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Publicado: 23/1/2006
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Sólo la NARIZ lo SABE. Una perspectiva del rastreo, parte II


por Armin Winkler


Titulo Original: Only the NOSE really KNOWS a tracking perspective, part II
Original en : http://www.schutzhundvillage.com/nose2.html

Traducido por Pedro Urquijo, para www.schh3.com

En el capitulo anterior de este artículo trataban los conceptos fundamentales del rastreo y la enseñanza del mismo. Me gustaría centrar este capítulo en una parte crucial del rastreo del Schutzhund (o VPG), los objetos. Creo que esto también es fundamental. Después de todo, la descripción de la tarea en las reglas de las pruebas llama al rastreo del Schutzhund "rastreo de objetos perdidos". Así que más vale que nos aseguremos de que nuestros perros tienen una buena idea de lo que son.

Considerando lo variado de las respuestas que recibo de la gente acerca de lo que significan los objetos, supongo que lo mejor será dar mi versión y continuar a partir de la misma. El concepto de objeto que trataremos es para perros que indican los objetos y que lo hacen echándose ante el objeto.

Primer principio: Un objeto por sí mismo no debería tener ningún significado para el perro. No es más que un trozo de material. Lo que debería tener significado para el perro es el olor del contacto humano en ese trozo de material. El rastreo es, como ya he dicho anteriormente, un trabajo de nariz. Eso significa que lo que procesa el perro es el olor. Con la infinita variedad de materiales que puede encontrarse un perro, sería imposible enseñar efectivamente el olor de todos esos materiales. El olor del contacto humano es una constante que siempre estará ahí y debería por tanto ser la base de nuestra enseñanza. Estoy usando deliberadamente el amplio término olor de contacto "humano" y no el olor de contacto del trazador. Hay algunos perros muy dotados en este mundo que son realmente capaces de memorizar el olor de un humano y compararlo con el olor de otros humanos. La mayoría de perros no son capaces de hacer eso, aunque sí serán capaces de identificar e indicar objetos que han tenido reciente contacto humano. Para los propósitos del rastreo del Schutzhund y la búsqueda de pruebas por la policía, esto es suficiente.

Segundo principio: El olor del contacto humano en un objeto es una orden olfativa para tumbarse. Lea la frase anterior un par de veces, suena muy simple, pero intente comprender verdaderamente lo que estoy intentando decir. El olor del contacto humano en un objeto que el perro encuentra en el trazado es una orden de tumbado para el perro. Lo que en este contexto reemplaza a la orden audible (hablada).

Sé que esto suena un poco raro. Pero pensad por un momento en las señales con las manos. Podemos hacer que el perro realice un ejercicio de obediencia haciendo que obedezca la orden verbal y mostrándole una señal con las manos hasta que la señal reemplace a la orden de voz. Por lo tanto si el sentido de oír una orden puede reemplazarse por otro sentido, el sentido de la vista, ¿porqué no va a poder reemplazarse también por el sentido del olfato?.

Desde hace años tengo una técnica para conseguir esto, y todavía lo hago así. Pero hace dos años en un viaje a un seminario en Nueva Zelanda, me reuní con algunos instructores de la Escuela Canina de Detección del Departamento de Agricultura y tuve una gran revelación. Los perros de Detección del Departamento de Agricultura aprenden su trabajo de un modo único, que es en principio idéntico a como yo enseño los objetos a los perros de rastreo. La "Brigada Beagle" del Departamento de Agricultura de Nueva Zelanda es famosa en el mundo por su increíble habilidad para encontrar e indicar todo tipo de contrabando. Desde frutas hasta huevos de insectos y todo lo que se pueda imaginar; una tarea muy importante en una nación isla que intenta permanecer tan libre de enfermedades e infestaciones como lo están en la actualidad.

