seguro para emplear, detallando antes algunas directivas y normativas a modo de consulta ( mayoritariamente casi todo el material empleado corresponde al manejado en Espeleología y Montaña ).

A continuación presentamos una pequeña relación de directivas y normas relacionadas con certificaciones, condiciones para la comercialización y libre circulación de los equipos de protección individual y algunas de sus normas ( con respecto a los EPI ):
- Directiva 89/686/CEE, relativa a los Equipos de Protección Individual ( EPI ), debiendo tener estos una certificación Conforme a las Exigencias “CE”.

-Real Decreto 1407/1992, de 20 de Noviembre, por el que se regulan las condiciones para la comercialización y libre circulación en la CE de los Equipos de Protección Individual ( BOE 28/12/1992 ). Modificaciones posteriores a este Real Decreto, Orden Ministerial de 16 de Mayo de 1994 ( BOE 01/06/1994 ), mediante el Real Decreto 159/1995, de 3 de Febrero ( BOE 08/03/1995 ), y mediante la Orden Ministerial de 20 de Febrero de 1997 ( BOE 06/03/1997 ).

- EN 354. EPI contra la caída de alturas. Elementos de amarre.

- EN 358. EPI para sostener en posición de trabajo y prevención de caídas de alturas. Sistemas de sujeción.

- EN 361. EPI contra la caída de alturas. Arneses anticaídas.

- EN 362. EPI contra la caída de alturas. Conectores.


Comenzaremos a comentar el material, por el arnés de seguridad canino, que ha de ser acorde al tamaño del ejemplar o ejemplares de la U.C.R. Deberá disponer de cinchas para el transporte del can en forma de mochila, siendo estas acolchadas y anchas para mejorar su porte. Todos los bordes irán perfectamente ribeteados, sin ninguna prominencia que incomode al ejemplar o al Guía. El tejido del que esté fabricado deberá ser altamente resistente, transpirable ( al menos por la zona que contacta con la espalda del guía, sobre todo en transportes largos en tiempo, donde se hacen notar los tejidos que no lo son ), deformable ( aunque sea parcialmente, para su almacenamiento y transporte ) y con el mínimo de agujeros necesarios ( salvo patas y aparato reproductor en el caso de los machos, formando el arnés una sola pieza ) ya que existe la gran posibilidad de engancharse en gavillas, salientes, cornisas desde donde haya que comenzar el descenso, etc… Los anillos de anclaje al arnés deberán de ir reforzados con doble costura y perfectamente acabados ( en caso de ser tejido y no metal ), siendo suficientemente anchos para la fácil colocación del mosquetón de seguridad que nos unirá a nosotros y con un recorrido corto desde el arnés hasta los anillos de anclaje para un mejor manejo del can por parte del Guía a la hora del desplazamiento, y un mayor incremento de la estabilidad ( esta distancia será a determinar según el tamaño del arnés canino ). También deberá de poseer un sistema de cierre a la altura del cuello del perro que limite parcialmente sus movimientos y actúe como medida de seguridad ante posibles situaciones de inestabilidad, producidas por cualquier clase de contratiempo.

Con respecto a las cuerdas utilizaremos las dinámicas como cuerdas de seguro, y las estáticas como líneas de trabajo o progresión; no profundizando más en el tema ya que es obvio el que cualquier Guía debe tener conocimiento sobre sus manejos y cuidados. Reseñar el que no deben utilizarse cuerdas auxiliares ( menores a 9 milímetros y comprendidas entre 4 y 8 milímetros ) como líneas de seguro, progresión o trabajo. Desaconsejamos totalmente el uso de cuerdas de 9 milímetros como líneas de seguro, progresión o trabajo (en simple ), aún existiendo su posibilidad de utilización en doble, por el incremento considerable de masa en su transporte, colocación, utilización y recogida ( mucho más laborioso ).

