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Conducta: La castración de los perros machos  
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Publicado: 31/5/2003
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La castración de los perros machos

por David Appleby


Titulo Original: Neutering Male Dogs
Original en : http://www.apbc.org.uk

La castración de los perros es un tema emotivo que los veterinarios y los conductistas recomiendan algunas veces para ayudar a curar ciertos problemas de comportamiento. Algunas veces la idea ha tropezado con la resistencia, en particular de algunos propietarios de machos, pese a todas las evidencias y argumentos planteados a favor de la operación.

El tema de la castración, ha de ser tratado racionalmente ya que hay circunstancias indudables donde la supresión quirúrgica de los testículos de un perro puede ayudar a mejorar la conducta problemática. De hecho, la castración puede ayudar a prevenir el desarrollo de algunos problemas conductuales, lo que además de evitar camadas no deseadas, es un buen motivo para el programa de castración adoptado por muchas organizaciones de salvamento.

Algunos dueños son reacios a castrar a sus perros porque saben que alguno de los perros que fue castrado no mejoró su comportamiento. Lamentablemente hay ocasiones en que esto sucede, normalmente porque la operación no fue la adecuada a las circunstancias. Por ejemplo un propietario puede ser llevado a creer que la castración puede hacer que el perro deje de ser agresivo con otras personas y perros pero se llevarán una decepción si la agresión es motivada por miedo, el cual no es un problema relacionado con la testosterona (hormona masculina). El diagnóstico preciso es por tanto esencial para determinar si la castración es oportuna.

Como regla general, la castración es más probable que sea curativa cuando la conducta problemática es dimórfica sexualmente. En otras palabras, es específica o más común en un sexo que en el otro. Los machos muestran conductas que están influenciadas por la testosterona, por ejemplo las marcas odoríferas, vagabundear lejos de casa para encontrar posibles compañeras, conducta sexual inadecuada, agresión hacia otros machos y algunas agresiones relacionadas con el rango dentro de la familia la cual es sustitutiva de la manada.

Incluso cuando la castración es relevante, existe solo una posibilidad porcentual de que funcionará. Esta varía desde el 90 % para algunos problemas tales como el vagabundear buscando posibles compañeras hasta el 50 % para otros tales como el marcaje inadecuado de olores. Esto es porque el cerebro del macho está programado para manifestar conducta masculina debida a la testosterona incluso antes del nacimiento. Si el diagnóstico exacto del problema demuestra que la castración es probable que ayude, las posibilidades de éxito aumentan enormemente si la operación es hecha juntamente con una terapia de modificación de conducta, a ser posible realizada bajo la dirección de un asesor de conducta de animales de compañía, por ejemplo un miembro de la Association of Pet Behaviour Consellors.

Uno de los argumentos emotivos en contra de la castración es que es antinatural. Bien, si lo es, pero esperamos que nuestros perros vivan en un mundo antinatural. Ellos están sujetos a presiones que no encontrarían si corrieran salvajes como su primo el lobo.

Por ejemplo, es natural para las manadas de lobos atacar a otros lobos que encuentren en sus territorios mientras que de un perro, que todavía tiene muchos de los mismos impulsos instintivos, se espera que acepte alegremente a todos los perros machos que se encuentre en el parque. Es natural para los machos marcar su territorio con olor dejando gotitas de orina en lugares destacados, tales como árboles, pero es bastante angustioso si el perro desarrolla el hábito de ungir los muebles o, ¡la pierna del reverendo! Es natural también para los perros competir con otros miembros de la manada por el derecho a aparearse y transmitir sus genes. No obstante, las cuestiones pueden tornarse difíciles si esta competición es dirigida a perros machos o a miembros masculinos de la familia.

De manera clara, los propietarios de perros se muestran con frecuencia preocupados con la eliminación del instinto reproductor de sus perros y su posibilidad de aparearse. No obstante, la reproducción no debería ser asumida a la ligera -hay bastantes perros no deseados-. Sin duda alguna, el apareamiento nunca debería permitirse con la esperanza de que aliviando las frustraciones del perro se curarán sus problemas de conducta. Una vez ha "mordido esa manzana" en particular, su machismo e inclinación a realizar conductas problemáticas es probable que aumente, no que disminuya. Tal vez el hecho de que a la mayoría de los perros no se les permita cubrir por miedo a engendrar cachorros no deseados es el argumento más convincente para la castración rutinaria de éstos. Un macho sin castrar puede llevar una vida frustrada, especialmente si es probable que encuentre olores de perras en celo. Sin duda es mejor salvarle de esta agonía. Después de todo, si nunca lee "Playdog", ¡no sabrá lo que se pierde!.

Un folleto titulado "The Behavioural effects of Canine Castration" de Hazle Palmer abarca completamente lo apropiado y los pros y los contras de la castración.


AUTOR


David Appleby MSc
E-Mail: mailroom@petbcent.demon.co.uk
Web: The Pet Behaviour Centre

Traducido por : corby
E-Mail: corbycan@ya.com


 
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