Hide/show left column Hide/show left column Hide/show left column
Hide/show right column
Hemeroteca
Sitios Asociados
Visitantes
Conocer al Perro: El perro: remedio casi infalible  
Autor minimum
Publicado: 31/5/2003
Leídas 3211 veces
Tamaño 6.15 KB
Página de impresion amigable Avisar a un amigo
PASALO A TU RED SOCIAL: Bookmark and Share
 

El perro: remedio casi infalible

por Sergio Grodsinsky, 1994



El denominado "mal de la vejez" es, en gran parte, consecuencia de la falta de motivaciones y no de la edad. Dejarse morir, ser viejo, está relacionado directamente con una vida carente de sentido y, a la inversa, los ancianos rejuvenecen si hay razones afectivas. Grodsinsky, presidente de la Asociación de Instructores Caninos, recomienda una cura casi infalible: tener un perro. Y se remite a las pruebas

En Tallahassee, Florida, EE.UU., la psicoterapeuta Mary Burch intentaba sacar del autismo al pequeño Jason, de cuatro años, mudo, hijo de una mujer cocainómana. No se resignaba al hecho de que, por puro determinismo de la adicción de su madre, estuviera privado de palabra. Y en sólo ocho meses el chico se hallaba en condiciones de ir al jardín de infantes y jugar con los demás...

A criterio de la psicóloga, el mérito de la cura corresponde al asistente: un perro de la raza Border Collie que, con su afecto y dulzura, hizo salir a Jason del mutismo y del aislamiento, interesarse por el mundo, y acaso, protestar a viva voz y locuacidad imparable.

Y no solamente niños. Un estudio realizado por Erika Friedman, en el Brooklin College de Nueva York, demuestra que al convivir con animales se recurre menos a los médicos, y particularmente, si se trata de ancianos, la presencia de un gato o un perro puede influir sobre la presión sanguínea ayudando a mantenerla en condiciones normales.

Igualmente sorprendentes son las conclusiones a las que llegó la investigadora Susan Robb, después de indagar a fondo los comportamientos de ancianos internados en casas de reposo de EE.UU. Comprobó que al permitírseles pasar el día en compañía de un animal doméstico, a diferencia de quienes no lo hacían, les mejoró el carácter, su interés por las cosas en incluso las actividades ajenas, se hicieron más participativos, notoriamente afectuosos, además de pronto a sonreír e integrarse abandonando la anterior apatía, la expresión de aburrimiento crónico e imposibilidad de entretenerse que los sumía en cuadros de ansiedad, angustia y dejadez. En cierto modo -en el principal-, a partir de su relación con un perro o un gato, habían rejuvenecido.

El doctor Kenneth Greenson, psiquiatra del instituto de Medicina Alternativa de las Enfermedades Psíquicas, con sede en Washington coincide al resultado de una experiencia similar: pacientes afectados de ancianidad prematura y demencia senil, mediante el vínculo que produjo un animal doméstico, mejoraron visiblemente y, en dos casos tenidos por "incurables", el logro autorizó las altas y cesar los síntomas.

"Señal que cabalgamos"


Según muchos estudios norteamericanos, con estricto seguimiento etiológico, del mundo animal puede venir un simple pero efectivo remedio para el "mal de la vejez". Se trata de "una nueva, económica y eficaz medicina", como gusta repetir en su entusiasmo la investigadora Judith M. Siegel, de Los Ángeles, California.

Frente a los hechos, la hipótesis suena innegable y sugestiva. En los EE.UU. desde hace tiempo proliferan las experiencias en materia de comunicación entre ancianos y animales domésticos, investigaciones que financian y promocionan organizaciones de indiscutible prestigio, como la californiana Lathan Foondation of Alameda, o la Delta Society of Renton, un centro experimental de Washington que, en la actualidad, coordina cerca de 2500 grupos de trabajo en cárceles, escuelas, hospitales y geriátricos para medir la actuación de programas recuperatorios, alternativos, basados en las propiedades psicológicamente regenerativas de las relaciones hombre-animal.

Idéntica hipótesis es sostenida también en otros países. En Italia, sobre todo en los pueblos, millares de ancianos buscan aliviar la tristeza de sus años póstumos con un compañero de cuatro patas, tolerante, afectuoso, pleno de ternura y, fundamentalmente, solícito y fiel.

El ladrido de un perro, parafraseando la cervantina quijoteada, es segura señal de existencia y condición significante.

La responsabilidad, revés de la isla


"Debería hacerse una gran campaña titulada: Un animal a cada anciano para evitar el hospital", escribe el geriatra italiano Francesco Antonioni. Este médico especialista es uno de los testimoniadores de la terapia, al advertir que la presencia de un animal impone al anciano la recuperación del intercambio afectivo, recurrente, entablado en el dar y no sólo recibir. Relación ésta, que a edades avanzadas suele faltar de manera que acelera los procesos destructivos seniles.

Se descuenta que al tener responsabilidad por alguien y para otro, el anciano va a tornarse más activo y, nuevamente necesario, preocuparle y recuperar su cuerpo. Decide así, más o menos consciente, impedir las conductas abandónicas, enfermarse -en procura de atención y afecto-, dejarse morir... Necesario, imprescindible, su jornada adquiere ritmo, motivándose de conformidad a los tiempos y requerimientos del animal pendiente.

Pero, lo más importante, el poder tranquilizador de la caricia y el goce ante la sola presencia del perro o el gato suyo, lleva a inferir que la extraordinaria capacidad de sentir, de compartir, de amar y conocer... no se pierde nunca.

En suma que, a pesar de los años, el valor individual reside en aquello propio; perogrullo, en lo que llevamos dentro y pugna por un generoso desborde.

Artículo publicado en el semanario Punto Crítici, nº 36, 10/94


AUTOR


Sergio Grodsinsky [más sobre el Autor]
E-Mail: sergiogrod@ciudad.com.ar
Web: http://personales.ciudad.com.ar/sergiogrod/


 
Volver a Sección | Volver al Indice principal

voraus.com es un web de carácter personal, independiente y sin publicidad, cuyo origen se remonta a finales del 1997, es un proyecto sin fines comerciales, todos los contenidos publicados se ofrece de forma libre y gratuita. Nuestros colaboradores contribuyen sin remuneración ni ánimo de lucro, y la posibilidad de colaborar está abierta permanentemente a todos sus lectores.
voraus.com no es una sociedad mercantil ni desempeña labor remunerada alguna, y los gastos que genera esta publicación son soportados por su editor, que no cuenta para ello con ningún tipo de ayuda económica o patrocinio. Tampoco cuenta con ningún tipo de staff profesional.
Esta web es editada y mantenida por Rafael Sánchez-Garrido, desde Málaga (España). Su editor no se responsabiliza en absoluto de las opiniones vertidas por sus colaboradores en esta publicación, ni de los comentarios públicos realizados por los lectores en el web de la publicación, ni del uso que sus lectores puedan hacer de las mismas, ni de las consecuencias que puedan derivarse de dicho uso, ni de los posibles errores de traducción o mecanización, ni de la calidad o veracidad de los documentos que se referencien.
Esta publicación se suministra gratis y sin garantía, y su editor no se proclama experto en las materias tratadas.Toda información publicada en este sitio debe ser verificada antes de su uso.
Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Powered by XOOPS 2.0.5.2 © 2001-2007 The XOOPS Project
www.voraus.com - www.vorausmedia.com - www.wusv.net - www.mercadog.com