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Publicado: 13/6/2005
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Desarrollo del Instinto en el Cachorro


por Arsenio Menchero, 2000



La solidez de carácter del perro adulto es consecuencia directa del adecuado equilibrio de sus instintos naturales. La crianza permite seleccionar los ejemplares mejor dotados para el rastreo, la obediencia y la defensa. El adiestramiento da forma al "todo". Y, en este sentido, el papel ejercido por el instructor desde las primeras semanas de vida es indiscutible.

El adiestramiento básico comprende dos planos de actuación, diferenciados solo en teoría pues, en la práctica, se imbrican inseparablemente.

1. DESARROLLO DEL INSTINTO
- Gregario.
- Caza-Presa.
- Supervivencia.

2. EDUCACIÓN BÁSICA
- Conocimiento del medio.
- Reglas y pautas sociales de comportamiento.


1. DESARROLLO DEL INSTINTO.


INSTINTO GREGARIO
El perro, animal de manada como su antecesor el lobo, prefiere vivir en el seno de una comunidad. El miedo atávico que el lobo experimenta hacia las personas fue vencido por el perro hace ya miles de años.

El perro considera al hombre como perteneciente a su misma especie y, por tanto, lo integra en su grupo como un igual. Esta circunstancia facilita que el perro encuentre fácilmente su lugar en la escala jerárquica de la familia humana que lo acoge y es la base de la relación con su guía o adiestrador.

Pero que el perro no tema a los seres humanos tiene como consecuencia que la conducta de morderles se encuentre desinhibida, en mayor o menor grado. Por este motivo es posible que los ejemplares adultos, en determinadas situaciones, sean capaces de defenderse del hombre o, incluso, de atacarle.

El fenómeno llamado por K. Lorenz Imprinting (anglicismo del término alemán prägung), que vendría a significar impresión, tiene lugar a partir de que el cachorro abre sus ojos y comienza a tener concepción de su entorno, entre lastres y las seis semanas de edad. Durante esta fase, diferentes estímulos y comportamientos adquieren un significado concreto que queda grabado para siempre.

En este período resulta conveniente manipular al cachorro a diario, pues se le ofrece así la ocasión para que reconozca al hombre como de su propia especie. De hecho, está demostrado científicamente que los cachorros que, a esta edad, son pesados a diario son más seguros y sociables que aquellos que no tienen trato con el hombre. Huelga decir que es labor obligada del criador mostrar un trato cuidadoso y evitar todas aquellas situaciones desagradables que puedan deteriorar el futuro carácter del perro definitiva e irreparablemente.

A partir de la sexta semana comienzan a apreciarse atisbos de conducta de defensa del alimento, pero es después de la octava semana cuando se evidencian claros comportamientos agonísticos alrededor del cuenco de la comida, con gran profusión de signos: erizamiento del pelo de la cruz, gruñidos, ladridos o auténticas peleas. A través de este tipo de conductas comienza a establecerse la escala jerárquica en la manada y uno de los cachorros, generalmente el mas desarrollado, comenzará a destacar del resto.

Comerá primero, no dejará acercarse a sus hermanos hasta que sacie su apetito, colocará patas arriba a quien ose disputarle su primacía... en definitiva, se convertirá en líder.

El criador debe permitir que todo esto ocurra. Pero cuando se haya establecido claramente la dominancia de uno de los cachorros, habrá llegado el momento de separarle del resto para evitar que el desarrollo de su carácter se produzca a costa del deterioro del de los demás. Así, se dará oportunidad a otro para convertirse en cabecilla, y se repetirá el proceso hasta que quede uno solo, que será su propio líder.

Para la maduración del comportamiento social es tan importante dominar como, en ocasiones, aceptar ser dominado. La atenta observación de la camada ofrecerá al criador, a estas alturas, suficiente información como para hacerse una idea clara de las características psicológicas de cada ejemplar, del carácter(capacidad de excitación), del temple (grado de dureza ante estímulos aversivos), de la inteligencia adaptativa (facultad de resolución ante situaciones nuevas), de la capacidad de recuperación (facilidad de superación de situaciones desagradables), etc.

El 2º dominante es, por el momento, el cachorro que ha demostrado ser el mejor, pues ha sido dominado, se ha recuperado y ha sabido dominar al resto. El1º dominante solo ha demostrado capacidad de dominar pero no le han venido mal dadas. Quizás sea el mejor o quizás no. Habrá de demostrar su capacidad de recuperación y, para ello ha de intervenir el criador, sometiéndole y facilitando su restablecimiento.

El criador debe ser aceptado como parte de la comunidad. Para ello, aunque los cachorros vivan separados, resulta conveniente que en algunas ocasiones salgan con él todos juntos - con la madre incluso-, permaneciendo bajo su observación. El criador deberá ser aceptado como un igual pero respetado como líder. Su experiencia, sensibilidad, tolerancia, dulzura y firmeza permitirán que los perritos aprendan a aceptar diferentes estímulos, tanto positivos como negativos, con toda naturalidad, sin inhibirse.

