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Raza: La Diversidad y Los Perros de Pura Raza, (El Perro de Aguas y el Pastel de Chocolate)  
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Publicado: 8/8/2005
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LA DIVERSIDAD Y LOS PERROS DE PURA RAZA
(El Perro de Aguas y el Pastel de Chocolate)


por John Armstrong, Julio - 2001


Titulo Original: DIVERSITY AND THE PUREBRED DOG, (The Poodle and the Chocolate Cake)
Original en : http://www.canine-genetics.com/cake.htm

La Naturaleza de la Diversidad


Piense en los genes como “recetas”. Ellas portan las instrucciones que ordenan los diferentes ingredientes que componen un organismo. Cada receta requiere unos ingredientes particulares, y diferentes individuos encierran en sí mismos diferentes versiones de la misma receta ( en la jerga genética, dicen que contienen distintos “alelos” de un gen concreto). Los individuos de una misma población a menudo contienen la misma o similares recetas, por ejemplo, del Pastel de Chocolate proviene el Perro de Aguas, del Pastel de Limón obtenemos un Beagle, de la Tarta de Nata surge en Samoyedo... Las diferentes especies caninas podrían estar representadas por un pastel de frutas. Cuando consideramos las diferencias existentes entre los animales, las ranas, las gallinas, deberíamos tener en cuenta que podemos encontrar “homólogos” en todas ellas, como los hay entre un pastel y un pudding. Por ello, observamos mayor diversidad entre los Mamíferos que entre los Carnívoros, más entre los Carnívoros respecto de los Cánidos y mayor diversidad entre estos últimos que en el grupo de los lobos.

Un organismo encierra en sí mismo un conjunto de recetas y , a su vez, ese conjunto define al organismo. La gran diversidad existente en el Reino Animal y Vegetal proviene de la diversidad de ese abanico de recetas. Cuanto más cercanos se hallan dos individuos , mayor será la semejanza entre sus respectivas bases genéticas. El número de las combinaciones posibles es inmenso y, durante la evolución, dichos grupos de rectas se han barajado una y otra vez, sobreviviendo y reproduciéndose las combinaciones que han funcionado bien. Aquellas que no funcionaban bien rápidamente han sido eliminadas. En teoría, se podría mezclar en una comida Champagne con tacos mejicanos y pudding inglés pero, la verdad, es que no combinan adecuadamente. A medida que ha ido pasando el tiempo, se ha hecho más difícil el intercambio de recetas entre los animales que difieren substancialmente en sus características físicas y de comportamiento. Cada grupo animal, por tanto, se ha de limitar a trabajar en exclusiva con un único subtipo del panorama general de recetas o combinaciones genéticas posibles.

Uno de los aspectos que define una especie, es que de los miembros de dos especies diferentes no se puede obtener un híbrido fértil. Por otro lado, una definición más moderna, viene a decir que dos especies están geográfica, psicológica y comportamentalmente aisladas, de modo que lo normal entre ellas es que no puedan producir un híbrido. De forma adicional, podrían tener características que las harían diferir lo suficiente la una de la otra como para permitir su distinción individual. El perro doméstico, el lobo, el coyote, el chacal , podrían todos ellos aparearse entre sí (obviando las exigencias de tamaño) de modo que produjeran híbridos viables y fértiles. Sin embargo, siempre se las ha considerado especies diferentes (dentro del grupo genético de los Cánidos) por vivir habitualmente en lugares diferentes, comportarse de un modo distinto y podérselas distinguir, a simple vista, con facilidad (si bien un movimiento reciente promueve la referencia a todos ellos como subespecies del Canis Lupus , en vez de su inclusión convencional en la Canis Familiaris).

Sin embargo, un chacal no se apareará con un perro a menos que se hayan criado juntos desde cachorros (presumiblemente debido a una diferencia aprendida de comportamiento). Es más, de ninguna especie de los Cánidos se puede obtener un híbrido con un zorro, lo cual no sucede por su enorme diferencia genética , sino porque los zorros no comparten el mismo número de cromosomas (en otras palabras, sus “recetas” se archivan según un sistema diferente e incompatible, como si el sistema operativo de los primeros , aunque emparentados, fuera MS DOS y, el de los segundos, MAC).

Las recetas genéticas pueden modificarse cuando están obsoletas. Muchos de esos cambios no son siquiera perceptibles o son muy sutiles. Algunos mejorarán la receta y otras no. Si estamos cocinando un pastel de chocolate y se nos olvida un ingrediente crítico, o se hornea demasiado o a la temperatura inadecuada, la experiencia acabará en desastre . Si no entendemos qué es lo que ha ido mal, desecharemos la receta y buscaremos un nueva. Pude incluso que intentemos llevar a cabo espontáneas innovaciones en un afán de obtener un pastel memorable, único. Entre la variedad de pasteles de chocolate posibles habrá, por tanto, una diversidad de recetas y, por ello, de resultados.

