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Publicado: 23/1/2006
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Sólo la NARIZ lo SABE. Una perspectiva del rastreo, parte I


por Armin Winkler


Titulo Original: Only the NOSE really KNOWS a tracking perspective, part I
Original en : http://www.schutzhundvillage.com/nose1.html

Traducido por Pedro Urquijo, para www.schh3.com

Los libros, vídeos, artículos y seminarios sobre rastreo tienen una cosa en común. Están escritos, producidos o impartidos por personas. Ese factor también supone el punto más débil del rastreo: La perspectiva humana sobre la materia. Como personas, pienso que tenemos que aceptar nuestra posición en el rastreo. Somos en gran medida espectadores de este "acto mágico" al que nos referimos como rastreo. Lo que la nariz de un perro es capaz de hacer ha sido a menudo escrito y documentado. Cuáles son los límites de la nariz de un perro es algo que no sabemos con claridad. Es una posición muy difícil de aceptar, ya que somos adiestradores y como tales nos gusta participar activamente en el adiestramiento de nuestros perros. Queremos mostrarles, guiarles, ayudarles, engañarles o forzarles a hacerlo. Pero ¿de qué se trata? Honestamente debo decir que no lo sé. No creo que ningún humano lo sepa. La nariz de un perro es un milagro y lo que pueden hacer con ella se puede calificar de milagroso. Y como cualquier otro milagro, lo admiramos y nos maravillamos, pero comprenderlo es algo que está más allá de nuestra capacidad. Esto hace que el rastreo y de hecho todas las disciplinas de trabajo con olores sean bastante distintas de cualquier otra disciplina de trabajo con perros. Cuando hacemos trabajo con olores, tenemos que invertir en cierto modo los papeles de entrenador y perro. Mientras que es siempre un adiestrador humano el que ostenta el papel principal en el adiestramiento de obediencia y protección, en todo el trabajo con olores tenemos que permitir que el perro sea el que dirija. Después de todo él es el que tiene la nariz privilegiada.

Aquellos que habéis leído algunos de mis artículos en el pasado sabéis que me gusta establecer ciertos paralelismos entre los comportamientos instintivos y naturales de un perro y lo que estamos intentando conseguir con el adiestramiento del perro. Mi aproximación al rastreo sigue una línea general. De todos modos aquí estoy hablando de rastreo deportivo. Rastreo en el Schutzhund para ser específico, o supongo que más correctamente, después del reciente cambio de nombre, rastreo en el VPG.

El rastreo es un comportamiento natural de los perros. Sin embargo el rastreo natural tiene un componente común que no encontraremos en el rastreo deportivo y es el olor depositado por la criatura que dejó el rastro. Este es el olor que sigue el perro, y es siempre el mismo olor. Aunque el perro siga a otro perro, un gato, un ciervo o cualquier otra criatura que pueda deambular por ahí, el olor permanece constante y es siempre el olor del animal que sigue el perro.

¿En qué se diferencia eso del rastreo deportivo? Bien, en el rastreo deportivo le pedimos al perro que siga un olor sin ningún significado biológico. Sé que voy a recibir criticas por esa afirmación, pero la mantendré de todos modos. Konrad Most llevó a cabo experimentos a principios del siglo pasado y documentó el hecho de que el perro de hecho sigue el olor del rompimiento del entorno más competentemente y con más precisión que cualquier olor humano que pueda haber sido depositado por el trazador. El famoso experimento de la "rueda trazadora" que él documentó en 1917 demostró este punto muy claramente. No importa cuál sea la superficie, es el impacto que produce el trazador sobre esa superficie lo que constituye la mayor parte del olor para el perro. Los olores residuales que son depositados sobre o cerca del rastro por el trazador añaden una firma individualizada al rastro que los rastreadores expertos pueden de hecho identificar. Pero para el propósito de enseñar los fundamentos debemos dejar de lado esa parte del entorno y concentrarnos en la parte del rastro que constituye la mayor parte del olor y que está además ligado a la superficie de rastreo concreta. Ese es el olor creado por el rompimiento causado en la superficie.

