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: Obediencia en defensa: Una mirada cercana  
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Publicado: 6/6/2005
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Obediencia en defensa: Una mirada cercana

por Armin Winkler, 2001


Titulo Original: Protection Obedience: a Closer Look
Original en : http://www.schutzhundvillage.com/arminhome.html

Es día de entrenamiento en el club, el entrenamiento de la fase B está llegando a su fin. Es la hora para lo bueno: defensa. Una vez que ayudantes, directores de entrenamiento y guías se centran en la defensa, la obediencia pasa a ser un recuerdo lejano en cuanto a entrenamiento se refiere. La obediencia se acaba con el fin de la fase B. O no?

De nuevo, tengo que ir en base a mis observaciones en el campo de trabajo. Una vez que el entrenamiento de defensa empieza, ya no se piensa mucho en la obediencia. Oh, no me malinterpretéis, todos lo demandamos. Lo necesitamos para obtener nuestro título. El perro necesita ser obediente en la defensa, todos lo sabemos. Me refiero a algo un poco diferente. Me refiero a cómo se piensa tanto en la parte de obediencia en el entrenamiento de defensa. Apunto con el dedo no sólo a otros entrenadores, sino a mí mismo también. Tengo que decir “no mucho”. Durante muchos años me tomé la obediencia durante le defensa como un mal necesario: tenía que hacerlo, me gustara o no. A posteriori, tengo que decir que no era sólo una mala actitud, era un error de entrenamiento. Me gustaría contarme como uno de esos entrenadores que aprenden de sus errores. Dicho esto, me gustaría hablar sobre uno de los aspectos en los que caí en la cuenta sobre la obediencia en la defensa.

Como siempre, un rápido comentario sobre el nivel de entrenamiento en el que debería estar el perro para aplicar esta discusión. Me refiero a perros que tiene una base de trabajo muy sólida. Durante la base del entrenamiento se deben haber realizado pequeños partes de la obediencia. Pero incluso si la base del entrenamiento no incluye ninguna obediencia, el perro debería morder con fuerza y tener mordidas duras. Normalmente este es el nivel donde los ejercicios de juicio se convierten parte del entrenamiento. Y aquí es donde la obediencia durante la defensa tiene que tomar relevancia para que se convierta en parte del entrenamiento de la defensa.

Otro punto. Estoy excluyendo el enfrentamiento y ladrido y ejercicios de guarda de esta discusión. Incluso aunque caiga en la categoría de obediencia hasta cierto punto, son partes muy específicas del trabajo de defensa y son examinadas mejor de forma separada. La obediencia a la que me refiero incluye búsqueda ciega, ejercicios de seguimiento en el campo de defensa, llamada, desarme, transporte y posicionamiento estático.

UN OJO ABIERTO


En los últimos años he tenido el gran privilegio de trabajar con algunos guías de gran talento y con perros de gran calidad, los perros tenían un gran trabajo de base, eran seguros e instintivos. Casi sin problemas en las fases de mordida en el trabajo de defensa. El enfrentamiento y ladrido, suelta y guarda se desarrollaban de forma agradable. Observé a estos guías durante la obediencia con sus perros, parecían buenos trabajando con sus perros. No hay mucho de qué quejarse. Entonces añadimos el trabajo de obediencia a la defensa. Y ahí fue donde las cosas no iban como se esperaba. No voy a sobre-dramatizar las cosas diciendo que todo se echó a perder – no pasó eso. Estoy hablando de buenos guías con perros de buena calidad. Pero aún así, algo no iba bien. Era casi como si los guías hubiesen sacado los perros de otros, no los suyos. Hay un componente perdido de comunicación entre el guía y el perro. Como cada entrenador, eché mano de mi cartera de técnicas, y sugerí algunas formas de actuar. Cosas que Juan M. Navarro Robles había hecho en el pasado, cosas que aprendí de algún otro, cosas que había leído, o visto en video. Y seguramente, obtuvimos algunos resultados. Lo que me molestaba al principio era el hecho de que no acertaba a saber cuál era el verdadero problema.

