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Herramientas: El Teletac  
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Publicado: 29/6/2005
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El Teletac


por Arsenio Menchero, 2000



El "Teletac" consta de un emisor inalámbrico y de un collar, que aloja un receptor provisto de dos electrodos. Estos, colocados en el cuello del perro, pueden transmitirle descargas eléctricas de intensidad y frecuencia variables.

La posibilidad de aplicar estímulos aversivos a distancia es una evidente tentación para el dueño de un can desobediente, para el cazador que, quizás, creerá disponer de la mejor de las armas para evitar que su perro se aleje, o para el adiestrador profesional, que se sentirá animado a emprender la aventura de corregir comportamientos indeseables en los perros de sus clientes. Sin embargo, la correcta utilización del "collar eléctrico" no es tan sencilla como pueda parecer a simple vista. Si no se posee un gran conocimiento sobre la psicología canina y suficiente experiencia en el empleo de este instrumento, el perro puede reaccionar de forma imprevista y el resultado ser completamente contrario al previsto.

Partiendo de la base de que para que exista un verdadero adiestramiento es preciso el uso de la fuerza, sea cual sea la forma en que se aplique ésta, es conveniente hacer unas consideraciones al respecto antes de particularizar en las ventajas e inconvenientes del empleo de la electricidad.

Cuando varios estímulos diferentes se presentan simultáneamente, compiten entre sí. Por ejemplo, si a un perro hambriento se le asusta mientras come, agrediéndole, dejará de alimentarse y se defenderá del agresor o se dará a la fuga. En este caso, el estímulo mas fuerte es el que atañe a la supervivencia. Como lo prioritario es salvar la vida, los estímulos hambre y comida pierden momentáneamente toda su importancia.

Las acciones encaminadas a conservar la vida se imponen a las de cazar. Por este motivo, para el perro de trabajo los estímulos más potentes –los relacionados con el propio trabajo- han de ser forzados.

Los estímulos desagradables producen al perro un conflicto que inexorablemente intenta resolver. Y el perro de trabajo ha de hacerlo de la manera correcta: si está rastreando, ha de canalizar su inseguridad aumentando su atención sobre la pista; si se encuentra en la sección de obediencia ha de sentirse protegido realizando los ejercicios correspondientes y, si se trata del trabajo de defensa, habrá de volcar toda su atención sobre el figurante. Dicho de otro modo, para que un perro trabaje siempre que sea requerido, ha de ser capaz de soportar presión y buscar, en cada caso, la salida adecuada. Ha de saber que, siendo resolutivo, desaparecen las incomodidades y se satisface su instinto.

Con el adecuado empleo de la fuerza se consigue un doble objetivo: por una parte, que, el perro, a través del Condicionamiento Instrumental, aprenda a realizar determinados comportamientos; por otra, que entienda que habrá de realizarlos siempre que sea requerido por su guía.

Pero es que, al tiempo que el animal se instruye en la técnica, inevitablemente se produce un proceso de Condicionamiento Clásico que imprime en su ánimo una determinada actitud. Al perro que sabe sentarse a la orden y se le provoca el fallo, puede aplicársele, a modo de castigo, tanto un azote en la grupa, como un tirón del collar de anillas, una acción del collar de púas, o una descarga de Teletac. De cualquiera de estas cuatro formas, seguidas del premio correspondiente cuando el animal acierta, se le condiciona a obedecer el comando de sentado en cualquier situación. Es decir, se le hace conceder mas importancia al estímulo comando que a cualquier otro que le ofrezca el ambiente.

Sin embargo, la reacción física, automática e inevitable, a cada uno de estos tipos de fuerza es diferente. Es evidente que las respuestas motoras producidas por el dolor sordo, por el de tipo punzante o por el secundario a la acción de la electricidad son diferentes. Pero es que, al mismo tiempo, también existe en cada caso un impacto distinto sobre el estado anímico. El perro, a través del aprendizaje de estímulos, asocia una actitud condicionada concreta frente a cada uno de ellos.

La electricidad produce una respuesta del aparato locomotor rápida y cuenta con la ventaja adicional de que puede ser aplicada a distancia, pero sin embargo es, de los tres tipos de estímulos considerados, la que más fácilmente puede provocar miedo y, en algunos animales, por tanto, inhibición en mayor o menor grado.

El Teletac, sin embargo, puede emplearse como "collar generador de impulsos", refiriéndose el término a la excitación condicionada, pero su uso debe quedar restringido a especialistas. Al aficionado sin suficiente experiencia le recomiendo que emplee medios mas tradicionales, mas artesanos, menos sofisticados pero también menos peligrosos.

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