Ahora permitirme que vuelva a mi afirmación anterior. Un perro puede oler un rompimiento en el suelo debido a su curiosidad, pero el olor no tiene ningún significado biológico para el perro. Por lo tanto, yo digo que en el rastreo deportivo estamos pidiendo al perro que siga un olor sin significado. La primera tarea en el adiestramiento del rastreo tiene que ser por lo tanto el añadir un significado a un olor que previamente no lo tenía.

Prioridad de Olores
La primera cosa que tenemos que enseñar en el adiestramiento del rastreo es la asociación de olores. Asociar algo que tiene significado para el perro con el olor que hasta ese momento no tenía significado para él. Hay varias motivaciones por las que un perro sigue un olor en la naturaleza. Uno está basado en las aspiraciones sociales del perro y su objetivo de encontrar compañía, otro es el encontrar pareja, y otro es encontrar comida. Para los propósitos del adiestramiento, la motivación más útil es la relacionada con el encontrar comida, es decir, el instinto de comida. Utilizamos el deseo de comer del perro para asociar significado al olor del rompimiento de la superficie. En este nivel la asociación es la comida.

Esta es una técnica con la que he obtenido buenos resultados. Piso un área cuadrada cuyo lado mide aproximadamente una vez y media el largo del cuerpo del perro. Por tanto el tamaño del perro determina el tamaño del cuadrado. Piso todo el área para que cada centímetro dentro del cuadrado tenga rompimiento.

Personalmente prefiero la hierba como superficie de iniciación. Creo que la hierba pisada constituye un olor más obvio para el perro, y también es más difícil que el perro vea el área como lo haría sobre tierra. Además sobre la hierba el perro tiene que utilizar la más la nariz más que sobre tierra. Aunque esto es solo una preferencia. Si la tierra está más disponible, comenzar sobre tierra no va a estropear al perro.

Dentro del área cuadrada pisada distribuyo un puñado de comida, teniendo cuidado de que no caiga nada de comida fuera del área pisada. En este punto, el concepto de la prioridad de olores es de gran importancia. ¿Qué significa ese término? Bien, para el perro habrá dos olores muy claros en el área pisada. Uno tiene significado, su comida. Otro no tiene significado, el olor del trazado, hierba, insectos, tierra, etc. aplastados, cualquier cosa que forme parte del suelo. Para que el perro establezca la asociación que nos resultará útil en el futuro, el olor sin significado tiene que ser la prioridad nº 1, y el olor de la comida tiene que ser la prioridad nº 2. En otras palabras, el olor del trazado tiene que ser el olor principal para el perro, mientras que el olor de la comida tiene que ser secundario.

¿Cómo conseguimos esto? En realidad es muy simple, pisamos con nuestro pie sobre la superficie en la que vamos a rastrear y ponemos un trozo de comida en esa pisada. Después nos arrodillamos, apoyando las manos en el suelo, y cerramos los ojos a un palmo de la pisada. Empezamos a oler y bajamos la nariz hacia la pisada con el trozo de comida. Lo primero que se huela es el olor primario.

La nariz de un perro es mucho mejor que la nuestra, pero la nuestra es lo suficientemente buena para determinar qué emite el olor más fuerte. Si podemos oler la comida antes que el rompimiento en el suelo, entonces esa comida no va a ser de utilidad en el proceso de asociación. Las salchichas o el queso no son buenos por esa razón. Huelen demasiado fuerte.

Prefiero utilizar pienso. Algunos piensos huelen más que otros, pero hagan la prueba y comprobarán si es bueno utilizarlo o no. El pienso también ayuda de otro modo. Siempre está disponible, es fácil de almacenar, no hace falta cortarlo, no se pierde mucho al malgastarlo si el perro tiene un mal día. Y no olvidemos que no se pondrá verde y pegajoso si se le olvida en el bolsillo de la chaqueta.

Para los perros que no son muy comedores deberemos tener más imaginación. Yo utilizo hígado seco a baja temperatura. Funciona bien y para la nariz humana no tiene olor. Carne o pulmón de cordero secos también funcionan bien. El corazón seco puede valer, pero huele más que el hígado, así que asegúrese de que se mantiene la prioridad de olores. A veces el tener una segunda tipo de pienso en casa, que se utilice solo para rastrear puede ser de gran ayuda y darle más interés.