Dejadme deciros lo que hacen, para que penséis sobre ello. Comienzan entrenando con cítricos. Así que ¿Cómo aprende un Beagle a indicar una naranja sentándose para obtener salchichas? ¿Os lo habéis imaginado? Al perro se le enseña a sentarse como se hace con millones de perros en clases de obediencia utilizando salchichas como recompensa. Entonces el olor de una naranja es introducido y este olor reemplaza la orden audible para sentarse. Y los Beagles muy motivados por la comida que se seleccionan para este trabajo no desaprovechan ninguna oportunidad de ganarse una salchicha.

Para mí esa fue una perfecta ilustración de lo que he estado intentando enseñar a los perros cuando trabajamos los objetos. El olor en sí se convierte en una orden para el perro. Suena sencillo, ahora que ya sé cómo se hace.

Definamos de nuevo los objetos para un perro de rastreo: Los objetos son obediencia, pero la orden es el olor.

Ahora que sabemos lo que queremos enseñar veamos cómo lo hacemos. Los objetos no deberían enseñársele al perro hasta que la obediencia del mismo no haya alcanzado la fase de obligación. ¿Qué significa esto? Mucha gente hace obediencia con sus cachorros, como debe de hacerse. Pero la mayor parte de esta es puramente inductiva. Para que el concepto de artículo sea sólido, el perro ha de tener un tumbado seguro. Y no quiero decir que si le enseñas una salchicha y dices "platz" el perro se tumba rápidamente. Quiero decir que el perro se tumba a la orden, siempre, incluso cuando está haciendo otra cosa. Pienso que para conseguir ese nivel de tumbado, un perro necesita cierto grado de corrección. Qué tipo de corrección, puede variar desde una orden con voz fuerte hasta una corrección física con collar de púas, pero algún modo de corrección es necesario. Cómo se enseñe el ejercicio de tumbado a un perro puede variar considerablemente. Mi punto de vista es que este ejercicio debe hacerse de forma impecable en obediencia antes de introducirlo en el rastreo. Los cachorros pueden rastrear muy bien a edad temprana, y los objetos pueden ser el siguiente paso. Pero no deberían introducirse hasta que la obediencia haya avanzado hasta este nivel. Si un perro no obedece todavía una orden verbal con seguridad, no podemos reemplazarla con una orden de olor.

Dado que en la enseñanza de cualquier cosa nueva puede haber conflictos y errores, deberíamos introducir los objetos fuera del rastro. Después, cuando el concepto empieza a asentarse en la cabeza del perro, lo llevamos al rastro. Necesitamos unos doce objetos (me gusta utilizar al menos 4 materiales diferentes), una docena de trozos del tamaño de una uña del hígado seco en el horno mencionado con anterioridad, un collar plano, un collar de corrección y si es posible alguien que nos eche una mano.

Dejadme que vuelva a la "Brigada Beagle" por un momento para explicar la técnica de enseñanza. Como dije, los perros conocen la orden de sentarse, y se introduce el olor de la naranja. ¿Cómo? Cuando se dispara la curiosidad de un perro, investigan con su nariz. Los instructores ponen una naranja en una caja de cartón, y la mueven. El Beagle investiga la caja olisqueándola con intensidad. Huelen las grietas y aberturas de la caja. Después de un periodo de olisquear, los instructores pueden estar seguros que el perro ha captado el olor de la naranja. En ese punto dan la orden de sentarse. Cuando el perro se sienta, le recompensan son un trozo de comida. Este proceso se repite hasta que el perro huele la caja, y en cuanto registra el olor de la naranja se sienta por sí mismo. Como si hubiera recibido la orden de sentarse, porque en su cabeza la ha recibido. El condicionamiento clásico es estupendo, ¿verdad? ¡Gracias Profesor Paulov!.

Aplicaremos este mismo concepto con nuestro entrenamiento de los objetos. Tomamos nuestros objetos y nos aseguramos de que hay un obvio olor humano en ellos. Hacemos esto escupiendo sobre ellos y frotándolos en nuestras manos e incluso en nuestros brazos. El escupitajo ayuda, porque él mismo ya tiene olor humano, y además ayuda a los otros olores de nuestras manos a adherirse mejor y ser más detectables. Después los esparcimos por un campo lo bastante juntos para poder encontrarlos, pero lo bastante separados para que el perro tenga que andar algunos pasos entre ellos. Colocamos un solo trozo de hígado del tamaño de una uña debajo de cada objeto. Utilizo el hígado porque quiero asegurarme de que el perro registrará el olor del contacto humano en el objeto mucho antes de detectar el olor del hígado (por esto las salchichas y el queso son menos deseables).