Los mosquetones o elementos de unión, serán utilizados acordes a las funciones que vayamos a desarrollar con ellos, detallando a continuación su clasificación:
a) Por el cierre:
- Con seguro en el gatillo.
- Sin seguro en el gatillo.
b) Por la forma:
- Simétricos.
- Asimétricos.
c) Por su composición:
- Aleaciones de aluminio.
- De acero.

Aconsejamos la utilización de mosquetones de aleación de aluminio, que llegan a tener similares propiedades que uno de acero y disminuyen el peso que transportamos considerablemente. Según normativas aplicadas al Rescate en EE.UU., la NFPA ( National Fire Protection Association ) obliga a que los mosquetones utilizados en estas actividades sean todos de acero.

Existen multitud de descendedores en el mercado, pero sólo haremos mención a dos de los más utilizados y de entre ellos resaltaremos al más seguro y eficaz para el desarrollo de nuestras funciones. El más utilizado para realizar descensos ha sido el Ocho, una pieza compacta de aleación de aluminio, en forma de ocho como su nombre indica, ligero, simple y fácil de manejar; pero como contraprestaciones riza demasiado la cuerda y para quedar con las manos libres momentáneamente durante el descenso es indispensable su bloqueo total. Como descendedor idóneo para el Equipo Canino recomendamos el Dressler con freno, compuesto por dos placas metálicas paralelas, entre las que hay una polea fija superior y una inferior que posee un tetón y una palanca ( será la que regule el descenso ). Gracias a esta última polea podemos regular la velocidad a la que bajamos e incluso si soltamos la palanca, llegar a detenernos sin necesidad de bloquearnos con la ayuda de técnicas u otros aparatos como en el caso del Ocho ( como medida de precaución y siempre que la detención durante el descenso, requiera una permanencia estática durante un período de tiempo, es recomendable el asegurar el bloqueo del descendedor con la ayuda de la misma cuerda por la que nos encontramos bajando ).

Con respecto a los bloqueadores hay gran disponibilidad de ellos, pero en el fondo todos tienen las mismas características funcionales. Si puntualizar que para la utilización del bloqueador ventral es necesario un arnés de pecho que lo mantenga lo más próximo posible a nosotros y facilite así el mantener el centro de gravedad cercano a la cuerda que estamos utilizando, para obtener el mejor rendimiento y ascender con el menor esfuerzo posible ( el centro de gravedad del cuerpo, es un punto imaginario de localización variable donde consideramos concentrado todo el peso, y dependerá de la posición que tengamos adoptada y la ubicación de la zona por la que nos estamos desplazando, del lugar donde quede definido ).

En relación a las bagas de anclaje, es indistinto el que sea construida por nosotros o la obtengamos ya hecha ( el beneficio de la manufacturada es su correcta medida en relación a la persona que la utiliza y las inminentes situaciones en las que se va a desenvolver, en contraposición a las medidas estándares de las fabricadas ), pero en realidad ambas son correctas para su utilización. Tener en cuenta que en el caso de las creadas por nosotros, utilizar cordinos dinámicos, que nunca sean inferiores a 9 milímetros y dejar perfectamente peinados los nudos utilizados.

De vital importancia, son los nudos que deben reunir unos requisitos mínimos y algunos de ellos indispensables para poder ser utilizados:
- Máxima resistencia y seguridad.
- No deshacerse cuando estén sometidos a tracción.
- Ser de ejecución sencilla.
- Fáciles de deshacer después de haber estado sometidos a tracción.
- Que no disminuyan excesivamente la resistencia de la cuerda.
- Deben de estar siempre perfectamente peinados o ejecutados.

A continuación detallamos los nombres de algunos de los nudos más empleados, As de guía, Ballestrinque, Prussik, Papillón, Pescador Doble, Nudo de Cinta, Nueve y Ocho (existiendo una inmensa multitud más de ellos, aunque sólo destacamos estos por ser los más frecuentes a la hora de su utilización ).