Déjenme decir algo más. El perro puede que no se vuelva loco con el pienso, pero mientras le guste lo suficiente para buscarlo y encontrarlo en el olor del cuadrado, el perro estará aprendiendo lo que queremos que aprenda, que el olor que no tenía significado tiene algo de significado. Esta asociación es crucial. Si se invirtiese el orden de los olores, el perro podría no tratar nunca el olor del trazado (en este caso secundario) como verdaderamente significativo, y siempre buscaría su olor primario. Incluso si el perro utiliza el olor secundario (el trazado) para guiarse, el olor es de importancia secundaria para el perro.

Por tanto, una vez he decidido qué comida utilizaré, esa es la que distribuiré en el cuadrado antes mencionado. Déjela reposar durante unos minutos, luego lleve al perro al cuadrado. De al perro el comando de rastrear ("such" o lo que sea), y si es necesario señale uno de los trozos de comida del cuadrado. Después deje al perro hacer su trabajo. De vez en cuando recuérdele el comando de rastrear para que lo aprenda también, pero el trabajo tiene que hacerlo el perro.

Tengo una norma de tres intentos para los perros, especialmente perros jóvenes principiantes. Se les da tres oportunidades de trabajar en el cuadrado. Si se salen, señalo el cuadrado, puede que incluso un trozo de comida, y les muestro de nuevo lo que tienen que hacer. Pero si se salen tres veces, se acaba el trabajo. No hay juego, no hay paseo, nada que refuerce ese comportamiento de ninguna manera. Tras abandonar el cuadrado por tercera vez, se le mete en su jaula.

Si trabaja bien y muestra varias veces que elige permanecer dentro del cuadrado, lo sacamos del mismo y recibe lo que hayamos planeado para él. Algo de juego con la pelota o un paseo o lo que sea. Quizá debería mencionar una regla básica para saber cuándo debe sacarse del cuadrado a un perro joven o principiante. Obviamente, como dije con anterioridad, el perro debe mostrar un comportamiento que diga que escoge permanecer en el cuadrado. Creo que debería ser más claro acerca de cómo reconocer esto. Un perro olerá de forma audible en el cuadrado y se comerá los trozos de comida conforme los encuentre. Algunos perros son muy ruidosos y suenan como "cerdos truferos" cuando olfatean la comida. Como el perro trabaja ahora hacia un borde (del cuadrado) se dará cuenta de que el exterior del cuadrado huele diferente. Olerá y se parará, puede que huela de nuevo y después deliberadamente volverá su cabeza hacia el cuadrado y olerá ese área. El sonido del olfateo que hacía antes volverá y llegará a un trozo de comida y se lo comerá. Ese pequeño escenario tiene todos los elementos que necesitamos para el aprendizaje. El perro trabaja con el olor, compara el olor y vuelve al olor adecuado y encuentra la confirmación (comida).

Para lo que pretendemos, eso es suficiente al principio y lo dejamos ahí. Por supuesto, cuando el perro mejore le pediremos que trabaje más tiempo. Pero al principio es perfectamente correcto llevarse al perro enseguida.

Para hacerlo breve no entraré en detalles de como manipular el instinto de comida en perros de diferentes edades para ayudar a la motivación y la concentración. La mayoría lo hace bien dentro de los parámetros anteriores. Pero los lectores son bienvenidos si quieren contactarme con preguntas concretas.

Concentración en el olor.
Conforme el perro aprende a asociar el olor del rompimiento en la tierra con encontrar algo bueno, veremos una reacción por su parte cada vez que alcance un borde. El perro olerá comparando el terreno pisado y el no pisado a ambos lados del borde. La elección de permanecer dentro del área pisada porque ahí es donde ha tenido éxito en el pasado, es una demostración de la adecuada asociación de olores. Demasiado a menudo la gente tiene mucha prisa para salir del cuadrado. "Quiero que mi perro aprenda a rastrear" es lo que oigo. Quiero que la gente entienda que el perro está aprendiendo a rastrear cuando trabaja en el cuadrado. A menudo los cachorros trabajan en el cuadrado muy bien y con mucho instinto y la gente se da mucha prisa para meterlos en los rastros. Yo no lo hago de esa manera. Los cachorros son dirigidos por sus estómagos, y por tanto realizan muy bien las actividades motivadas por la comida. Esto no significa que el perro haya aprendido a rastrear. Conforme los cachorros maduran, se hacen más curiosos y la exploración se convierte en parte de su diversión. Parece que su tiempo de atención comienza a variar y le interesan otras cosas aparte de la comida. Estas fases naturales del crecimiento causarán problemas en el rastreo porque el perro ya no está motivado por una sola cosa.