Cada vez que me encontraba en tal situación tenía ese molesto sentimiento. Y para hacerme sentir peor, me sentía un poco perplejo cuando recibía una explicación de los espectadores y del guía. “Siempre lo hemos hecho así!” o “fulano y mengano han tenido gran éxito haciéndolo así!” no son explicaciones. Así que empecé a darle vueltas a este asunto. Pensé en mi propio perro y en el hecho de que la obediencia en defensa con él era siempre una pelea. “Es demasiado testarudo” o “No me importa lo bueno que sea su obediencia durante la defensa” eran mis escapatorias. La realidad es que no pensaba demasiado en ese aspecto del entrenamiento de defensa.

Déjenme que explique porqué digo eso: el perro que tengo actualmente, que está a punto de retirarse, era durante su carrera Schutzhund también mi perro de patrulla de seguridad. Durante nuestro servicio activo, tuvimos muchas detenciones y enfrentamientos. Sin embargo, parece que nunca tuve grandes problemas con la obediencia durante el trabajo de servicio, incluso aunque hubiera mucho trabajo de detenciones y protección. Por supuesto nunca tuvo que realizar una rutina Schutzhund, pero él seguía las indicaciones, y obedecía. Y considerando lo difícil que me hizo las cosas en el campo de Schutzhund, debería haber notado esto hace años. En retrospectiva, tengo que aceptar la culpa por su pobre obediencia en defensa de Schutzhund. Era yo el que marcaba la diferencia.

Ya son suficientes anécdotas, déjenme llegar a mi conclusión. En el trabajo de Schutzhund, me concentraba en la rutina, le hacía hacer lo que decía el reglamento y si fallaba se le corregía. Después de todo, eso es lo que el juez quiere ver, así que eso es lo que hacemos. En la calle, no había entrenamiento de rutina, sólo el procedimiento adecuado y seguro. Me centraba en todo, especialmente mi perro. Quería asegurarme de que (1) él hacía lo que se le decía, y (2) él hiciera el trabajo que necesitaba de él. ¿Cómo hice eso? Me comunicaba con mi perro. En el campo de Schutzhund, yo bramaba ordenes, marchaba como un pequeño General, estaba realizando una rutina. “El perro sabe lo que quiero que haga” – famosas últimas palabras. Nunca tuve esa actitud en el trabajo y trabajamos bien juntos como un equipo. Y esa es mi conclusión, el perro necesita ser incluido en la ecuación. Puede que sepa lo que queremos que haga, puede que no. O puede que no le importe, porque quiere hacer algo diferente. Tenemos que aspirar al éxito, y lo hacemos considerando al perro más, y comunicándonos con él. Y voy a intentar arrojar un poco de luz sobre el tema.

EL PROBLEMA


Un área donde no se le da suficiente consideración al perro es en cuanto se refiere a la diferencia entre la obediencia de la fase B y la obediencia de la fase C. “El seguimiento es el seguimiento, ya sea en la fase B o en la fase C, y lo mismo para el sentado, o el de pie”. Estoy seguro que todos hemos escuchado esto alguna vez. Pero tras un examen más riguroso, esa afirmación no es en absoluto correcta. Todos pasamos gran cantidad de tiempo enseñando a nuestro perro la obediencia de la fase B, hay varias técnicas ahí fuera y cada uno tiene su favorita: pequeñas bolsitas de comida, el juguete en el bolsillo, el juguete bajo la barbilla, la galletita ocasional, dar al perro un par de segundos de juego, etc. Todos los sabemos, todos tienen algo en común: una forma de recompensar al perro por su correcto comportamiento (por supuesto, también tenemos el collar correctivo para el comportamiento incorrecto). Así que los guías ordenan a su perro que tumbarse, el perro lo hace, el guía le tira la pelota. Estupendo, el perro se da cuenta de esto muy rápido. Así que durante la fase C ¿tiramos la pelota al perro cuando se comporta bien? No lo hacemos! ¿Por qué no? Porque a la mayoría de perros a este nivel de entrenamiento no les importa lo que sea su recompensa favorita en la fase B, una vez que el ayudante está en el campo con ellos. Creo que he llegado a la cuestión: hay una diferencia entre la obediencia de la fase B y la obediencia de la fase C. El perro debería aún obedecer las ordenes, naturalmente, pero en realidad no le dejamos tan claro el porqué, como lo hacemos en la fase B. en la fase C, el perro s encuentra en un estado mental muy diferente al de cualquier otro momento del entrenamiento. Tenemos que asegurarnos de que llegamos a su mente para que pueda aprender. Muchas más motivaciones e instintos están en funcionamiento y el perro está en un mayor estado de excitación durante la defensa que durante las otras fases. Por todo el trabajo de base el perro ha llegado a este punto, ha desarrollado casi una preocupación con la mordida y el ayudante. Es muy difícil hacer que el perro se de cuenta de otras cosas. Consecuentemente, es mucho más difícil comunicarse con el perro o hacerle aprender cosas. La obediencia de la fase C debe empezar casi desde cero.