Los cascos deben estar compuestos de materiales ligeros pero de alta resistencia, sin agujeros de aireación (que impide el que objetos extraños de pequeño calibre entren en su interior dejando vulnerable a la testa), con un sistema de regulación ergonómica del contorno de la cabeza y de la nuca que logren permitir una excelente fijación firme y segura, poseyendo además un aislamiento eléctrico y ser apto para bajas temperaturas. Como elemento indispensable no podía faltar la linterna frontal, que nos deja las manos libres para maniobrar, yendo esta ubicada en el casco, y existiendo varios modelos en los que algunas van adosadas con cinchas elásticas y otras atornilladas directamente. Ambos modelos son aconsejables para utilizar. Sus características imprescindibles son la estanqueidad, uso de doble foco equipado tanto con una bombilla estándar como otra halógena, que nos permitirá la elección de la potencia según las circunstancias y economizar al máximo la carga de las pilas, antideflagrante (para evitar la posible ignición de bolsas de gases combustibles) y con regulador de zoom que nos permitirá el ajuste del haz.

A tenor de los arneses de seguridad de los Guías, comentar la posibilidad de que un cinturón de trabajo (modelos utilizados en los servicios de bomberos), es totalmente idóneo para este tipo de desplazamientos siempre que reúnan las características mínimas que procedemos a desarrollar a continuación; deben poseer perneras (ajustables o no en diámetro, siendo indiferente este factor ), ser ergonómicos en su totalidad, poseer anillos porta materiales (al menos dos, uno a cada lado ), e incluir un anillo ventral (que nos facilitará la colocación idónea del utillaje, además de mantener los correctos vectores de fuerza en las tracciones que recibirá, no sufriendo directamente el cinturón cualquier tipo de deformación por estrangulamiento o torsión ).

Una vez definido el material más usual, procedemos a comentar el inicio del proceso de habituación al desplazamiento en alturas de los ejemplares. Para ello situaremos el arnés de seguridad canino extendido en el suelo y sin forzar al animal en ningún momento, lo ubicaremos sobre él para colocárselo. Una vez se encuentre totalmente ajustado el arnés, con la ayuda de otras personas nos pondremos al can en forma de mochila. Con esta acción lo que pretendemos es conseguir habituar al perro, a esa nueva sensación de estar suspendido sin tocar el suelo. Gracias a que lo transportamos en nuestra espalda, podremos acariciarle las extremidades, cabeza, rabo, etc… a la misma vez que le hablamos (aunque no para que él denote que es una situación anómala en la que necesita de nuestra ayuda o apoyo, sino todo lo contrario, para transmitirle mediante el tacto y el tono de voz una sensación de tranquilidad en la que el ejemplar va vislumbrando que no sucede nada extraño y esa nueva situación no es dañina ni perjudicial para él). Al igual que nos lo colocamos en forma de mochila, podemos dejarlo suspendido en el aire y realizar también las pautas anteriormente descritas.

Puntualizar el beneficio, de que no sólo el Guía siga estas pautas definidas, sino que el personal que se encuentra desarrollando las prácticas podría realizarlas también (no incurriendo en el error del exceso, que propiciaría un aumento de la importancia de esa nueva situación para el can, no consiguiéndose el objetivo de habituación que íbamos persiguiendo ).