Entonces ¿Cuál es el momento adecuado para sacar al perro del cuadrado y ponerlo en un trazado? Bueno, lo que me gustaría ver es un cierto nivel de concentración, no solo asociación de olores. La concentración no puede verse en un cachorro muy joven. El no estar tentado por otras cosas no es concentración. Sentir otros factores y concentrarse en el olor del cuadrado y mantenerse en ese olor es algo que debe observarse. Casi parece que el perro está en una caja de cristal con paredes invisibles. Pero no hay paredes, solo los límites del olor del rompimiento en la superficie.

Existen otras razones por las que resulta beneficioso trabajar en el cuadrado más de unas cuantas sesiones. Nos permite estudiar al perro. Podemos ver cuando comparan la tierra pisada de la no pisada. Podemos ver cuando solo se pasean pero no buscan ni huelen. Podemos ver cuando descubren algo más interesante. Podemos verles cuando dejan de rastrear y les decimos que vuelvan al trabajo. Eso por nombrar unas pocas. Todos esos comportamientos tienen un lenguaje corporal que nos da pistas. Debemos saber lo que significan esas pistas y cómo identificarlas. Porque llegará el momento en que tengamos que poder reconocer esas pistas a 10 metros por detrás al final de la correa en una prueba.

Trabaje en el cuadrado durante el tiempo suficiente para tener la oportunidad de darle al perro el primer "¡Pfui! ¡Vuelve al trabajo!" Espere hasta ver que el perro está concentrado en el olor del cuadrado. Porque el cuadrado no es más que una pista que no lleva a ninguna parte. Y una pista no es más que un cuadrado muy estirado. La concentración en el olor es la clave para que el perro rastree bien más adelante.

Permítanme exponer un punto adicional. El rastreo se basa en el trabajo con el olor, identificarlo y permanecer en él. Sí, en cierto punto también siguiéndolo, pero lo principal y lo más importante es mantenerse en el olor. En mi opinión demasiados cachorros aprenden que rastrear significa ir a algún sitio. Pero eso no es lo que debería aprender un perro.

Rastrear es utilizar la nariz, no utilizar las piernas. No estamos enseñando un tipo extraño de "Voraus". Estamos enseñando al perro a utilizar su nariz con un propósito y de una manera determinada. Los perros que han aprendido a empezar a andar tan pronto como escuchan el comando "Such" tienen un problema, porque la mayor parte del cerebro debería utilizarse para la tarea principal y esa tarea es el trabajo con el olor. Asegúrese de que el perro aprenda esa lección antes de que aprenda ninguna otra cosa sobre rastreo.

Dejar que la nariz marque el camino
Seguramente os preguntaréis cuándo es el momento de poner al perro en un trazado. Como dije anteriormente, cuando se vea cierto grado de compromiso. El perro trabaja de forma diligente, sin interrupción, sin necesitar ayuda constantemente. Un perro que trabaja los límites del cuadrado con precisión y con un entendimiento claro de qué lado es el importante. Un perro que trabaja de forma constante durante unos 3 minutos o más. Un perro que, cuando oye o ve o incluso huele una distracción y recibe una orden para volver al trabajo, lo hace sin necesidad de mostrarle dónde oler ni qué hacer. Ese es un perro que puede iniciarse en un trazado.

Así que ¿cómo lo hacemos? Siempre hago un cuadrado. Pone al perro en la situación mental correcta, lo prepara y le refresca la asociación y el nivel de compromiso que estamos buscando. También me permite sondear al perro. Un perro que tiene un mal día por la razón que sea no debería ser enfrentado a un nuevo reto. Si el perro no se comporta de forma óptima en el cuadrado, dejarlo ahí y no sigáis adelante. Proceder hacia la pista solamente si el perro actúa del mejor modo que suele hacer de forma habitual en el cuadrado.