Otro problema común menor es que el perro está tan centrado en su trabajo de obediencia, que ninguna orden de obediencia le pone en actitud de obediencia completamente. Con esos perros uno ve una pérdida total de interés en el trabajo de defensa. La atención del perro se centra en el guía, anticipa una recompensa del guía, y los instintos necesarios para realizar la defensa desaparecen. Con estos perros la obediencia en fase C también tiene que empezar desde cero, y muy lentamente, para asegurarse que el perro sigue centrado en las tareas de defensa que tiene que realizar.

UNA FILOSOFÍA


Creo que el siguiente punto debe ser cómo enfocar la obediencia de la fase C. Como he dicho antes, llevó un tiempo encontrar buenas explicaciones para la obediencia de defensa. Me gusta resumirlo para los guías diciéndoles que tienen que dejarles claro a sus perros que saben el secreto para el éxito en el campo de trabajo. Para simplificar, el éxito para el perro en defensa es la mordida. Los perros con los que estamos trabajando han pasado casi todo su tiempo en el campo de defensa mordiendo. Trabajamos el instinto de presa y el de defensa. Enseñamos mordidas llenas y tranquilas. El perro aprendió a tener acción del figurante ladrando y aprendió a dejarle ir, para que poder morder de nuevo un segundo más tarde.

Todo gira alrededor de enganchar al figurante y morder. Ahora el perro tiene que aprender que hay más en la fase C que eso. He visto a guías con perros que normalmente hacen una obediencia muy buena acabar físicamente peleándose con sus perros para hacerle sentar durante la defensa. Pedirles que tumben al perro se volvía en una graciosa comedia, donde con frecuencia el guía terminaba tirado por los suelos, con el perro aún de pie.

El perro necesita aprender a aceptar la conducción de su guía. La palabra clave aquí es conducción. La forma en la que muchos perros reaccionan la primera vez que se les pide un ejercicio de obediencia en la defensa, diría que no es desobediencia lo que está pasando. A menudo el perro no oye la orden porque están tan concentrados en el figurante, o están confundidos porque lo que se les está pidiendo no tiene sentido. Así que tenemos que ayudar al perro a hacer lo que se le ha pedido que haga. Me gusta usar gestos con las manos y el cuerpo para hacer que el perro siga la orden. Pero los uso sólo para guiar. No para jugar. Empujar abajo el collar, mientras la parte trasera se mantiene en el aire, y cuando la parte trasera se agacha la delantera se levanta de nuevo no es mi idea de guiar. La obligación no es mala, puede ser necesaria cuando se fuerza al perro en la posición que se supone debe hacer. Cuanto más rápido, mejor. Una cosa que debe evitarse, es enfadarse o ser excesivo. Hacer a tu perro hace algo que no parezca entender, aún a la fuerza, no tiene nada que ver con castigo o corrección. Tenemos que recordar que toda la concentración del perro debe estar sobre el guía. Así que enfadándonos con él, castigándolo, o corrigiéndole es fácilmente malinterpretado, y el perro nunca debería ser corregido por su deseo de llegar al guía.

Me propongo que el perro no sepa lo que queremos de él. Así, el guía ayuda al perro físicamente tanto como sea necesario y con tanta fuerza como sea necesario para estar conforme. Una vez que el perro se conforme, tiene un segundo o dos para experimentar la situación, entonces obtiene su recompensa. Prefiero siempre soltar la manga al perro tan pronto como muerde.

Lo sé, cientos de perros han sido entrenados con fuertes correcciones trabajando bien. Pero no olvidemos los cientos que han sido arruinados por los mismos métodos. No estoy en contra de las correcciones, pero creo que una corrección debe estar justificada. Y las únicas cosas que garantizan una corrección son el desafío y la desobediencia. Pero tengo que estar seguro de que eso es con lo que estoy tratando. Los días de estrangular antes que se diera cuenta de cómo hacer el seguimiento han pasado. Así que considera lo mismo para la obediencia de defensa: primero se enseña, luego se corrige.