A través del juego el cachorro acepta sin traumas la autoridad del hombre. Jugar con el dueño facilita la relación entre ambos, mejora la comunicación y facilita que el perro reconozca la jerarquía, que desarrolle su capacidad de aprendizaje y que adquiera, en suma, la disposición necesaria para el trabajo futuro.

INSTINTO PREDATORIO
Durante todo este periodo de imprinting, el criador debe impartir las primeras clases de fomento del instinto de caza, aprovechando los ratos en que se encuentre reunida toda la camada –sin la madre-. Para evitar producir cansancio, estas sesiones deben ser cortas, intensas y espaciadas en el tiempo.

Así, empleando un trapo a modo de pieza y moviéndolo rápida y entrecortadamente, remedando la huída de misma, se estimula el comportamiento de caza y se desarrolla la conducta de perseguir. Finalmente, se le permite al joven alumno morder, para que se cierre el ciclo y pueda dar rienda suelta a su comportamiento de presa.

Ahora, pueden observarse la capacidad expresiva de la conducta persecutoria, las características de la mordida natural (tranquila o nerviosa, dura o blanda, ambiciosa o recatada, duradera o breve) y el grado de posesividad.

Del análisis del conjunto de las características psicológicas de los cachorros se obtendrá información suficiente para clasificarlos con respecto ala fuerza de su carga instintiva y en relación al equilibrio entre sus diferentes instintos. Se seleccionarán los ejemplares más aptos para el Trabajo Deportivo de SchH o RCI y se establecerá en cada caso la estrategia adecuada para sentar las bases del futuro adiestramiento.

INSTINTO DE SUPERVIVENCIA
Cuando el cachorro ronda las 12 o 14 semanas y tras algunas sesiones de trabajo sobre el Instinto de Caza, se le puede incomodar leve y brevemente en el momento en que la conducta de perseguir a la presa muestre su máxima expresión para, casi simultáneamente, permitirle atraparla y restaurar su seguridad y tranquilidad

Con la presentación de estímulos aversivos de intensidad inferior al impulso predatorio, el cachorro aprende que la mordida –de escape-, tiene un efecto beneficioso, pues hace que cese la presión. Así, ahora se accede a la presa a través del Instinto de Supervivencia y no, como antes, a través del Instinto de Caza. El resultado es que el animal descubre que la forma de canalizar sus inseguridades es a través de la mordida –mordida de escape-.

De esta manera, se establecen sólidamente las bases para lo que, en el futuro, será la presión activa (presión en dirección del Instinto), tema de otro capítulo.

2.- EDUCACIÓN BÁSICA.


CONOCIMIENTO DEL MEDIO
La actividad exploratoria y lúdica permite que se produzca aprendizaje en ausencia de refuerzo. La curiosidad innata permite que el perro memorice características del entorno en que vive. Y el preparador debe fomentar esta conducta, poniendo en contacto al cachorro con los estímulos que estarán presente en su vida de adulto.

Tras enseñarle a aceptar el collar y la traílla, debe pasear con él por el campo y por la ciudad, si es posible en compañía de su madre o de otro perro adulto correctamente adiestrado, pues no hay que olvidar que algunos comportamientos se aprenden por imitación. El animal maduro será la referencia para el retoño en aquellos momentos en que éste se sienta inseguro.

Se le debe acostumbrar a viajar en automóvil, a permanecer en el remolque o jaula de viaje, a recibir su ración de alimento en diferentes lugares, a ser cepillado y aseado, a subir y bajar escaleras y, en suma, a cuantas situaciones deba vivir cuando alcance la edad de competición.

REGLAS Y PAUTAS SOCIALES DE COMPORTAMIENTO
A partir de los tres meses de edad se ha de comenzar a enseñar al cachorrillo lo que está bien y lo que no está permitido hacer.

Se le enseñará el sentido del comando NO, asociándolo a estímulos aversivos. Es preciso poner especial cuidado en que el animal no los relacione con el adiestrador, pues ello conllevaría que perdiera la confianza en él y que se rompiera el vínculo que ha de unir a ambos. También es preciso evitar los llamados conflictos en vacío, de manera que si se dice NO, es conveniente ofrecer de inmediato otra alternativa, por ejemplo hacerle venir y acariciarle.

No se le permitirá comer cosas del suelo, ni poner sus manos sobre las personas a modo de saludo, ni hacer sus necesidades en cualquier sitio, ni ladrar injustificadamente, ni, en definitiva, manifestar todas aquellas conductas que puedan resultar perjudiciales o potencialmente peligrosas para él o molestas para el dueño.

Con el adiestramiento básico se prepara al cachorro para que desarrolle adecuadamente su personalidad y afronte la etapa de su juventud sintiéndose seguro y firme.


AUTOR




 
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