La pista, que se traza junto con el cuadrado, se marca del siguiente modo. Un triángulo pisado, cada lado de unos 60 a 75 cm, pisado como el cuadrado, con comida repartida en él como en el cuadrado. En uno de los vértices del triángulo, colocamos nuestra primera pisada. Deberá estar a unos 5 cm. del vértice. La siguiente pisada debería estar a unos 3 ó 5 cm. hacia delante y 3 ó 5 cm. hacia el lado de la primera. No las separéis demasiado hacia delante, y sobre todo no las separéis demasiado lateralmente. En cada pisada colocar un trozo de pienso (no un puñado). Colocar unos 20 pasos. Se coloca al perro en el cuadrado y se empieza desde allí. Si trabaja con buena concentración y se centra bien, entonces tras medio minuto o un minuto se coge al perro del collar y se le lleva hacia el triángulo. No hagáis nada que haga que se descentre demasiado y no le corrijáis, para que su instinto permanezca alto. De ese modo, en cualquier caso su instinto puede subir un poco al ser alejado de lo que desea.

Llevarlo al triángulo y darle la orden de rastrear. Dejarle que se ponga a trabajar. Trabajará el triángulo del mismo modo que ha trabajado el cuadrado. Pero al igual que en el cuadrado, hará comparaciones a lo largo de los límites. En el triángulo los límites inevitablemente le llevarán hacia la primera pisada fuera del triángulo que también tiene el olor del terreno aplastado y también tiene comida en él. Esto debería llevarle de una pisada a otra. El tamaño de la separación es importante para mantener al perro en su acción natural de barrido del terreno y que sea capaz de encontrar la siguiente pisada sin que haya un espacio demasiado grande sin olor.

Al principio es común que el pero se dé la vuelta y parezca que no sepa adonde ir para seguir el trazado. Eso no es un gran problema. Los perros lo solucionan con bastante facilidad.

Las cosas que son importantes:
No mostrar al perro la primera pisada. Si trabaja el triángulo del mismo modo que ha trabajado el cuadrado con anterioridad, lo está haciendo bien.

Manipular la distancia de la primera pisada en algunos de los siguientes trazados, incluso haciendo que toque el vértice del triángulo. El perro debe seguir su nariz cuando trabaja, nada más. Su nariz debe guiarlo fuera del triángulo, y así lo hará. Creerme. Si no lo hace puede que el perro no esté preparado para seguir el olor hacia otra parte. Manteneros en el cuadrado algo más de tiempo e intentar la colocación de un trazado un par de semanas más tarde.

Además, aseguraros de que siempre se entra en el triángulo desde direcciones distintas en relación al trazado. El meter al perro en el triángulo siempre en línea recta hacia la pista le dará al perro una pista que no le está dando su nariz.

Aseguraros siempre que tiene que utilizar su nariz para encontrar la pista y hacia dónde se dirige.

Me gusta poner un pequeño puñado de pienso en la última pisada que significa que el trazado ha terminado. No lo hago un premio demasiado grande, porque no quiero que el perro corra hacia él. Quiero que trabaje a lo largo del trazado - el pequeño puñado es simplemente para terminar el trazado. A partir de ese momento alargo lentamente el trazado, preparándolo del mismo modo. Cuanto más avance el perro en la identificación de la pista y con más precisión siga las pisadas, menos importante será el triángulo. Lo reduzco hasta que el trazado comienza con un punto de partida normal de un pie por un pie. De todos modos el cuadrado separado permanece como un modo de centrar al perro y para comprobar la actitud de trabajo del perro en cada sesión. El consejo sigue siendo el mismo. Si el perro no muestra un buen trabajo y concentración en el cuadrado, seguramente no hará un buen trazado.

Al mismo tiempo que se alarga la pista, deberíamos empezar a dejar algunas pisadas sin comida. El que algunas pisadas no tengan comida va unido a la mejora de las habilidades del perro y la longitud del trazado. No podemos alargar el trazado si la capacidad del perro no está a ese nivel, ni podemos dejar huellas sin comida si el perro no ha mostrado que puede trabajar a ese nivel.