Cuando el perro comienza a realizar ordenes simples de obediencia durante la defensa (personalmente prefiero comenzar con ordenes de estático como sentado o tumbado) en ordenes por voz. Pero tenemos que conseguir más que una actuación del perro. Por eso me gusta mezclar un poco las cosas para mantener al perro a la expectativa. Es entonces cuando el secreto del éxito se le muestra al perro.

A veces se le pide al perro sentarse y consigue morder. Otra vez se le pide tumbarse, entonces consigue morder. Entonces se le pide tumbarse, y espera morder. Pero no esta vez, primero tiene que sentarse desde el tumbado, entonces consigue morder. El perro se mantiene a la expectativa. El concepto que el perro tiene que aprender es éste: la única persona que parece saber siempre cuando vendrá la mordida es el guía. Y cuanto más atento oiga el perro al guía, mejores oportunidades habrá para el éxito. Todos los ejercicios se deben realizar de esta manera. El perro debe actuar conforme a las indicaciones del guía. El guía no debe estar por todas partes, pidiendo 15 cosas a la vez, que llevarán a la confusión y al descuido. Pero deben darse instrucciones claras, y al perro se le debe dar la oportunidad de seguir esas instrucciones, y luego debe llegar la recompensa. A menudo veo trabajar a perros complejas rutinas, cuando aún se encuentran en fase de aprendizaje. Ejercicio tras ejercicio, sin ninguna recompensa ni interrupción. Esa no es la receta para el éxito. Los perros aprenden por relación (de ideas). Relacionan las cosas que hacen con refuerzos positivos o negativos. No puedo esperar que un perro relacione una recompensaron un ejercicio que hizo hace una secuencia de 5 o más ejercicios. Así que descompón las cosas en pequeños pasos hasta que el perro demuestre que tiene claro un ejercicio, entonces enséñale otro. Siempre podrás hacerlos juntos más tarde.

Me gustaría centrarme en un ejercicio de contacto que es muy útil pero también muy difícil para muchos perros. Este ejercicio requiere que el perro sea realmente capaz de realizar un enfrentamiento y ladrido. Mientras el perro realiza el enfrentamiento y ladrido, el guía se coloca junto al perro. Elogia su trabajo. El perro es recompensado. Es importante que esto se repita bastantes veces para que el perro no se incomode con la llegada del guía. También debe aprender que no puede morder cuando el guía se acerque, así que algunas veces se acercará y se alejará de nuevo, y variará el tiempo entre acercarse y la mordida del perro. Este es un ejercicio común, así que no hay necesidad de entrar en más detalle. lo siguiente es que el guía se acerque al perro cuando está ladrando, asegurándose de que el perro continúa ladrando. Ahora le da la orden de sentado (incluso si el perro está sentado durante el enfrentamiento y ladrido), con la orden de sentado el perro debería parar de ladrar. Al principio, se puede dar una orden adicional como “quieto”. Como expliqué antes, ayudaremos al perro tanto como sea necesario. A veces un toque en la cabeza es suficiente, a veces una pequeña corrección con el collar, a veces un pequeño golpe en la cabeza. Lo importante es que el perro deje de ladrar. Tiene permanecer tranquilo y callado unos segundos. Entonces muerde. El tiempo que el perro tiene que permanecer callado aumentará poco a poco, y la cantidad de ayuda es reducida. Es importante que el perro muerda a veces durante el enfrentamiento y ladrido sin estar que permanecer primero callado para que no se anticipe. Conforme el acercamiento y el consiguiente sentado vayan mejorando, el guía da la orden de enfrentamiento y ladrido de nuevo. El perro debería volver a hacer el enfrentamiento y ladrido, una vez que lo haga, muerde.