Lo anterior, a mi entender, es algo bueno porque ¿deseamos siempre obtener el mismo pastel? . Seguramente , nos cansaríamos de él o, aunque no fuera así, perderíamos el placer de la anticipación. Si, por alguna razón , todo el mundo olvidara el sabor del pastel de chocolate éste, con toda seguridad , desaparecería. Conservar el potencial de evolución y de adaptación, implica correr el riesgo eventual de obtener resultados “negativos “.

En una población que evoluciona naturalmente a lo largo del tiempo, obtendremos un número de versiones (“ alelos ”) imperceptiblemente diferentes entre sí , otras claramente diferenciadas ( y funcionales) y , otras, no operativas en absoluto. Sin embargo, si eliminamos la diversidad, eliminaremos la capacidad de evolucionar y de superar cambios sobrevenidos. Para conservar este potencial, debemos arriesgarnos también a lo peor. En Genética ese coste se denomina carga genética. Ese grupo de opciones “indeseables” pervive porque cada individuo porta dos copias de cada “receta” si bien, a menudo, tener una única “buena” copia de la misma sería suficiente para obtener un buen resultado. En la mayoría de las poblaciones, cada individuo transporta una porción de esa carga genética (tres de cada cinco recetas entre varios miles) . Ese peso está tan bien distribuido que, si dos sujetos compararan sus mutuas “recetas”, las posibilidades de que ambos tengan dos copias de la misma combinación no deseable es escasa.

La pérdida de la Diversidad


Supongamos que fundamos una nueva población con sólo seis u ocho miembros (muchas razas han comenzado así). Nos habríamos desecho de cientos de “malas recetas” , conservando entre las dos y doce más frecuentes. Es más, si hay varias recetas buenas o excelentes en ese grupo reducido de individuos, la oportunidad de seleccionar una de éstas últimas del conjunto crece tanto más cuanto el número de fundadores disminuye y , el riesgo de perder una de esas óptimas será alto, mientras un número reducido de individuos conformen la población efectiva. Trabajar con pocos sujetos inevitablemente disminuye la biodiversidad, sencillamente porque éstos no intercambian sus recetas igualitariamente a la generación siguiente y parte de la información, de forma accidental, se pierde. En consecuencia, se obtiene un resultado deseable sólo en apariencia, que es la obtención de un fenotipo más reproducible, pero con el coste de una reducción general de la calidad, la salud, y la longevidad.

Si los criadores tuvieran la habilidad de reconocer la receta particular de cada individuo y seleccionar aquellas que fueran excelentes , cada raza podría mantenerse con un número pequeño de individuos y con nulos problemas genéticos. Por el contrario, lo que nosotros apreciamos a simple vista (el fenotipo) es el resultado de todas esas recetas sin poder distinguir, en su mayor parte, las diferentes combinaciones contenidas en un sujeto. Tampoco tenemos la opción de seleccionar individualmente alguna de esas combinaciones. Cuando elegimos a un animal para la cría, nos vemos forzados a aceptar el “set” completo. Incluso en aquellos escasos supuestos en los que tenemos un test de ADN que evidencia una de esas “recetas” a evitar (“alelo”), no poseemos la habilidad de eliminar selectivamente los elementos que no queremos. Por tanto, estamos obligados a trabajar contando con ellos o descartar el grupo completo, con el consiguiente peligro de perder algún carácter excelente junto con todo lo demás.

La práctica común de casi todo el mundo consistente en hacer cola para criar con el macho campeón del momento , constituye probablemente el factor más significativo que reduce todo lo que la diversidad puede traer de bueno. Casi todo el mundo decide que le gusta la “receta” de “ ......” (poner el nombre de turno) o de aquel individuo que aparenta tener unas mejores aptitudes , rehusando otras opciones sin pensar en las eventuales consecuencias. En unas cuantas generaciones, casi toda la población tendrá algo de él, aunque no necesariamente lo mejor.. sin embargo, muchas alternativas interesantes se habrán perdido haciendo esto.

¿ Cuál es el valor de un individuo que aparece con algunas de esas recetas perdidas y relativamente pocas de las consideradas más “populares”?. ¿ Dudamos porque tememos arriesgarnos a obtener parte de la herencia genética no deseada? ¿ O estamos ya tan habituados a lo “común” que hemos perdido la visión de lo que supone conseguir un pastel de chocolate realmente memorable?.

La Genética de la Población y los criadores


Lo que a menudo se denomina Leyes de Mendel trata de las consecuencias de los intercambios genéticos. Y la Genética de la Población de la distribución de alelos en un grupo demográfico determinado y los efectos sobre la mutación, la selección, reproducción dentro de una misma raza, etc. Como criador, Ud. es un genetista en ejercicio. El conocimiento de las Leyes de Mendel y de la Genética de la Población es crítica no sólo para su propio éxito en la tarea, sino para la supervivencia de la raza que críe.