El concepto de los puntos de colores.
Una vez que el perro ha aprendido a seguir el olor del terreno pisado en una dirección específica y ha establecido una conexión clara entre tener éxito y seguir un olor que antes no tenía significado, ya se ha establecido una gran parte de los fundamentos del rastreo. A partir de ahí el trabajo será hacer el trazado más largo y eventualmente introducir ángulos. Pero antes de empezar con eso, quiero explicaros un concepto que utilizo para ayudar a la gente a visualizar un poco cómo funciona el rastreo para el perro.

Le llamo el concepto de los puntos de colores. Dejadme aclarar algo, esto es totalmente inventado y sólo un instrumento para ayudar a la gente a comprender mejor las cosas. Como todos sabéis (y si no deberíais saberlo) los perros son animales macrosomáticos. Esto significa algo así como que tienen una gran cavidad nasal. Todos los animales que se clasifican como macrosomáticos son animales que utilizan su sentido del olfato como el sentido en el que más confían y a través del cuál perciben su entorno principalmente.

Como todos sabemos, para nuestros perros las cosas no son lo que parecen hasta que las huelen primero. Debemos comprender por tanto que nuestros perros utilizan sus narices de un modo similar al que nosotros utilizamos nuestros ojos. Literalmente "ven" con ellas. Así que hablemos acerca de lo que "ven" cuando están rastreando. Imaginar que pudierais ver lo que un perro puede oler. ¿Qué veríais cuando miraseis una pisada? Aquí es donde entra el concepto de los puntos de colores. Imaginar por un momento que cada pisada y el rompimiento que produce crea una imagen formada por un conjunto de 20 puntos de colores distintos. Algo parecido a los dibujos que os muestran los oftalmólogos para detectar el daltonismo. El número 20 es por supuesto totalmente arbitrario y nos sirve para el propósito de ilustrar el concepto. Pero imaginar por un momento que cada pisada contiene 20 puntos. Y cada pisada contiene los mismos 20 puntos. Seríais capaces de seguir este trazado visual con bastante claridad. Incluso si hubiese otras pisadas alrededor que tuviesen un conjunto diferente de 20 puntos, podríais muy fácilmente compararlas y escoger qué pisada es parte del trazado que estáis siguiendo y cuál es diferente. Imagino que un perro tiene esa clara imagen en su mente cuando huele una pisada.

Expandamos este concepto un poco más y utilicémoslo para ilustrar las dificultades que tienen los perros cuando rastrean. Los perros que no se concentran bien y tienen una actitud algo superficial hacia todo el proceso puede que no se tomen el tiempo para identificar claramente los 20 puntos. He trabajado perros que se iniciaron trabajando con comida muy olorosa. Estos perros parece que rastrean bien, mientras haya comida, porque la comida representa una constante que no se encuentra en otro lado. Pero lo que sucede a menudo es que, al tener la prioridad de olores invertida, el perro nunca identifica los 20 puntos de colores en la "imagen del olor del trazado". Por tanto cuando el olor constante de la comida desaparece, el perro está trabajando con un pobre boceto del aspecto que tiene el trazado y puede tener una imagen con sólo 5 puntos. Y eso a menudo lleva a problemas hasta que al perro se le enseña a identificar adecuadamente y "ver" el trazado (en otras palabras, el total de 20 puntos).

Otro problema común con cualquier perro es el cambio de terreno. Incluso alturas de hierba distintas y encontrar distintos tipos de vegetación en un terreno producirá pequeños cambios en la imagen del olor para el perro. Puede que sólo sean uno o dos puntos los que cambian del total de 20. Pero hay una diferencia clara para el perro. Los perros que trabajan identificando el total de 20 puntos se pararán al encontrar el cambio y seguirán con la imagen que más se parece al original. Los perros que trabajan con muchos menos puntos, porque no se concentran bien, o porque no se toman el tiempo de identificar los 20 puntos antes de empezar el trazado se encontrarán con problemas, porque un porcentaje demasiado grande de la imagen del olor del trazado ha cambiado para ellos y el trazado modificado difícilmente se parece al trazado original. Es lógico que un perro que está "mirando" una "imagen" completamente distinta actuará confundido y no sabrá exactamente qué hacer a continuación. Los ángulos constituyen también un cambio en la imagen del olor que trazamos para el perro. Deberíamos saber que estamos haciendo un cambio en la imagen del olor. En otras palabras, estamos añadiendo puntos de colores o quitando algunos, o cambiando algunos de los colores. Una cosa es segura, la imagen no permanecerá igual para el perro.