A continuación sujetamos al perro por el collar plano y la persona asistente va al primer objeto. El guía camina con el perro hasta el objeto, sujetándolo por el collar plano. La retención ayuda a estimular al curiosidad del perro. El asistente señala el objeto, incluso le da golpecitos para que el perro se interese por él. El guía permite que el perro se acerque y lo huela. Tras varios olisqueos fuertes podemos considerar que el perro ha registrado el olor humano que pusimos en el mismo. En ese momento el perro recibe una firme orden de tumbarse. No seáis suaves aquí, decirlo como lo haríais en obediencia, casi como un disparo. El perro se tumba, el asistente le da la vuelta al objeto y el perro recibe su recompensa en forma de comida por tumbarse en el punto en que lo hizo, en el objeto. Felicítelo con un "buen chico" y proceda al siguiente objeto con la misma rutina.

Retención, golpecitos, olisquear, tumbado, recompensa. Asegúrese de mantener la parte de la retención. Los guías a veces tienen demasiada prisa y dejan ir al perro demasiado rápido. Sujete al perro un poco y controle la situación. Puede hacer lo mismo sólo, sin el asistente. Pero tiene que hacer ambos papeles. Tiene que sujetar al perro del collar plano con una mano, después provocarle la curiosidad apuntando con la otra. También funciona, pero es más difícil. El collar de corrección está ahí para el caso en que el perro necesite que se le recuerde lo que significa tumbado. Pero como dije eso no debería ser necesario más que una o dos veces. Para cuando llegue al final de la serie de objetos verá que el perro comienza a tumbarse cuando llega al olor del objeto. Por supuesto hay otras señales que ayudan, como el apuntar y la visión del objeto. Por eso digo que hay que mantener la retención con el collar. Asegúrese de que el perro tiene que esperar y percibe el olor del objeto antes de tumbarse y obtener la recompensa. Olisquear es absolutamente esencial.

A pesar de ser este un ejercicio tan adecuado, tiene sus limitaciones. Rara vez lo repito más de dos o tres veces como ejercicio de campo. No quiero que el perro establezca otras asociaciones que no pretendemos. La visión del objeto, por ejemplo. Asegúrese también de utilizar diferentes materiales desde el principio. Los perros aprenden a tumbarse cuando huelen el cuero con la misma facilidad con la que aprenden a tumbarse con el olor de contacto humano. Si hace esto desde el principio, no tiene que practicar con objetos no convencionales como metal o plástico o cualquier otra cosa con la que el perro no se haya encontrado antes. Si tiene olor humano sobre ello, significa tumbado en el contexto del rastreo.

Tras nuestra introducción inicial de los objetos al perro, tenemos que llevarlos al trazado. Durante el rastreo el perro está verdaderamente trabajando con la nariz, y nos aseguramos de que la asociación con los objetos también será por el olor llevándola a ese contexto. Dependiendo del nivel de rastreo en que esté el perro, colocamos un objeto al final de algo que sea fácil para el perro.

Lo que describí en capítulos anteriores funciona bien para algunos perros, pero puede haber otros que no avancen lo bastante con ese método solamente. Algunos no avanzarán significativamente hasta después de introducir los objetos. Por tanto el nivel de rastreo en que se encuentre un perro puede variar. Un solo objeto, con un trozo de hígado debajo de él al final de lo que nuestro perro puede realizar competentemente. Dejamos que el perro rastree como lo ha hecho siempre, y cuando llegue al objeto veremos una reacción. Será como "Uh-oh, ¿Acabo de oír tumbado?"