Debemos prestar extrema atención a las reacciones del perro, desde el comienzo del proceso, para ir identificando el desarrollo correcto o no de la habituación. Recordar en las primeras líneas de este artículo las diferencias entre la hipersensibilidad y la respuesta de prudencia ante esta novedosa situación. Destacar también el estado perturbador del estrés, fácilmente reconocible por la agitación rápida del tórax ( tanto por el aumento de la frecuencia cardiaca como respiratoria ), jadeo en demasía sin motivo aparente (tales como haber realizado trabajo extenuante, mucho calor… ), segregación excesiva de saliva, etc… El estrés se puede definir como un estado de tensión nerviosa (estado perturbador), que puede ser provocado por factores de origen físico, químico, infeccioso o psicológico, a los cuales se denomina agentes estresantes. El ejemplar que sufra este trastorno durante el desarrollo de cualquier intervención, quedará inoperativo temporalmente (hasta la finalización de este estado), ya que la consecuencia más inmediata es la incapacidad de concentración, que afecta directamente a la línea constante y mantenida de atención necesaria, para la captación olfativa de las partículas olorosas emitidas por las personas sepultadas con vida.

Es totalmente imprescindible y necesario el que los canes se encuentren habituados a estar suspendidos en el arnés, al igual que a oír el ulular de las sirenas de los vehículos que los conducen a la zona de intervención, ruidos diversos de maquinaria que suelen trabajar en siniestros de esta índole (como excavadoras, camiones, percutores… ), sonidos de rotores de helicópteros que llegan a veces a transportar a los Equipos Caninos, etc… por la sencilla razón que comentábamos en el párrafo anterior (la ausencia de estrés para poder llevar a cabo la búsqueda). Detallamos brevemente que no es necesario el presentar todos los estímulos habidos y por haber para que se produzca la habituación en todos y cada uno de ellos, sino que mediante facultades tales como la generalización, se llega a responder de la misma forma ante estímulos parecidos o diferentes.

Dependiendo de cada individuo el proceso de habituación deberá ser más o menos progresivo, indicando el perro, el ritmo a seguir. Una vez finalizado este paso, procederemos a iniciar el primer descenso.

Extremar el cuidado durante el transporte del can en forma de mochila, ya que sobresale por nuestros costados (si es un perro de talla media al menos), dado que sino prestamos la suficiente atención, podemos golpearlo contra cualquier objeto pudiendo padecer cualquier lesión, y siendo este además un paso regresivo en la formación que pretendemos. En el desplazamiento con ayuda de cuerdas u otros utensilios, debemos poner especial hincapié en la correcta colocación de los arneses de seguridad (muy especialmente en el canino, que debe encontrarse perfectamente ajustado) , confirmando por parte del Guía y personal que ayuda en las labores, de la correcta revisión antes de iniciar el movimiento (el hábito y el exceso de confianza nos hacen cometer errores irreparables en estas situaciones ).

Para comenzar el primer descenso, elegiremos un lugar de altura moderada ( entorno a los 15 o 20 metros ) cuya salida sea muy fácil y desde el que sea factible la ayuda de compañeros para la colocación del ejemplar en nuestro arnés o cinturón. El arnés de seguridad canino, irá directamente conectado con un mosquetón de seguridad simétrico al anillo ventral de nuestro arnés. Esta ubicación del can es necesaria para mantener el centro de gravedad, de todo el peso ( Equipo Canino completo ), lo más equilibrado posible para realizar el descenso de una forma totalmente controlada ( irá situado el perro entre nuestras piernas, controlando nosotros - Los Guías - en todo momento su dirección en la bajada ). Es ideal que durante el desarrollo de este desplazamiento, se realicen algunas paradas en las que el Guía acariciará y hablará al ejemplar de la misma forma en la que describimos el proceso de habituación inicial. El desarrollo de las bajadas ( o ascensos ) deben ser siempre con el Guía, que controlará absolutamente el desplazamiento, evitando posibles golpes, enganches, rozamientos, controlando la velocidad, haciendo el movimiento uniforme, aumentando la seguridad del ejemplar ante esta nueva situación (mejorando y facilitando el proceso de habituación) y llegando al suelo antes el Guía que el perro, para así poder estabilizarlo y colocarlo en el lugar y forma más idóneo.