A medudo oigo comparaciones sobre cómo un perro seguirá el mismo patron de zig-zag en un campo en el que ha corrido un conejo, por lo que los ángulos no significan nada para un perro si la motivación es lo bastante alta. ¡ERRÓNEO! Cuando un perro sigue a un conejo siempre huele a conejo. Antes del ángulo, en el ángulo y después del ángulo, siempre huele a conejo para el perro, por lo que la imagen del olor es siempre la misma para el perro.

Pero cuando un perro sigue el olor de la vegetación pisada, la imagen del olor cambiará. La distinta dirección del viento afectara al grado de fermentación que se produce. Las plantas se sitúan en diferentes direcciones dependiendo de dónde está el sol en el cielo, y una parte distinta de la planta estará dañada por la pisada, etc. Hay cambios que un perro puede detectar y detectará. Y debería hacerlo. Debería darse cuenta de que hay un cambio y trabajar para superar ese cambio con las habilidades que le enseñamos. De lo que debemos darnos cuenta es que algunos de los puntos de colores cambiarán para el perro en el ángulo. Debemos dejarle que se dé cuenta de este cambio y que tome una decisión clara para seguir la imagen del olor ligeramente cambiada y hacer de ese su nuevo conjunto de 20 puntos de colores a comparar el resto de cosas.

Los perros que trabajan con menos de 20 puntos tendrán mayores dificultades para resolver los problemas tales como los ángulos porque el cambio en la imagen del olor será percibido por ellos como un cambio mucho mayor. Por tanto no olvidéis esto. Los perros pueden seguir uno o varios puntos de colores del mismo modo que pueden seguir 20. Pero cuanto más clara y precisa sea la imagen que el perro tenga del trazado a seguir, más posibilidades de éxito tendrá.

Angulos
Conforme aumentemos la distancia de los trazados que presentemos al perro, inevitablemente encontraremos cambios en las condiciones; hierba más seca, hierba más larga, hierba más corta, más trébol, menos trébol, menos vegetación, plantas diferentes, etc. Todos estos cambios en la superficie ayudan al perro a adaptarse a los cambios en su trazado.

Cuando un cambio es muy obvio y podemos verlo nosotros, deberíamos utilizarlo como una oportunidad de enseñanza. Lo que yo hago es no poner comida en ningún cambio que sea significativo y pueda detectarlo el perro. Pongo comida hasta llegar al cambio, nada de comida cuando se produce el cambio y después comida otra vez de forma creciente después del cambio.

¿Cuál es el razonamiento detrás de esto? Creo que el perro debe darse cuenta del cambio por el que está pasando y no debería ser guiado mediante comida pues podría no darse cuenta de que hay un cambio. Los cambios en la imagen del olor son inevitables en el rastreo y deberíamos preparar al perro para esos cambios dejándole aprender que ocurren y que tiene la habilidad para superarlos.

Los ángulos son un cambio que preparamos deliberadamente para el perro. ¿Cómo trazamos los ángulos para enseñar? Naturalmente hay diferentes modos. Os diré mi modo de trazar ángulos para la mayoría de perros.

Yo trazo ángulos de ferrocarril. Eso significa que dejo de trazar con pisadas y arrastro mis pies a lo largo y alrededor del ángulo sin levantarlos del suelo. Hago un ángulo lo más cercano posible a 90 grados y no lo redondeo mucho. Pero dejo una tira continua de rompimiento del terreno para que el perro se guíe a lo largo del giro. No creo en trazar un doble ángulo, porque como trazador depositaré un conjunto de olores inusualmente concentrado en el ángulo (al mover mi propio cuerpo adelante y atrás) que sólo confundirán al perro.