Habéis visto eso antes - le decís al perro que se tumbe desde cierta distancia, no lo decís muy alto, lo escucha, pero no está muy seguro de que queréis decir eso, así que obtenéis una reacción de duda. Eso es lo que veréis cuando se encuentre con el objeto. Lo registra como una orden de tumbado, pero no lo bastante fuerte. Hacedlo seguir con una orden verbal de tumbado también para reforzar la orden que la reemplaza. Después dejadle que consiga el premio. Algunos perros pueden darle la vuelta al objeto y coger la recompensa ellos mismos. Para los que no lo hagan, dele la vuelta y deje que obtengan el premio de debajo. Haga esto unas cuantas veces en los próximos rastros y verá que el perro se tumba y obtiene el premio él mismo.

Me llegan preguntas del tipo: "¿No será el darle la vuelta un problema más tarde?" Lo sería si se fijara, pero no se fijará. La razón por la que esto es importante es la siguiente: El perro necesita ser recompensado cuando se tumba, no hay mejor forma de hacerlo que tener comida en el objeto. Tiene que poner la comida escondida y el olor de la misma también, o el perro no hará la conexión que queremos. Cuando empezamos a enseñar al perro a tumbarse con comida, la tenemos en la mano y se la damos cuando adopta la posición de tumbado. Pero pronto nos alejamos de eso y recompensamos con algo diferente y más tarde y cambiamos el modo de hacerlo. Todo eso también sucederá con los objetos. Daré aquí un salto hacia delante y diré que conforme el perro mejora indicando objetos y la seguridad del tumbado es muy alta, dejamos de poner comida debajo del objeto. El perro le dará la vuelta a los objetos y no encontrará nada, entonces nosotros le damos el premio. Al principio la recompensa continuará siendo comida, o en niveles superiores en forma de felicitación y caricias. Los perros dejarán de dar la vuelta a los objetos porque la esperanza de encontrar comida debajo de los mismos no se mantendrá ni fomentará. Quería explicar este proceso aquí porque no quiero que nadie se devane los sesos preocupándose por problemas potenciales.

Ahora ya hemos enseñado e introducido al perro de forma efectiva en los objetos y su indicación. Pero no hemos terminado. El tumbarse en los objetos es la primera obligación que el perro ha experimentado en el rastreo. Hasta ahora todo lo que ha hecho ha estado basado completamente en sus propios deseos. Naturalmente eso es un pequeño shock para un perro. Si vamos inmediatamente de la introducción de un objeto al final del rastro a colocarlos a lo largo de la pista, con toda seguridad causaremos un problema. Un concepto importante necesita ser añadido a todo esto y ese concepto es la "Superación". ¿Qué es la superación? He tocado este concepto en mi artículo "Una mirada de cerca de la obediencia en la protección", y un análisis detallado del concepto es el tema de un futuro artículo. Pero os haré una breve descripción.

Superación es la habilidad del perro para seguir las instrucciones de su guía, en otras palabras, de ser obediente, y contener pero mantener su instinto mientras lo hace. Suena mucho más simple de lo que es, especialmente cuando el instinto del perro está enfocado sobre algo que no viene directamente del guía. Los ejercicios más importantes del deporte de Schutzhund donde la superación es difícil pero crucial son el rastreo, los apports, el voraus y básicamente toda la obediencia en la protección.

Puedo hacer que un perro se tumbe fácilmente si bloqueo completamente su instinto de seguir hacia delante. Muchas veces eso es lo que ocurre cuando se enseñan algunos de estos ejercicios. El perro rastrea bien con el instinto alto. Se introducen los objetos. Bam! El instinto ha desaparecido. Los perros se tumban en los objetos, pero si no han aprendido a superarse, su instinto se bloquea o disminuye tanto que no siguen rastreando con el nivel de instinto que necesitan para tener éxito. Esto es igualmente cierto para todos los ejercicios que he mencionado anteriormente, pero en este artículo me ciño al rastreo.