En el ascenso se optará primeramente por una zona libre de obstáculos (de altura aproximada a la empleada en el descenso) y sin ningún tipo de pared o muro cercano, siendo un desplazamiento libre sobre la cuerda de progresión. El arnés de seguridad canino, se ubicará de la misma forma que en el descenso (sobre el anillo ventral de nuestro arnés), con el mismo mosquetón de seguridad simétrico, por las misma razones expuestas anteriormente. La progresión ha de ser constante, fluida y sin movimientos extras que nos hagan perder el equilibrio. Al igual que en el descenso es aconsejable el realizar algunas paradas en las que se acaricie y hable al ejemplar.

EL ENTRENAMIENTO


Una vez iniciado el proceso formativo del desplazamiento en alturas, y encontrándose el can habituado totalmente a este tipo de movimientos; no se requiere una elevada asiduidad de prácticas o jornadas de entrenamiento para mantener esa habituación, aunque si de una periodicidad (barajándose esta entorno, de dos a cuatro prácticas anuales). El entrenamiento ha de ser lo más semejante posible a un caso real, tratando de simular el mayor número de circunstancias que nos podemos encontrar en siniestros. Respecto a este hecho me gustaría comentar un caso específico que es, el uso de tirolinas, el cual considero no factible en este tipo de intervenciones, debido a la gran tardanza con respecto al tiempo empleado para su montaje. Mi opinión se basa en dos aspectos, siendo el primero que hay que desplazar gran cantidad de material para su utilización y el segundo que es necesario que se desplace un Equipo de personal hacia el lado opuesto para anclar los otros cabos de las cuerdas a utilizar. Este movimiento de personal puede realizarse por los Equipos Caninos, que rebasarán la zona accidentada y ahorrarán además el tiempo de montaje de ella. No eliminó la posibilidad de su utilización, en unas circunstancias muy extremas y definidas, en las que sea imposible el vadear o atravesar la zona accidentada que nos separa del lugar donde tenemos que desarrollar nuestro trabajo. Si hubiese que desplazarse por una tirolina, sería también indispensable el que el Guía acompañase al can, pudiendo resolver cualquier problema o anomalía que surgiera, además de las otras razones que hemos reseñado anteriormente.

Los helicópteros son a veces la única posibilidad de aproximación a lugares inaccesibles, siendo también uno de los medios de transporte más rápidos que existen. Los trabajos a desarrollar con la grúa se realizan a una altura aproximada de unos 20 o 30 metros y a cero nudos de velocidad. Es indispensable para la disminución de los riesgos asociados a esta forma de actuación, el conocimiento, formación y entrenamiento específicos. Circunstancias tan sencillas tales como el enganche del mosquetón al gancho de la grúa y el incorrecto cierre de los mismos, suelen producir accidentes con trágicas consecuencias, simplemente por falta de formación y práctica. Las operaciones con grúa son complicadas debido a que precisan de una coordinación entre los tripulantes de vuelo y los tripulantes de operación (debiendo de poseer estos últimos - Operador de grúa y personal de rescate - los conocimientos técnico-prácticos para el desarrollo de dicha tarea ). A continuación puntualizaremos una operación con grúa sobre la vertical del punto (sobre el que se desciende), para describir uno de los diversos métodos posibles de aproximación a la zona de intervención:
- Aproximación por el piloto al objetivo.
- A unos 300 metros de distancia se procede a abrir la puerta lateral del helicóptero.
- Cuando el piloto pierde el contacto visual con el objetivo, el Operador de grúa debe guiarlo, hasta que se coloque en la vertical del punto sobre el que se va a descender al Equipo Canino.
- Solicitud del Operador de grúa al piloto, de energía eléctrica para esta.
- Manejo del mando de la grúa para bajar el gancho.
- Anclaje del Equipo Canino al helicóptero, posicionándose el Guía en el exterior permaneciendo aún el can en el interior.
- Enganche del mosquetón del Guía al gancho de la grúa.
- Ayuda por parte del Operador para desenganche del can del helicóptero y enganche del perro al anillo ventral del arnés del Guía ( permaneciendo siempre unido a uno de los dos extremos, siendo helicóptero o Guía ). Confirmación por ambos del correcto anclaje del can.
- Nueva confirmación de la conexión entre el Guía y la grúa.
- Tensión del cable y Equipo Canino colgado de la grúa.
- Desenganche del cabo de anclaje del Guía al helicóptero.
- Descenso del Equipo Canino.
- Llegada a tierra, suelta del gancho y comunicación de libre.
- Ascenso del gancho hasta la cercanía del patín del helicóptero.
- Inicio del despegue.
- Fijar gancho de la grúa y recoger el mando de esta.
- Desconectar flujo eléctrico de la grúa.
- Cerrar la puerta lateral del helicóptero.