Debido a que muchos genetistas recientes pensaban que sólo había dos alternativas posibles para un gen – buenos alelos que funcionan normalmente y malos alelos que no lo hacen – no pensaban encontrar grandes variaciones genéticas en un grupo de población. Se suponía que la mayoría de los individuos eran homocigóticos para los alelos considerados buenos y gran parte de los genes.

Pero con la llegada de las nuevas herramientas bio químicas y moleculares los genetistas que estudian conjuntos de poblaciones han encontrado en ellos una gran diversidad, más allá de todo lo esperado. Y , aunque los expertos no se han puesto de acuerdo respecto a las razones, se puede decir que hay un amplio abanico de posibilidades. Por otro lado, los genetistas también han descubierto que las poblaciones con pérdidas significativas de biodiversidad, sufren importantes problemas como un alto riesgos de enfermar y otras repercusiones en el entorno. La conclusión sería que la diversidad genética es deseable para la salud y para garantizar la supervivencia de las especies.

¿Son los perros de pura raza, desde un punto de vista genético, “diversos” ? Algunos opinarán que la pregunta encierra una contradicción de términos. Por definición, la idea de crear una raza cuyas características se diferencian claramente de las demás implica una cierta limitación de esa diversidad. No obstante, dentro del standard de una raza, la diversidad sigue jugando su papel con relación a aquellas características intrínsecas que no son distintivas de cada raza. Si, para mantener la identidad de una raza, uno tuviera que comprometer los genes estructurales que contienen la información sobre vigor, buena salud, inteligencia, y temperamento, quizás la raza en cuestión no existiría. Mientras dichos genes no se arriesguen, no veo la razón por la que no puedan existir diferentes razas con diferentes apariencias y diferentes talentos.

Para esos genes que establecen la identidad de una raza, habrá marcadamente menos variaciones entre sí que las que puede haber en la familia de Cánidos en su conjunto. El truco consiste en reducir al máximo las variaciones relativas a esos genes concretos sin sacrificar la diversidad necesaria para conseguir una raza saludable y longeva. En muchos casos, esto no se ha conseguido, y ahora pagamos el precio en términos de aparición de enfermedades genéticas , vulnerabilidad a otras dolencias, reducido tamaño, esperanza de vida acortada , incapacidad para concebir de forma natural, etc.

¿ Porqué ha ocurrido esto?
1. Muchas razas se han creado con muy pocos miembros e incluso con un vínculo familiar demasiado cercano (endogamia)
2. Los stándares genealógicos son cerrados para la mayoría de las razas; por lo que no se puede introducir diversidad más allá de la presente en los miembros que la componen.
3. Las prácticas de crianza más selectivas reducen a la larga la bio diversidad, además de hacer perdurables las características negativas.
4. Incluso si los fundadores de esa raza fueran lo suficientemente diversos desde el punto de vista genético, nadie puede saber si sus contribuciones genéticas se han repartido de forma ecuánime entre la población actual. En consecuencia, la crianza se lleva a cabo sin tener en cuenta esas contribuciones, que son muy valiosas para la salud general y la supervivencia del grupo.


¿ Debemos aceptar todo lo anterior como la inevitable consecuencia de crear y criar una raza? Yo, personalmente, opino que no.

El papel de los Clubs


Cada raza necesita una base de datos de todos los animales en edad de reproducción , indicando sus antepasados hasta los fundadores. Este debería ser el objetivo apropiado de los Clubs pero, ¿alguno actualmente lo hace? (aparte de los Clubs de razas peculiares). Dicha base de datos permitiría a los criadores identificar a los individuos que presenten las características genéticas originarias, las de cada fundador. A nivel de criador individual, la existencia de ese registro genético permitiría hacer elecciones informadas e inteligentes al seleccionar parejas, incluso con el objetivo de reequilibrar la raza, para garantizar una mayor y mejor distribución de la diversidad genética y , con ello, minimizar el riesgo de que ésta se pierda.

Referencia
Hartl, D.L. “A Primer of Population Genetics”, Sinuaer, Sunderland, MA, 1988

Notas
- Se entiende que una población es genéticamente diversa si una parte sustancial de sus genes son polimórficos. Un gen polimórfico es aquel en el que el alelo más común se da con una frecuencia inferior al 0.95 (95%). Lo Mamíferos son polimórficos en un 15%.
- Un gen que no es polimórfico se denomina monomórfico , lo cual no implica que posean un único alelo. La mayoría de los genes monomórficos tienen alelos peculiares, en una frecuencia habitual por debajo de 0.005.


(c) John B.Amstrong, 1998,2001
Revisado el 15 de Julio de 2001

AUTOR




Traducido por: Elena Zanca
E-Mail: elena_zanca@yahoo.es


 
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