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Publicado: 31/5/2003
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El insustituible perro, (canes de búsqueda y rescate).

por Sergio Grodsinsky, 1995



En los albores del siglo XXI, no obstante el desarrollo de la tecnología, el perro sigue siendo irremplazable en las funciones de contenido social y humanitario: auxiliar -como lazarillo o para sordomudos-; casi infalible detector de estupefacientes, sustancias peligrosas o explosivas; y, en el tema que nos ocupa, rastreador en la búsqueda de personas extraviadas o, tras atentados y derrumbes de diverso origen, especialista en hallazgo de víctimas sepultadas por los escombros.

La intervención de canes adiestrados, junto a sus conductores socorristas, ha permitido el salvamento de quienes sufrieran las consecuencias de terremotos y maremotos, huracanes y ventiscas, aludes, derrumbamientos naturales o provocados, tras la caída de edificios, puentes, colisiones de ferrocarril, explosiones de minas, derrapes de túneles y otros accidentes subterráneos, y a nivel de superficie, encontrar a seres perdidos en descampados, bosque, grutas, u ocultos, rehenes de secuestros.

Una brigada de perros de búsqueda y rescate, pues, no se limita al auxilio de personas enterradas o reclusas por efecto de los terremotos, si bien es cuando la acción de los sismos que, probablemente, los canes resultan insustituibles.

Aún no hay perceptores mecánicos -electrónicos, quimiotérmicos, etc.- que superen la detección canina, no sólo por su capacidad olfativa y la de discriminar sonidos, sino por la velocidad empleada para descubrir a sepultados, al contar con un comodín, la intuición, virtud carente en aparatos y máquinas. Naturalmente que esta intuición consiste en la suma de receptores, en la fineza de sentidos fisiológicos, pero aquí participa algo faltante en la máquina detectora: la voluntad e, inclusive, el empecinamiento perruno..., el insistir caprichoso, lúdico, afectivo, cosa prohibida a los instrumentos mecánicos.

He aquí una comprobación surgida del socorrismo en aludes: mientras que un equipo de diez técnicos, dotados con instrumental tecnológico de avanzada, cubre un área de una hectárea en 70 minutos, en igual superficie, un perro precisa sólo 10 minutos y su eficacia suele ser mayor. Tratándose de búsqueda bajo escombros (derrumbes) la experiencia arroja el siguiente promedio comparativo: en 5 minutos un can de rescate consigue cubrir 100 metros cuadrados; el hombre, valiéndose de instrumental, y con suerte, necesita de 45 minutos...Ni que decir, el factor tiempo, textualmente, será de vital importancia al producirse este tipo de catástrofes. Valga una acotación del técnico Enzo Vezzoli: "Además, ningún aparato, hasta hoy, detecta personas muertas; y para los parientes y deudos, el poder velar y despedirse de las víctimas, con el cuerpo presente, los ayuda a asumir el doloroso trance, porque a un desaparecido ni siquiera se lo llora". 1

Lo sucedido cuando el terremoto de Kobe, Japón (país cuya tecnología rodea el milagro), fue concluyente se requirió el auxilio de brigadas de perros de rescate; que, por no disponerse a raíz de la ultramodernidad nipona, viajaron desde Suiza y la itálica Scuola de Trento. Más allá de los logros de estos grupos, tardíos en razón de la distancia, los japoneses admiten que "de cualquier manera, nunca un detector mecánico hubiera procedido con la actitud amorosa de los perros socorristas. Y a ello, suene muy anacrónico, obedece la gran efectividad demostrada por los canes en Kobe".2

En ocasión de seleccionar los ejemplares que conformarían nuestra Brigada de La Asociación de Instructores Caninos, los directivos de los diversos clubes y agrupaciones criticaron el admitir mestizos en la dotación. Absurdos intereses -oscuras intenciones que no caben analizar aquí- pesaron para pretender una raza exclusiva en el grupo de rescate. Lo cierto, mal que pese a los fanáticos de tal o cual -precisamente ¡las razas menos probas!- importa poco la pureza, la clase genética o el pedigree.

Toda raza y aún de ninguna, híbridos, sirve: la experiencia, sin embargo, aconsejará ejemplares dóciles, de estructura mediana, preferentemente machos y, condición rigurosa, sanos y enteros (sin castración), por razones que se puntualizan después.

Depende de la escuela, entonces, y de sus posibilidades y concepción resolutiva, las brigadas eligen mayoritariamente a un tipo de perro u otro. Así, los norteamericanos, para rescates en terremotos y derrumbes, prefieren -al parecer-3 el dobermann, el american cocker spaniel, el springer spaniel y el labrador, y en búsquedas a campo abierto, según documentales, el saint hubert, el dálmata y el black labrador. Los suizos en casos de terremotos emplean, el labrador, diversos mestizos de spaniel, y en rastreadores de superficie el San Bernardo, el wachtelhund, el grosser schweizerhund y otros.

La Scuola de Trento, como razas de búsqueda y rescate, sugiere 5 el ovejero alemán, el labrador, el boxer, el riesenschnauzer y mestizos, incluyéndose en su escuadra, durante los trabajos de socorristas del terremoto de Irán, un bobtail (old english sheepdog).

Los guardaparques austriacos, en el rastreo de extraviados, usan 6 el deutsche schwarzdogge (gran danés arlequín negro) y, al igual que la gendarmería alemana, también se valen del hovawart, el leonberger y el teckel denominado dachsbracke.

En el atentado a la sede de la AMIA, en Buenos Aires, el grupo de rescate del ejército israelí, para desconcierto de muchos, trajo a la Argentina a dos ejemplares voluminosos 7Kelev, un rottweiler, y Jetzy, un deutsche falbdogge (gran danés bayo). En el cuerpo de auxilios de Tel Aviv, perteneciente a la Haganá, y cuando la Guerra del Golfo, las fotografías y noticieros mostraron8el empleo del dobermann, el ovejero alemán, el boyero de Flandes y el canaandog.

Cualquiera fuese la raza, el perro aventaja a la tecnología más moderna; en una prueba reciente, mientras con instrumental técnico verificado se localizó el figurante hasta un máximo de 5 metros de profundidad; en condiciones idénticas los perros lograron ubicarlo a 8 y hasta 10 metros bajo la superficie. Y, además, en menor tiempo que los detectores.

FUENTES Y CITAS: 1) Seminario ilustrativo a los alumnos de la Escuela de Capacitación Profesional, dependiente de AIC, en la La Plata, nov, 1994; 2) Ag. Reuter, 3-3-95; 3) "El perro", programa "La aventura del hombre", canal 13 TV, ene. 1995; 4) Ibidem; 5) Directivas para la conformación de la Brigada argentina, E. Vezzoli, 1994; 6) Arc. de E.C.L. de L.S.; 7) Clarín, 20 y 21-7-94, La Nación, 21 y 22-7-94, El Día de La Plata, 21 y 22-7-94, noticieros de TV argentina 19 y 20-7-95. 8) Arch. y videoteca de E.C. L. de L.S.

Este artículo se publico en la Revista Perros en Acción, Año 1 Nº 2 1995


AUTOR


Sergio Grodsinsky [más sobre el Autor]
E-Mail: sergiogrod@ciudad.com.ar
Web: http://personales.ciudad.com.ar/sergiogrod/


 
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