Un perro debe aprender que puede mantener el instinto a la vez que es obediente. Eso no lo sabe automáticamente. A menudo cuando comienza a introducirse la parte de obligación en el trabajo, los perros no ven un éxito directo como resultado de cumplir las órdenes. Su instinto les dice una cosa diferente, por tanto se resisten. La resistencia cesa normalmente cuando el instinto ha sido disminuido hasta un punto en el que ya no le dice al perro que haga algo que es opuesto a lo que dice la orden del guía. Esto sucede cuando le digo a mi perro que se tumbe al igual que cuando cualquier otro se lo dice a su perro. El saber que esto ocurre marca la diferencia. Y el tomarse el tiempo necesario para asegurarse de que un perro puede superarse es lo que al final produce la diferencia.

Haga pequeños ejercicios con su perro. Haga que se tumbe, ponga su juguete enfrente de sus pies, déjele que permanezca tumbado y que "macere" por decirlo de algún modo. Después libérelo para que coja el juguete. Como ve el juguete no viene directamente de usted, está ahí mismo enfrente del perro. Tiene que escuchar y permanecer con el instinto alto. O verá que no es tan intenso cuando coge el juguete, o que no puede aguantar mirarlo más tiempo, porque no puede permanecer tumbado y mantenerse estimulado por la vista del juguete. Trabaje con esto hasta que consiga una buena intensidad y un tumbado seguro. Después dígale al perro que se siente desde el tumbado. La mayoría saltarán hacia el juguete. No le corrija, por favor. El perro no lo está comprendiendo todavía, y su cerebro está tan centrado en el juguete que no diferencia sus palabras claramente. Paciencia.

Haga que el perro se siente antes de darle su comida, pídale que ladre, después dígale que se siente callado de nuevo. Recompénsele cuando cumpla sus órdenes claramente. No lo haga muy complejo al principio. Esto no es fácil para los perros. Pida al perro que se tumbe y deje de comer mientras come su comida. Cuando lo haga, dígale que vuelva a comer. Pero por favor no les molesten cada vez que comen ni se dediquen a fastidiar al perro. Todo en su justa medida.

Trabaje al perro en un cuadrado, dígale que se tumbe, después que busque de nuevo, mida cuán rápido e intensamente vuelve al trabajo en el cuadrado. La idea es que una orden de obediencia no tiene que bloquear el instinto. Lo hará al principio, porque a menudo es necesaria nuestra influencia para hacer que el perro que tiene el instinto activado obedezca nuestras órdenes. Pero si le mostramos que el seguir nuestras instrucciones no significa el final del instinto, sino que es tan sólo una interrupción, entonces le estamos enseñando a superarse.

Asegúrese de hacer estas cosas con su perro. Le permitirán saber si su perro pede superarse al menos un poco antes de que introduzca los objetos en el rastro en otros lugares que no sean al final. Y si tiene un perro que trabajó bien con los parámetros que expuse en capítulos anteriores, entonces puede comenzar a poner objetos en el trazado. Al principio todavía con comida debajo de ellos. Verá la reacción del tumbado, ayúdele con una orden para asegurarse de que se tumban completamente, acérquese, premie y déjele continuar el rastro desde ahí. Los perros que no lo hicieron tan bien solamente con el método de la comida que describí en capítulos anteriores todavía pueden aprender los objetos y aprender a hacerlos en rastros sencillos (para dichos perros esto puede significar sólo rectas, sin ángulos). Puede incluso encontrar que conforme aprenden a superarse, recuperarán el instinto por la comida que parece desaparecer en rastros demasiado largos. Esto le permitirá alargar los rastros un poco más.

El entrenamiento del rastreo no está terminado con la introducción de objetos. Todavía tenemos que tratar los perros que necesitan ser motivados con algo que no sea comida. Hemos añadido una pequeña parte de obligación en el rastreo al introducir los objetos. Pero todavía hay más cosas que tenemos que hacer para que podamos tener un perro que trabaje el rastro con seguridad. Espero que me acompañarán de nuevo cuando intente arrojar algo de luz sobre esos aspectos del trabajo.


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