Así que voy marcando pisadas en mi trazado, poniendo comida en casi todas las huellas hasta aproximadamente un cuerpo del perro de distancia antes de llegar al ángulo. Entonces dejo de poner comida. Arrastro los pies desde un metro antes y hasta un metro después del ángulo. Después vuelvo a marcar pisadas. También vuelvo a poner comida en cada huella.

Otro punto a destacar es que basaré dónde pongo mi ángulo en la longitud de los trazados que el perro ha hecho en línea recta. Esto quiere decir que si el perro ha trabajado trazados de 80 a 100 pisadas sin dificultad, yo pondría un ángulo cerca de la pisada 50-60, y después seguiría con otras 20 pisadas tras el ángulo.

Quiero que el perro esté centrado en el trazado y seguro en su búsqueda cuando llegue al ángulo. Quiero que registre el ángulo. Mostrará una ligera duda cuando tome el ángulo y siga con la segunda recta. Habrá un momento de duda. Esto es perfectamente normal y comprensible. Aparte del concepto de los puntos de colores que nos ayuda a comprender que hay un cambio en la imagen del olor para el perro, también debemos darnos cuenta de que el perro utiliza además puntos de referencia del entorno. Cuando hace un ángulo cambian todos los puntos de referencia, incluyendo dónde está el guía en relación a él. El perro tendrá su momento de duda. Debería utilizar su nariz para guiarse hacia delante, y justo en el momento en que piensa "esto no es lo mismo, pero se parece mucho", debería ser confirmado por sus esfuerzos encontrando comida perfectamente dispuesta allí mismo. Recibirá así confirmación de que está de hecho "en el buen camino" y continuará desde allí con seguridad.

Naturalmente esto debe ser repetido muchas veces en ambas direcciones. Cuanto más dificultades presente el terreno más complicado será el ángulo. Es decir, cuanto más difícil sea para el perro tener una imagen del trazado clara y precisa, más le afectarán los cambios en esa imagen. Pensad en lo que le estáis pidiendo a vuestro perro cuando tracéis un rastro. Os hará ser más justos y ciertamente comprenderéis mejor los problemas que puede encontrar.

Paciencia, paciencia y más paciencia.
Con esto concluye la base del entrenamiento de iniciación en rastro. Lo más difícil en esta disciplina es que siempre estamos suponiendo acerca de lo que vemos. Cuando un perro se sienta, sé que se sienta. Pero cuando está rastreando suceden muchas cosas que están más allá de mi comprensión de lo que ocurre exactamente dentro del cerebro del perro cuando hace su rastreo. Y por eso aquí más que en ninguna otra fase debemos ser pacientes y si alguna vez cometemos un error, tomar el error con precaución. Porque nunca podemos estar seguros al 100% de que el perro no está haciendo lo que esperamos que haga. La paciencia es la mayor virtud que se puede tener en esta disciplina.

Volver un paso hacia atrás es más corriente y más necesario en esta que en ninguna otra fase. Tomaros vuestro tiempo, permanecer en los cuadrados. Volver a los cuadrados si pensáis que habéis ido demasiado rápido. No hagáis ángulos a menos que el perro haya mostrado que está preparado y si actúa confuso y desconcertado tomadlo como una señal de que habéis ido un paso por delante de su capacidad, no de que os está desafiando.

Hasta este punto, el rastreo depende totalmente de nuestro compañero macrosomático, porque no tenemos ni idea de hacer lo que él debe hacer. Un cuadrado nunca hará daño a vuestro perro. Puede que no sirva para todo lo que pretendéis, pero seguro que no le hará daño. Y nada de lo que he descrito le causará ningún problema a vuestro perro, por lo que hacerlo es seguro.

Naturalmente todavía falta mucho para terminar. Hasta este punto todo el trabajo ha sido puramente motivado por la inclinación del perro a hacer el trabajo. No tenemos sentido de la obligación todavía, excepto la que se pueda auto imponer el perro para encontrarla comida. Todavía no hemos introducido los artículos. Y todavía estamos lejos de hacer todo esto sin comida en el suelo. Así que , como veis, queda mucho por hacer. Y más que tengo que escribir. Gracias por vuestro tiempo, hasta la segunda parte.


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