Como habréis podido observar, este protocolo requiere un conocimiento absoluto, además de una soltura en su realización.

LA INTERVENCIÓN


La elección de los puntos y la utilización de los anclajes en los siniestros es infinita, debido al gran cúmulo de circunstancias en las que nos podemos desenvolver tras un gran terremoto, explosión, derrumbamiento, etc…, todo depende de nuestra propia capacidad autorresolutiva, ya que la mayoría de las veces tendremos que utilizar anclajes de fortuna tales como puertas, muros, pilares…

A continuación englobaremos en tres tipos, las situaciones que se nos pueden presentar para desplazarnos en alturas, con la ayuda de cuerdas y demás utillaje, en donde veremos la ubicación del arnés de seguridad canino:
I. Ascensos y descensos por una pared, muro o situación similar. El arnés de seguridad del ejemplar irá directamente conectado al anillo ventral de nuestro arnés. Además de las razones expuestas anteriormente, si nos lo colocásemos en forma de mochila aparte de modificar sustancialmente el centro de gravedad (más aún si el perro es de talla mediana y pesado ), el can tendría una base sólida en nuestra espalda para poder elevarse sobre sus extremidades, desestabilizándonos, haciéndonos daño con las uñas y tratando de evadir la situación de incomodidad al encontrarse suspendido en el aire a una cierta distancia del suelo ( con el consecuente peligro añadido de esta circunstancia).

II. Ascensos y descensos por zonas extraplomadas o “con vuelo”, en donde el perro irá igualmente ubicado que en el punto anterior.

III. Ascensos y descensos por pendientes escarpadas que pueden incluso necesitar de la utilización de cuerdas para su bajada o subida. En este caso es obvio que la ubicación del ejemplar será en forma de mochila como si lo estuviésemos transportando normalmente, ya que si lo colocásemos en el anillo ventral de nuestro arnés iría arrastrando por el suelo. Detallar brevemente que el arnés canino también es utilizado para transportar a los perros hasta la zona de intervención, en caso de que no haya vehículos con que movilizarlos; ya que debemos preservar todas sus energías y desgastarlos lo menos posible, para aguantar el mayor tiempo interviniendo con ellos (situación esta que suele darse en lugares escarpados por los que no se puede acceder, a no ser que sea a pie).


Por último destacaremos que el desplazamiento en altura, no sólo se realiza con cuerdas y utillaje relacionado, sino que la mayoría de las veces es necesario utilizar medios no convencionales, bastante precarios y con escasos niveles de seguridad tales como escalas de ganchos, escalas de doble cuerpo, volquetes de retroexcavadoras, brazos articulados de maquinaria para derribos, etc…; pero ante situaciones calamitosas y de grandes catástrofes, sólo nos queda adaptarnos y desarrollar nuestra labor de la forma más rápida y eficaz posible, ya que nos lo exige la extrema urgencia de la inevitable cuenta regresiva hacia el fallecimiento, de las personas con vida que se encuentran sepultadas.

AUTOR


David Rodríguez Carrasco
E-Mail: davidrodriguez@andaluciajunta.es
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