Este ejercicio no es ni mucho menos de mi invención, existe desde hace mucho tiempo. Lo que lo hace difícil no es sólo lo cerca que se encuentra el figurante, que da al perro la oportunidad de fallar (cualquier acción del perro durante el enfrentamiento y ladrido se considera error), sino también el hecho de que el perro debe trabajar casi por completo y con todos sus instintos activados durante el enfrentamiento y ladrido, y luego tiene que dejar de estar activo. Me gusta usar este ejercicio para enseñar el concepto del secreto del éxito en una forma más avanzada. También ayuda para ejercicios de desarmes y recogida en la rutina de Schutzhund.

COMPRIMIR


El último punto que quiero tratar es la compresión. Desafortunadamente, esta palabra está muy extendida en el mundo del Schutzhund. La compresión es un buen concepto, pero es más fácil decirlo que hacerlo. He asistido a un seminario en el que el instructor le decía al guía “OK, comprímelo ahora!”. El guía gritó alguna orden y golpeó al perro. el instructor dijo “Bien”. ¿Eso era comprimir? Puede, pero entonces, puede que no.

¿Qué es comprimir? La compresión se refiere a comprimir el instinto. Como poner un tapón a una botella. Si quieres visualizarlo, pon el tapón en una botella de Coca Cola y agítala. Ábrela y al Coca Cola saldrá disparada de la botella debido a la presión. Así que el concepto es que el instinto es embotellado y saldrá con más fuerza cuando se manifieste de nuevo. La obediencia en la defensa ha sido usada durante mucho tiempo como una forma de compresión. El problema está de nuevo en que el perro no es tomado en consideración lo suficiente. La compresión de un perro puede ser la represión (apagado) de otro. La compresión tiene lugar en el perro si el perro permanece en su instinto cuando se le dio la orden. Porque la obediencia no permite realmente al perro expresar ningún instinto, pero el estímulo de todos los instintos (o sea, el guía) está aún ahí, el instinto de forma natural florece. Esto debería tener lugar si el perro entiende claramente el concepto de obediencia durante la defensa. Desafortunadamente, un concepto equivocado ha extendido la idea de que la compresión tiene que ver con una obediencia dura. Como el cerrar de golpe una tapa sobre algo qué rebosa. Pero la dureza que se ha convertido en común tiene poco que ver con comprimir. El perro tiene que aprender que tiene que contenerse, embotellarse si quieres verlo así. Este artículo trata sobre la forma correcta de enseñarle eso a un perro. Diciéndole al perro “Escucha a tu guía, y si tienes que estarte quieto, guarda todos tus instintos dentro y déjalos salir cuando sea el momento”. Eso es comprimir. Patear al perro para que se tumbe no comprime al perro (por supuesto, hay excepciones a cada regla), en la mayoría de los casos en realidad eso reducirá el instinto.

Se crea mucho conflicto en nombre de la compresión. Y en realidad lo que ocurre es que el perro no está cómodo con el guía. Algunos perros necesitan algo de obligación para aprender a contenerse, otros pueden necesitar sólo una orden de quieto, “Tranquilo Buddy, espera el momento oportuno”. Las correcciones y el castigo no son normalmente el camino.

Como figurante de prueba diría que 2 de las más difíciles mordidas que un perro tiene que hacer en Schutzhund son el ataque al figurante en SchH 1 y el ataque sorpresa en el seguimiento en SchH 2 y 3. durante ambas mordidas, el perro tiene que realizar un ejercicio de obediencia difícil antes de enfrentarse al ataque frontal del figurante. Creo que la mayoría de los figurantes estarían de acuerdo en que muchos problemas de mordida y vacilaciones en la entrada se muestran en estos ejercicios, más incluso que en el test de coraje. La razón es el componente de obediencia que conlleva el ejercicio. Asegurarse de que el perro aprende la obediencia en la defensa como una forma de trabajar con el figurante como un equipo es una receta para el éxito. Dar tirones al perro a un paso de perder hasta el último gramo de auto confianza es una receta para el desastre. Un guía debería aprender a dirigir y guiar a su perro durante la rutina de defensa, y no mostrarle al perro lo débil que es ante su propio figurante. Se le pide mucho al perro en la defensa que al guía. Así que al pero se le debería de dar siempre la máxima consideración en el entrenamiento incluso cuando se trata de la obediencia. Mi filosofía se aplica aquí al igual que en otros aspectos del entrenamiento de defensa: asegurarse de que el perro tiene las herramientas para realizar su trabajo.


AUTOR




Traducido por : Juan Navarro (G.T. Buggy)

 
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